viernes, 8 de marzo de 2019

EL RANKING


Podría decirse sin equivocarse que yo estaba al tanto de la fina y anatomía Afrodita, es decir de Juliana, bueno... de Juliana y del resto de sus amigas porque aquellos tres pequeños triángulos del tamaño de sellos de correos sujetados por hilillos que misteriosamente desaparecían dentro de la zanja nalgar y que constituían todo su bañador, solo les tapaban los pezones y la pequeña juntura de un monte de Venus aniñadamente depilado de modo que, dejando muy poco a la imaginación masculina, aquel escueto traperío no llegaban a cubrir ni el noventa y nueve por cien de su superficie dérmica. 



A pesar de la proximidad de los exámenes finales, una inesperada huelga de profesores de enseñanza media nos había dejado sin clases y cuando llegamos al instituto nos encontramos con las puertas cerradas.



El día era tórrido para Junio y con la alegría de una fiesta sorpresa a ninguno se le ocurrió volver a casa a estudiar bañado de sudor y como un rebaño de reses y sin siquiera proponerlo alguien, todos pusimos rumbo a la cercana playa en busca de la brisa fresca de la orilla.

Como en clase, en la arena nos dividimos tácitamente en los tres grupos inmiscibles.

El más lejano, el de los moteros de escape libre que vestidos con sus camisetas negras de ACDC y que sin desnudarse siquiera, liaron sus porros de mariguana y se sentaron en circulo a "colocarse" entre botes de cerveza, risotadas y gestos obscenos.

Más cercano a la orilla y en ropa interior a falta de bañadores es decir, en bragas, sujetadores y calzoncillos etc. estaba nuestro grupo, el más numeroso y heterogéneo, al que nos llamaban "La Tropa" y que estaba formado por la gente "no glamurosa", o sea por muchachos no interesados por el deporte, acnéicos, obesos etc.…, y chicas no agraciadas, flacuchas, rellenitas, bajitas, culonas o tetudas junto a algún espécimen estudiantil introvertido e inclasificable que se arrimaba a grupo por no quedarse solo y por supuesto, nosotros, un subgrupo de "la tropa": " Los capullos", constituidos por un puñado de empollones "gafapasta" que interesados por la informática, las ciencias y la filosofía, éramos mentalmente avanzados pero estéticamente discapacitados.

Por último y a nuestra altura pero no tan alejados que no nos pudiéramos fijar en los detalles, con sus bañadores "a la última " que siempre debían llevar en sus bolsas, estaba el grupo al que burlonamente, pero con la malicia que da un resentimiento algo envidioso, llamábamos "El Olimpo" y a cuyos miembros todos moteábamos con nombres de dioses mitológicos como Zeus, Hércules, Júpiter, Perséfone, Ares, Atenea y por supuesto, Afrodita-Juliana de la que yo siempre he andado secreta y profundamente enamorado.

"El Olimpo" era un grupo impermeablemente cerrado en el que cada año solo se permitía la entrada de dos o tres miembros lo que a mí se me antojaba, como un óvulo maduro que aceptando uno o dos espermatozoides, se cierra después a cal y canto dejando a millones de "cabezones" con la puerta en las narices. No, allí..., allí en "El Olimpo" no se entraba por clase social, allí se entraba por glamour es decir, una mezcla de perfección física, gracia, elegancia innata y una enorme capacidad para divertirse ingeniosamente con asuntos superficiales mientras las miradas celosas de los demás, les hacen felices hinchando su autoestima.

Si, la influencia del cine americano de High School a lo "Grease" había calado en la juventud adolescente española que imitaba aquellos comportamientos como si fueran propios y normales, si bien es verdad, que con el conformismo español, nunca había hostilidad entre los grupos y todos aceptaban bien su posición.

Afrodita no era igual que el resto de aquellas Diosas del Olimpo que rubias y de melenas rizadas con la piel tostada, los labios pintados de rosa y los parpados de azul celeste, competían por conseguir quién se parecía más a la "Barbie Playera" , No..., Afrodita tenía su propia personalidad que yo adoraba y con su melenita negra y lisa, con su flequillo, su piel pálida y su maquillaje de muñeca oriental de boquita roja que siempre situaba bajo una sombrilla e incluso cuando se bañaba en el mar, jamás hundía su cabecita debajo del agua para no estropearse el "look".

Hacía ya tres cursos que yo estaba colado por ella pero ella, probablemente, ella no sabía que yo existía y yo, conformado con lo imposible, solo me limitaba a soñar despierto fantaseando con ella.

Pero un día, un milagro me dio una oportunidad y yo, desoyendo las enseñanzas de mi padre, hombre prudente y sabio como ninguno, me salté mi lugar en el ranking.

- ¿Ranking? ¿qué coño es eso del ranking?

Veréis..., mi padre decía que en todos los lugares desde la familia, el trabajo, el amor y allá donde quiera que uno vaya, existe un ranking invisible donde todos situamos a los demás y es importante tener la claridad y la humildad de situarnos donde nos corresponde en cada uno de los sitios, para que no te hagan sufrir de decepción en decepción si te autocolocas tú en un lugar más alto en la estima de los demás.

El milagro fue que los desastrosos resultados de los exámenes de Afrodita llevaron a su padre a hablar con el mío para que, dadas mis brillantes calificaciones, le diera clases particulares durante aquel verano con la intención de aprobar los exámenes de recuperación en septiembre.

Por supuesto que yo acepté inmediatamente ilusionado pensando que así ella se enteraría por lo menos de que yo existía y me permitiría a mi estar dos meses a solas junto a ella.

La cosa fue bien desde el principio. El verano dispersó a los grupos en mil lugares vacacionales y ambos nos habíamos quedado sin nadie con quien salir.

Juliana resultó que no era tonta, lo suyo era solamente falta de interés, pero cuando le hice saber que en la universidad había grupos incluso más glamurosos que el suyo, cambió su actitud repentinamente, atendió a mis explicaciones y se puso a estudiar en serio.

La frialdad inicial de las clases poco a poco se fue convirtiendo en compañerismo. Ella reía con mi humor inteligente, luego sentí su admiración por cómo le hacía entender las cosas y las tardes se convirtieron en paseos por la playa y largas conversaciones sobre lo divino y lo humano en las que nuestros cuerpos, caminando por la irregular arena, se rozaban a la vez que ella, con cara de embeleso, cuando las olas batían mas fuerte, me acercaba la cabeza para asentir y escucharme mejor.

Cuando fuimos a celebrar su aprobado en septiembre, los grupos ya se estaban reencontrando de nuevo para comentar su paso a la Universidad y yo ya me había decidido ya a saltarme el Ranking esa misma tarde aprovechando la alegría de su éxito para declararle mi amor. Pero cuando entramos en la heladería, Juliana encontró a Zeus, le puso ojos amorosos, cara de Afrodita y algo avergonzada, me presentó como " El amigo más listo que conocía".

La decepción fue tan grande que hasta ayer, pasados ya los años, no la volví a ver. Ella no me vio y yo, ingeniero ya, paseaba orgulloso en mi pequeño coche nuevo con mi mujer regordeta y mi hijo cabezón, cuando la vi salir de una tienda vestida con un tejano viejo con rotos y una sencilla camiseta acompañada de un hombre bajito y desaliñado de poco pelo.

En mi alma se liberó el resentimiento y por un breve instante me invadió por completo una explosión de enorme felicidad contenida y con una sonrisa de lado a lado de la cara mi autoestima se expandió de tal manera que pensé que no iba a caber en el coche.

Duró poco ¿sabéis...?.Aquello solo duró hasta que subieron a aquel Ferrari "Testarossa", rojo pasión y con un ensordecedor rugido de motores desaparecieron en segundos por el final de la calle mientras yo, estremecido y con cara de idiota, me acordé de mi padre...

¡¡¡Puto Ranking...!!!

fin

martes, 26 de febrero de 2019

DOS ALMAS GEMELAS (V.2019)




Llegó a la playa en aquel Vespino tiñoso que le dejó su padre y que encontró en el corral de la casa debajo de unos sacos polvorientos, que impermeabilizados por la mugre, le habían servido de protección contra las torrenciales lluvias de octubre de la costa levantina. Lluis el de las "amotos" , una especie de "genio" local de la mecánica rural, lo había conseguido poner en marcha tras casi diez años parado, exactamente desde el día que su padre se rompió la cadera, porque aunque el hombre malvivió cuatro años más nunca lo volvió a usar.




Recordó con una sonrisa la imagen del viejo, con casi ochenta años, subido en él, con la boina negra y la faja de " llauraor " a juego, que jamás abandonaba ni en invierno ni en verano. Con su sempiterno caliqueño en la boca, y un minúsculo perrillo que esquivando la azada, ladraba a todo cristo desde su atalaya en el cajón de fruta que llevaba cogido con gomas en la parte posterior del asiento del ciclomotor, andaba por los estrechos caminos rurales a paso de tortuga para desesperación de las furgonetas agrícolas que le tenían que seguir durante kilómetros...

Desde que Andreu regresó a su pueblo gastaba aquel pequeño vehículo para ir a pescar. Lo hacía más por la nostalgia del recuerdo familiar, que por otra cosa. Lo había adaptado para llevar las cañas y el cesto.. y con él iba al espigón de la pedregosa playa a pasar la tarde pescando, hasta que la noche lo tiraba de allí ...bueno pescando no.. porque en aquel lugar no picaban ni los mosquitos, pero frente al mar, con la mente en blanco al modo budista, iba dejando transcurrir las horas....los días ...y la vida.

Su historia era a la vez sencilla y extraña, porque como si se tratara de una conjura contra él o una maldición de bruja o como si hubiera sido la victima de un "Mal de ojo", se le fueron hundiendo sucesivamente todos los pilares de su vida uno a uno, dejándolo vacío y sin fuerzas para responder. A Andreu, le costó creer que todo fuera fruto de la mala suerte o de la casualidad, pero el caso es que las desgracias se cebaron con él.

Primero, fue la muerte de su padre, luego, y casi a continuación, el despido, porque tras un recorte de presupuesto de la administración, fue despedido de su trabajo en un instituto del extrarradio de la ciudad como profesor interino de literatura y por último, el abandono de su mujer, que no pudo asimilar su fracaso laboral al que se sumaba a la desilusión matrimonial por la falta de descendencia y buscó consuelo en otros brazos mas fértiles.

Ya entrado en la cuarentena y mas solo que el " faro de San António", Andreu regresó a la vacía casa del pueblo como un refugiado de guerra o un naufrago que alcanza la orilla a vivir como un ermitaño harto de todo y de todos y harto también de sufrir en la ciudad.

Han pasado cinco años desde aquello, con las heridas cicatrizadas y ya sin dolor ni rencor, lleva una vida solitaria rutinaria y humilde, subsistiendo de la pequeña huerta familiar y vive en su burbuja personal, huyendo de la gente como un gato escaldado huye del agua fría en aquél aislamiento buscado y deseado.

Por eso, cuando en un día oscuro y ventoso de otoño, vio aquella solitaria y gastada zapatilla de plástico que la resaca del mar había depositado sobre los duros cantos rodados, pensó con melancolía que ambos, abandonados y desparejados, eran como almas gemelas...

La recogió, y se la llevó consigo, ya de regreso a casa, aun no sabe porqué pero no la pudo dejar allí tirada porque Andreu ya no se hace preguntas, tal vez sea porque le traen sin cuidado las respuestas.

Ya en el patio trasero de la vieja masía , la colgó cuidadosamente al fondo de la andana en un viejo y oxidado gancho, donde otrora se colgaban los melones amarillos hasta el otoño, y en voz baja como si fuera dormir a un niño.., le dijo con cierto cariño: a lo mejor, puede que aquí que te aburras, pero por lo menos, no te "putearan" los temporales de otoño.

Cuando mas tarde Andreu se estiró en su cama. se sintió algo mejor que de costumbre, como si en la casa hubiere alguién mas, como si...! Se sintiera menos solo!....

Fin

jueves, 14 de febrero de 2019

LAS MATRIOSKAS VERSIÓN 2019


-!! No somos más que unas" Putas Matrioskas"!!

-!Mama no hables así....! Y no hables mal por favor y cállate ya de una vez, que Rosita está estudiado en su cuarto y por nada del mundo quiero que se entere...

-!Pero si se va a enterar ....! ! Si se va a enterar ella solita... ! Como tú te enteraste y yo también y mi madre Rosaura , y su madre Doña Rosa , y la madre de su madre...y así, supongo que hasta los Iberos de Viriato o los Fenicios o el tío ese de Atapuerca... o quienquiera que viniera primero a este puto sitio.

- !Mama mira ! !No te lo digo más! ! No hables mal en esta casa !. Claro mama que se enterará la niña .... y le partirán el corazón como nos lo han partido a todas..., pero hasta entonces, déjala disfrutar... Si la aviso, no servirá de nada y perderá mucha felicidad viviendo con desconfianza. 

Además..., no me creería , como yo no te creí a ti y como ninguna hemos creído a la anterior hasta que la cosa no ha tenido remedio....
 y !Si! , Tienes razón !Siempre hemos sido como o Matrioskas!.

Todas vamos saliendo unas de otras iguales físicamente, vamos, " calcaditas " desde hace siglos y solo las modas y peinados de cada época, han conseguido disimularlo, pero con el invento de la fotografía en el siglo pasado, ya vamos "cantando" un poco...

- ! Mira hija ! Yo creo que es injusto que no lo podamos evitar, si nosotras somos genéticamente buenas... listas... abnegadas... fieles... ¿Por qué no podemos engendrar con un hombre normal...bueno y trabajador?, !Siempre ha de ser con un "tarambana", Un vaina guapo y desleal, profundamente infiel, a quien Dios da la llave de nuestra fertilidad en cada generación...y al que nuestro " Chocho" no se puede resistir...! !Ah! y tras preñarnos, siempre se larga, dejándonos el alma como unos zorros y el culo roto por el parto y esto..., una generación tras otra, como una puta maldición.

-!Mama!, !Que no digas tacos, coño !. Al menos nos dejan con una matroskita igual que nosotras.., como clonada, que aunque despacio, nos va reparado los daños... Y digo yo..., ¿ Por qué será que no hacemos varones..., siempre hija única..., siempre una sola...y se acabó. Es casi hasta aburrido...

- Creo Rosamari que Dios lo tiene estudiado, y en la naturaleza siempre hay equilibrio. Debe haber familias que solo traen varones que deben ser ¿ Cómo te diría ? Como...!Patrioskos.!..y son estos los que deben ser nuestro castigo, es decir, ! Un hatajo de Hijos de puta desde la prehistoria, destinados solo a jodernos y a preñarnos...

- ! Mama ! ! No hables mal ! ! Eh!.....
.
FIN
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jueves, 7 de febrero de 2019

DALIASSO

Aquello fue una locura y un caos y un desbarajuste, pero sobre todo, fue un hallazgo sorprendente e inesperado para ambos que ni remotamente hubieran imaginado que a su edad, les pudiera suceder y con ello, no quiero decir que fueran mayores, pero sí es verdad que la alegría juvenil de ímpetus y fogosidades, hacía tiempo ya que había pasado para los dos y aunque no muchas, las hebras plateadas ya iban serpenteado por sus cabezas. 


La historia apenas generaría hoy algún comentario jocoso, pero por entonces y en aquella España ultraconservadora, meapilas y pacata de la posguerra, de haberse llegado a saber todo, hubiera sido un escandalazo de tomo y lomo sobre todo en el barrio de la Concepción donde vivía el "Todo Madrid" que era como decir, quienes mangoneaban los destinos de España entera y especialmente en la exclusiva Calle de las Camelias, donde en el en entresuelo del número cinco y en uno de los mas lujosos edificios modernistas de la ciudad, residía Don Marcos de la Peña junto a su elegante y estirada señora y sus dos bellas y educadas hijas casaderas y disponía allí mismo el despacho de su notaría 

Don Marcos, tenía un secreto. Bajo su notarial aspecto de perfecto y adinerado burgués, prócer y pilar de la sociedad, era un extravagante pintor abstracto y rompedor cuyas excéntricas e inclasificables obras, que aquella sociedad derechona y cerrada y franquista hubiera calificado de izquierdistas, ácratas y penadas como mínimo con la exclusión social.

Don Marcos, pintaba en un estudio que había aviado discretamente alquilando el semisótano de aquél edificio al que accedía por la portería sin necesidad de salir a la calle por cuyo portón trasero podían entrar subrepticiamente los necesarios materiales artísticos y por el que partían, amparadas por la nocturnidad, sus obras - firmadas con el facilón pseudónimo de Daliasso (Entre Dalí y Picasso)- hacia las avanzada galerías de París, donde su originalidad alcanzaba ya entre aquellas gentes cultas y de mentes abiertas, renombre y un notable éxito de ventas.

Inocencia, que era la Portera del edificio desde que hacía algunos años, quedó viuda del auténtico titular de la portería, su marido. Si, aquel hombre, su marido, también tenía un secreto, pero se lo llevó con él cuando un día ventoso y aciago en el que una ráfaga de aire hizo que cayera un enorme Geranio rojo desde quinto piso que acompañado de su contundente maceta, atravesó su gorra de plato no dejándole en su sitio ni un gramo de masa encefálica.

El secreto del portero, que luego descubrió Don Marcos, no era ni mas ni menos que el fantástico y voluptuoso cuerpazo de Inocencia que -de acuerdo con su marido- modestamente escondía bajo tocas faldones pañuelos y ropajes pueblerinos de aldea, para evitar envidias y suspicacias entre las señoronas del barrio que les hubiera costado su sustento.

La cosa fue que Don Marcos, no podía tener ninguna de sus obras en su casa ni en su despacho y no solo por preservar su secreto, sino también debido a su volumen, porque Daliasso, que había aprendido a valorar el arte ayudando desde la niñez en la tienda de enmarcar cuadros de su tío, consideraba tan importante el marco como la pintura y gustaba de enmarcar él mismo con molduras barrocas gruesas y doradas cuidadosamente elegidas sus pinturas ligeras y abstractas considerando que su obra, debido al contraste, era un conjunto inseparable de ambas cosas.

Así que, convirtió aquél amplio semisótano además de su estudio y lugar de trabajo, en una auténtica sala de exposición para deleite propio.

Inocencia la potrera, respetando su secreto, todos los días le bajaba a media mañana un café y una copa de anís. El día que por un descuido Inocencia algo somnolienta, no se había puesto las gafas oscuras de pasta y llevaba el pelo recogido en un moño sin que las greñas crespas le ocultaran su largo cuello y el fino ovalo de su rostro, Daliasso descubrió aquella maravillosa belleza de ojos verdes y le propuso al instante que -previo pago- le hiciera de modelo.

Inocencia que calladamente se había enamorado de aquellas obras que le rodeaban como en una capilla Sixtina más que por dinero, decidió aceptar aquel ofrecimiento por ver reflejada su belleza tantos años dolorosamente escondida, pero negándose a admitir en su cabeza la fuerte atracción animal que sentía cuando veía a aquel hombre con un pincel en la mano.

! Claro que se liaron !, ! Era imposible frenar tanta química !. Pero la cosa no fue rápida, eran otras épocas y Daliasso pacientemente y mientras cambiaba su estilo a un neorrealismo mas figurativo y expresionista, comenzó a pintar aquel bello rostro reflejando la armonía de sus distintas emociones. Más adelante, la pintó vestida en posiciones reposadas e incluso en escorzos forzados.

Pero como era de prever, un día llegaron al desnudo y la belleza de aquél cuerpo escondido y la atracción animal de aquel hombre pincel en mano, los llevó abrazados besándose ávidamente y sin vergüenza alguna directamente hasta el catre "siestero" sin haber dado siquiera una sola pincelada a aquel enorme lienzo blanco.

Ambos conocían ya sus viejos secretos, pero el mayor secreto y que ambos descubrieron a la vez, era que el sexo, no tenía nada que ver con las torpes y mecánicas relaciones carnales admitidas por la sociedad que sus respectivos matrimonios les habían proporcionado hasta esa fecha.

!Claro que hubo amor!, si…, pero yo creo que había mas de una amistad basada en la rijosidad recién descubierta, en el sentido del humor, en el sentirse libres de convenciones y en satisfacer aquellos cuerpos tan vivos y sedientos que ellos habían ignorado durante media vida.

Desde entonces y en aquellas tardes de domingo en los que Inocencia cerraba la portería y Don Marcos quedaba libre por los eternos oficios religiosos, procesiones, meriendas y cuchipandas de sociedad a los que su esposa ineludiblemente debía asistir, pasaban horas y horas desnudos en aquel catre tocando incesantemente sus cuerpos a veces sin separar sus lenguas durante horas, salvo para llevarlas a lugares mas ocultos y gozosos y así pasaban largos ratos experimentando con todos sus orificios y promontorios, con todos sus aromas y fluidos y con todas sus redondas suavidades y profundas rugosidades, como si fueran investigadores curiosos que, escribiendo un nuevo Kamasutra, alcanzaran de cuando en cuando orgásmicos accesos de placer a veces sincrónicos hasta que el agotamiento les hacía dormitar en la gloria.

Daliasso, siempre creativo, dispuso frente al catre "siestero" un gigantesco espejo y un enorme marco barroco que enmarcaba a ambos mientras retozaban lo que le permitía ver de reojo, como un si fuese un voyeur, la estampa externa de sus juegos sexuales entre media docena de cojines orientales, para poder quedarse en su memoria con imágenes instantáneas que luego lograba plasmar en sus lienzos de forma sublime.

Pero éstas historias de pasión solo duran mientras la suerte las acompaña y una desgraciada tarde la esposa de Don Marcos se quemó la mano con un cirio en la procesión del Corpus y regresó antes a casa. Abrió la puerta del estudio cautelosamente alertada por los ruidos y gemidos que de allí salían, y contempló horrorizada una escena de sexo imposible que solo podía venir de la mente del peor Lucifer.

No, No gritó, tampoco se desmayó, es mas…, se contuvo. 


Para ella, lo mas importante era evitar el escándalo y temblorosa y pálida como la muerte cerró de nuevo con suavidad la puerta sin que los amantes siquiera la hubieran visto.

Aquello que ella vio era fuego pecador y debía acabar con fuego purificador.

Cuando al día siguiente Don Marcos regresaba de unas gestiones legales, observó alarmado como una columna de humo negro salía de su edificio como si fuera un volcán. Cuando entró corriendo al vestíbulo siguiendo las mangueras del retén de bomberos que tenía el camión rojo en la puerta, encontró a una Inocencia sentada llorando que con abatimiento le señaló con la cabeza la dirección del patio interior. Cuando  llegó a él 
alarmado, los bomberos trataban de apagar la enorme hoguera en la que ardían todas sus obras junto a los caballetes, las molduras y todas las herramientas y pinceles del estudio. 

Al otro lado de la hoguera e iluminada tenebrosamente por el fuego, su esposa estaba en piecon la barbilla levantada y erguida como una imagen de "Lo que el viento se llevó", con una tea aún en la mano y llorando silenciosamente con el rostro cubierto de hollín, mientras las negras figuras del obispo y el párroco de Santa Clara la escoltaban algunos metros a su espalda.

Cuando todo se redujo a cenizas, el obispo acompañó al matrimonio hasta despacho del entresuelo y durante mas de tres horas se encerró con ellos a solas mientras el párroco hizo lo propio con Inocencia en la portería…

No..., no hubo escandalo en la calle de Las Camelias, todo se llevó con discrección, pero cuando pasado un tiempo Don Marcos  entraba del brazo de su orgullosa esposa en el edificio 
mirando al suelo, oyó la voz de Inocencia que también mirando al suelo le decía: 

-Don Marcos, ya le he subido el correo.

Y don Marcos, mientras su esposa miraba arrogantemente al frente con la barbilla levantada, apenas con un hilo y de voz respondía:

-Muchas Gracias Inocencia, muy amable de su parte

Mientras enfilaban hacia el lujoso ascensor, Don Marcos recordaba las palabras del Obispo acerca del perdón y de recuperar sin escándalo las ovejas descarriadas.

Si amigos…, Daliasso había muerto, pero al igual que a Inocencia, nadie les podría ya quitar el haber conocido por una vez en su vida lo que significa una auténtica pasión.

jueves, 31 de enero de 2019

LA EXTRAÑA ALOPECIA DE LA OCASIÓN

- !Rápido niño !, !La ocasión la pintan calva!

Y diciendo eso, lo agarró de la mano y llevándose al niño casi arrastras, comenzó a correr cuesta abajo por la ladera esquivando árboles, saltando piedras y arañándose con los matorrales en dirección al sonido de aquel motor hasta que llegados a una pista forestal, el abuelo a riesgo de que aquello le atropellara por falta de visibilidad, se plantó valientemente delante de los faros del enorme tractor con las manos en alto, obligándole así a parar.

Hambrientos y agotados habían estado horas caminando y cuando la luz del corto día empezaba alarmantemente a menguar, el abuelo, que iba disimulando su creciente inquietud, le había dicho esto gritando a tano al oír en la lejanía del fondo del valle un motor que se acercaba

 Una repentina niebla con la que el tiempo cambiante del otoño había convertido el espeso bosque en una masa blanca y algodonosa que hacía imposible toda orientación, y había hecho que se perdieran en aquellas montañas mientras recolectaban setas.

Los dos, abuelo y nieto, cansados pero satisfechos viajaban ahora de vuelta al pueblo tumbados sobre los troncos del remolque de un tractor maderero, soportando con gusto el duro traqueteo de los profundos baches de la pista forestal. 

-¿Calva abuelo…?, ¿Quién era "La Ocasión" Yayo…?, ¿Quién la pitaba así tan fea… ? ¿ Y por qué has dicho eso cuando hemos oído el tractor…?

Ahora Tano, repuesto milagrosamente por la excitación de la aventura en apenas unos minutos, ametrallaba sobre los troncos al sudoroso y extenuado abuelo con un torrente de preguntas sin ni siquiera darle tiempo al pobre hombre para pensar las respuestas.

-Tano, es dicho muy antiguo. Los romanos tenían una diosa llamada Ocasión, es decir la Oportunidad o la Suerte, a la que pintaban como una mujer hermosa y desnuda, viajando veloz encima de una rueda impulsándose con dos alas en la espalda.

-¿Y por qué la pitaban calva abuelo… ?, yo no he visto nunca una mujer calva…

-Mira Tano, respondió el abuelo haciendo acopio de paciencia, La pintaban así para indicar que las ocasiones buenas pasan rápidamente y además, no era calva del todo, solo por la parte de atrás de la cabeza, por la parte de delante llevaba unas melenas rubias rizadas y preciosas.

- ¿Y por qué esos romanos la pintaban tan guapa por delante y tan fea por detrás abuelo?

El importunado abuelo que con la sabiduría rural de un "Sancho" de Cervantes se solía expresar con dichos y refranes, tras liarse trabajosamente un cigarro de tabaco para que le diera tiempo a pensar, lo encendió parsimoniosamente y le dijo :

-Mira Tano, la pintaban así para que los niños aprendieran que cuando ves una oportunidad, si no eres listo y la enganchas de la melena cuando pasa y te entretienes dudando, luego ya no la puedes coger aunque la persigas porque por detrás, no tiene pelo donde aferrarla.

-! Claro abuelo!, ! Ya entiendo…!, si no hubiéramos corrido aprisa cuando oímos el motor del tractor, hubiera pasado de largo y ahora nosotros seguiríamos perdidos en la niebla…

-!Exacto Tano!, ! Eres muy listo! le dijo el abuelo y satisfecho y tras apagar la colilla, se acomodó como pudo entre los troncos y cerrando sus ojos cansados, se dispuso a dormitar un rato de lado dándole la espalda.

-¿Entonces Abuelo…?, ¿Esto de "La Calva"… no tiene nada que ver con lo de " La Piedra" del otro día…?

-¿Qué piedra Tano…?, le dijo el abuelo abriendo un ojo y temiéndose que el interrogatorio aun no había terminado…

- ! Si Yayo…!, Aquello de la piedra y el hombre tonto que se cae dos veces…?, ¿Por qué no me lo cuentas otra vez…?

El abuelo reprimió un montón de palabras malsonantes relacionadas con la pesadez del niño, se despidió lastimosamente de su posibilidad de descanso, se incorporó de nuevo mirando al cielo como un auténtico "Job" de pueblo y agotado, y se pasó hasta que llegaron al final de trayecto explicándole de nuevo a Tano en medio de interminables preguntas y aclaraciones porqué "El hombre, es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra ".

Tano, bueno… Cayetano luego y Don Cayetano ahora, jamás olvidó aquella tarde ni aquellos dos refranes de su abuelo que se troquelaron en su infantil y tierno cerebro de tal manera, que siempre fueron la guía de su vida.

De hecho, desde entonces y durante su adolescencia y mayoría de edad, se habituó a aprender de sus errores cuya información guardaba cuidadosamente en sus neuronas para poner luego una enorme concentración en sus decisiones para evitar repetirlos como hacía el "Hombre gilipolla de la puta piedra" del cuento de su Abuelo.

Cayetano cursó brillantes estudios de comercio y economia 

 pero una vez finalizados comprendió pronto que las oportunidades, las ocasiones y las suertes, por muy bonita y poblada melena que tuvieran y por mucho que estuviera habituado a detectarlas hábilmente manteniendo un estado de atención permanente en los negocios, no podían agarrarse si no disponía de un capital inicial y así decidió coger su primera y frondosa melena casándose con la deslucida pero hacendosa y fértil hija de un Notario, al que asoció como parte capitalista en sus primeros negocios. 

Al principio, la carrera de Cayetano fue lenta, sin embargo, conforme aumentaba su capital, aumentaban sus posibilidades de aprovechar las oportunidades de engrandecerse lo que por otro lado era previsible cuando pensamos que, a las dos máximas de su abuelo que regían su vida, se sumaban una inteligencia despierta y una esmerada preparación.

Don Cayetano sin embargo, no había tenido en cuenta que el factor humano podía modificar su apreciación de las cosas y con la riqueza y los éxitos financieros fue anidando inadvertidamente en él la codicia y una insaciable ansia de poder y superada la cincuentena, llegó a la cima de sus aspiraciones cuando logró hacerse con una de las empresas informáticas más importantes y exitosas del sector de la comunicación y las nuevas tecnologías que estaba implantada en medio mundo, cuando aprovechó una preciosa ocasión que se presentó de manera repentina y que él vio como la rauda diosa romana que subida en su rueda mostraba un bello rostro, la melena rubia y rizada al viento, las alitas batiendo y todo ello bañado en una sutil niebla rojiza que junto su aura carmesí, la hacía mas deseable y atractiva y sin dudarlo, la agarró fuertemente por el pelo para hacerla suya sin la prudencia y la paciencia de la que siempre había hecho gala.

Para Cayetano fue una falta de preparación ser un hombre fiel que jamás había ido de putas. Si lo hubiera hecho, hubiera sabido que la luz y el ambiente rojo en la penumbra de los prostíbulos no es decorativo, sino que refuerza afeites y maquillajes haciendo disimular la vejez y los defectos de la piel de las prostitutas mas avejentadas y ajadas y que aliándose al alcohol y al deseo de sexo y al hambre de cariño de la clientela, podía hacer parecer una princesa a cualquier muchachita fachosa del arroyo.

Así, una vez cazada y a la luz del día, aquella ocasión no fue mas que una estafa, un hábil engaño bien tramado por el dueño anterior que disfrazó su ruina, su fracaso y sus pobres éxitos en investigación e innovación con el aura neblinosa y rojiza de una simple falta momentánea de liquidez financiera fruto de la tremenda expansión y éxito de la misma.

Aquella gran empresa, no era más que una bonita caja de regalo vacía, porque aunque aún mantenía su prestigio, su mejor capital, el humano, es decir los informáticos y los mejores ejecutivos e investigadores inovadores, descuidados por su dueño, habían "volado" a la competencia que supo valorarlos mejor y Don Cayetano, que había comprometido casi todos sus bienes allí, se vio entre la espada y la pared y con el riesgo de perder todo el esfuerzo de su vida por su codicia, no pudiendo siquiera culpar al vendedor.

Lejos de hundirse, el pánico hizo espabilar a Cayetano y recordando otro refrán de su abuelo :"Donde fueres, haz lo que vieres", no dijo ni una palabra negativa, mostró a los medios una sonrisa de triunfo, se compró un flamante Rolls Royce, vendió los bienes que le quedaban y ante la imposibilidad de reflotar aquello, los dedicó a fabricar la mejor y más bella "ocasión romana" para codiciosos, sometiendo a aquella empresa a un profundo lifting, una liposucción, pechos de silicona del 100, tratamientos dérmicos con laser, rejuvenecimiento corporal con células madre y por supuesto los mejores cosméticos, maquilladoras y masajistas de Hollywood y las más bonitas " extensiones" de pelo natural. Le infló la rueda. Rizó sus alitas, y luego, con toda paciencia, se ingresó en una costosa clínica privada tras hacer correr el bulo de sufrir un cruel cáncer de pulmón.

Naturalmente, el "Pringado" oportunista y codicioso, no tardó en aparecer, tragarse el anzuelo, cegarse con la ocasión. quedarse con sus extensiones en la mano y comprarla a un precio obsceno que dejó a Don Cayetano incluso con ganancias.

Pero durante el proceso…, Tano no dejó de pensar en lo de "la piedra" y el hombre y ante la seguridad de que en aquel mundo sin principios tarde o temprano volvería a tropezar, se retiró para nunca mas arriesgar su fortuna a la casa de su ya difunto abuelo en la sierra y dedicó su vida a coger setas por los montes acompañado de su pobre nieto al que inflaba a refranes.

-¿ Sabes Tanín?, le dijo Don Cayetano a su nieto mientras  rescogía un hermoso y anaranjado hongo 
sonriendo, es curioso, pero debes saber que como decía tu bisabuelo: "Cuando una estafa es enorme, ya va tomando un nombre decente…"

FIN

jueves, 24 de enero de 2019

LA VENUS DEL MÓVIL versión 2018

Todas las tardes cuando acababa su jornada y hasta bien entrada la noche Demetria se tumbaba sin ropa alguna en su sofá rojo con su móvil en la mano. Le encantaba la sensación de impunidad y secreta obscenidad de chatear así. Aquello le hacía sentir sexi y le daba valor para ir mostrándose atrevida e insinuante hasta que percibía bajo las palabras de aquellos hombres una fogosidad disimulada por la educación que ella, como una fina tela de araña, aprendió a dejar en el aire para retomarla de nuevo otro día. 

A veces…, sobre todo con la luna llena…, Demetria se excitaba contagiándose de sus propias palabras e intentando imaginar la sensación de los susurros jadeados en su oído o el tacto de unas manos ásperas tocando sus pechos y se acariciaba hasta el éxtasis sin dejar de escribir con la otra mano en el teclado del móvil.




!Ja ja ja ja! ! Nooo ! ! La foto del perfil de la App de relaciones personales no era de ella !. ! Que vaaa…! ! Que mas hubiera querido la pobre… ! Esa imagen era una estafa, un engaño, y no diré que inocente porque ese tipo de engaños siempre acaba haciendo mal a alguien incluido a uno mismo.

Demetria había puesto en su perfil una foto que encontró vagando por internet en un comercial de publicidad y que para ella representaba lo bello y deseable en una mujer.


!Si !, con cuarenta años apenas vividos entre la larga enfermedad de su madre viuda que exigía de su única hija cuidados constantes y su rutinario trabajo desde los diez seis años apenas dejada la escuela, encajando sardinas en la conservera, no había tenido novio alguno y su cuerpo era tan virgen como el de la Inmaculada concepción.

¿Padecía ? ¿Deseaba..? Anhelaba ?...!No!,! Nada de eso ! porque solo te hace desgraciado lo que has perdido. Lo que no conoces no lo puede hacer.

Para Demetria, las emociones, el amor, la maternidad y el sentirse deseada y querida eran cosas que solo le podían ocurrir a los demás, porque ella creía que con lo que Dios la había dotado, humildemente no las merecía y solo podía imaginarlas a través de los folletines televisivos o las novelas románticas que durante años le leía a su madre antes de que falleciera.

¿Fea...? !No! ! No creo ! Para mí no lo era, simplemente no resultaba atractiva porque estaba fuera de época. Era regordeta.. bueno " gordeta" vamos…, pero muy femenina. Demetria me recordaba las bellezas de las fotos en sepia de cantantes y coristas de principios de siglo XX y que ahora por la calle nadie volvería la cara para mirarlas…!.

!Que cruel puede ser la moda con sus imposibles cánones que lleva a las tontas de las mujeres a huir de su naturaleza y admirar lo que muy pocas pueden conseguir sintiéndose eternamente desgraciadas !!.

La verdad es que Demetria, con unos bonitos ojos verdes, solo tenía sus curvas exageradas pero… , eso sí, cada una en su sitio, no veía con pesar su destino y se sentía a gusto en la vida con lo todo lo que le había tocado…todo… salvo con su nombre. !! Demetria!! ! Que putada le había hecho su padre al ponerle el nombre familiar de todas las féminas de aquella familia !. Demetria sonaba a chica de servicio, a vendedora de frutas. Deme sonaba a dame y Metria a sistema decimal de medida…..!Aquel nombre no tenía arreglo!

Pero un día...! Se hizo el milagro !. "Internetina", la Diosa de la tecnología, acudió en su auxilio y apiadándose de Demetria cambió su vida.

Nunca había necesitado un teléfono móvil y cuando se quedó sola en aquel piso con horas y horas sin nada que hacer y una prima suya le regaló un terminal, encontró en internet un mundo nuevo. una ventana a la vida, un paraíso de comunicación con el mundo y los demás, que sacó de su interior una personalidad nueva que ella misma no conocía…

En las Redes Sociales Demetria podía ser alguien maravilloso y mágico sin necesidad de mostrarse. Podía sentir aquellas emociones que ella había adormecido. Podía ser atrevida y valiente. Podía sentir la amistad y el amor y podía también, dirigirse a los demás sin timidez y sin bajar los ojos, mostrando a todos cuan bella era por dentro, cuan sensible y generosa y recibir de los demás a cambio cariño , estima y aprecio….
.
Pero… para todo aquello …para disfrutar de aquel mundo virtual… que alejaba su soledad y llenaba su vida, había un precio que la valiente y renovada Demetria no dudó en pagar... !! No podía mostrar su nombre ni su imagen verdadera !!.


No os cansaré contándoos como aquello hizo feliz a Demetria digo a la "Elisa" de los chats de relaciones personales. Tampoco os detallaré como conoció el interior de cientos de hombres; sus heridas; sus virtudes; sus biografías tristes o sus vidas interesantes e incluso sé… y no me preguntéis cómo, que atrevidamente también, conoció algunas mujeres con las que llegó a mantener tórridos y sensuales romances a distancia.

Pero.. las más bellas historias desafortunadamente siempre debían terminar en el mejor momento como una especie de "coitus interruptus" emocional cuando el anonimato se iba haciendo imposible y el deseo de conocer en persona a "Elisa" las hacía insostenibles ya, porque Elisa, no se atrevió en ningún caso a romper la magia de las cosas mostrando su persona y con ella su engaño

Con lo que Demetria no contaba, es que desde que la humanidad inventó la escritura, las mujeres se pueden enamorar por medio las palabras incluso sin conocer a quien las pronuncia, si no fuera así, no hubieran existido poetas en el mundo y así, "Ernesto" cuya foto mostraba a un maduro canoso de rostro fino e interesante, sin que ella apenas se diera cuenta, se le fue metiendo tarde a tarde en la cabeza y en el corazón hasta desplazarlo todo dejando cualquier otra relación en las redes para solo vivir pendiente las palabras de aquel hombre que esperaba cada tarde con impaciencia, angustiada y obsesionada de que sus mentiras y aquellos sentimientos que se le habían ido de las manos la llevaran al desastre.

Por fin, cuando notó Demetria que la hoguera se había convertido en un incendio y su fuerza la abrasaba , tomó una decisión que jamás hubiera pensado que pudiera tomar…! De perdidos al río…! ! No podía perder aquello sin intentarlo por lo menos…! y aunque todas las probabilidades estaban en su contra, quedó con Ernesto en aquel banco del parque central donde podía verlo emboscada antes que él la viera y poder huir en caso de pánico.

! Vaya decepción… !, ! Que chafón…!, El hombre del banco era un gordinflón calvo de mediana edad con el aspecto vulgar de un tendero de ultramarinos, es decir…

! Ernesto era un mentiroso ! ! Tan mentiroso como ella….!

!No lo pudo remediar….! y cuando medio escondida tras el tronco de un grueso roble sonó su móvil con la llamada impaciente del hombre , Demetria apresuradamente se dio la vuelta y se dispuso a huir… Pero quiso el destino que pisara una rama seca que se rompió con un fuerte crujido y la hizo trastabillar lo que llamó la atención de "Ernesto", que levantándose del banco con el móvil en la mano acudió a ayudarla galantemente…

-¿Se ha hecho daño señorita Elisa ? Una delicada voz que acompañaba a una tierna sonrisa la dejó fascinada …

- ! No gracias! No me he hecho daño "Ernesto"…y lo siento, pero la verdad es no me llamo "Elisa", en realidad me llamo Demetria…

- No se preocupe Demetria, añadió el hombre con brillo de humor y alegría en sus ojos …yo no me llamo "Ernesto"…para mi desgracia…me llamo Eufrasio…! Ja Ja !....

¿Sabéis…?,la tecnología avanza pero los sentimientos humanos no cambian nunca...es solo que ahora...

!! Cada " Roto" tiene más fácil encontrar su " Descosido" !! JaJaJa.

jueves, 17 de enero de 2019

LA EXTRAÑA LUCIDEZ DE LUCINDO

Cuando con sesenta años Lucindo murió, nadie en el mundo conocía su secreto a pesar de su popularidad y amabilidad con sus compañeros. Ahora, soy el jefe y director del departamento de Neuropsiquiatría en este Hospital y una de las máximas autoridades a nivel internacional en el estudio de las inmensas capacidades potenciales del cerebro humano y antes de que lo preguntéis añadiré, que solo por defender mi credibilidad su secreto a pesar de los años que lo conozco, sigue aun siendo un secreto .  

Mi relación con Lucindo, al que paradójicamente jamás conocí en persona, sucedió en una indecisa etapa de mi vida y marcó así mi vocación por la Neuropsiquiatría. 

El azar, como tantas cosas en la vida, fue el que me llevó a leer el escondido diario que Lucindo guardaba en su taquilla privada de los vestuarios del Hospital camuflado bajo un montón de periódicos y revistas viejas y que, al morir su titular, por suerte chamba o chiripa, me fue asignada cuando bien novato y como médico residente de primer año, entré en este hospital y me vi obligado a vaciarla de sus viejas pertenencias, para meter las mías. 

La verdad es que si la gente con las que trabajaba Lucindo y que imaginaba conocerle e incluso tener con él cierto grado de confianza se hubiera parado a analizarlo bien, se hubiera sorprendido de que a pesar de los años que lo conocían, de Lucindo, apenas sabían poco mas que las cuatro vaguedades generales imprescindibles para tratar a cualquiera.

La mayor parte de las íntimas y secretas memorias de Lucindo, cuyo nombre en español, Lúcido, nunca estuvo mejor asignado por sus padres, habían 
sido escritas sobre todo  en los primeros años tras su llegada tres décadas antes para trabajar en el hospital, cuando yo aun me debía estar pensando aun si nacer no y Lucindo sólo las había reanudado en los últimos meses antes de morir.

Por lo general, aquellos apuntes estaban escritos a mano en un cuaderno de tapas de hule verde con letra apresurada, empleando bolígrafos baratos. El garrapateo irregular de la escritura que denotaba un apoyo deficiente, me hizo suponer que Lucindo debía escribir sus notas a escondidas sentado en el inodoro durante los ratos en que su cuerpo satisfacía sus necesidades naturales aprovechando así la intimidad que le daba el cerrojo del retrete del vestuario comunitario y su cercanía a la taquilla:


Me llamo Lucindo, no tengo domicilio y decidí vivir dentro del hospital del que solo salgo en muy raras ocasiones a comer algún capricho para aliviar la monotonía de la insulsa comida de enfermo.


Conseguí " bajo mano", que a cambio de mi disponibilidad permanente como camillero, se me asignara para dormir un cuartucho con un camastro tras la sala de motores de la calefacción y me acostumbré a vivir allí recluido.


Al fin y al cabo, un hospital o una cárcel es como un pueblo o un barrio donde uno se acostumbra a deambular rodeado de las rutinas de su propio mundo.

Es una desgracia, pero los médicos no se explican aun cómo la levedad de aquel nimio accidente que apenas fue un cabezazo jugando al fútbol, pudiera haberme causado una lesión cerebral sin siquiera perder la conciencia, pero no podían tener otro origen las cefaleas que tuve después a lo largo de las siguientes semanas a las que se fueron sumando los mareos, los progresivos despistes y los errores que hicieron imposible desarrollar mi trabajo en el banco donde trabajaba de contable.


Lo de la amnesia respecto a los recuerdos de mi familia y amigos fue progresivo y me sucedió algo más tarde, cuando ya llevaba algún tiempo como "caso raro y especial" entre los estudiosos del cerebro y la conducta, y dejó mi cabeza como un disco duro borrado de mi memoria y como si hubiera "pasado página", me fui alejando de mi pasado sin sufrimiento ni angustia alguna.

Los Neurólogos, al final de todo tipo de exploraciones, radiografías y resonancias no lograron hallar ninguna anomalía en mi cerebro que pudiera justificar mis síntomas ni solución alguna para ellos y aunque con frustración, los Doctores terminaron por declararme oficialmente incapaz para ejercer mi profesión, relegándome así a un flaco subsidio estatal para poder vivir.

Creo que fue cierto sentido de culpabilidad por la inoperancia de la medicina de aquél momento, lo que contribuyó, junto a mi juventud y la penosa situación financiera en la que quedaba, a que moviendo los hilos adecuados, el director médico de la investigación me consiguiera una plaza de camillero o celador en el propio hospital trabajo éste, para el cual si que se me consideraba capacitado.


Pero no, no me mentiré en mi propio diario. Yo percibí mi extraña y nueva capacidad que siempre ha sido mi secreto bastante antes de que finalizaran mi estudio, si bien, la cosa era tan lunática e increíble que me guardé muy mucho de decir una sola palabra de ella a los doctores para que no me encerraran de inmediato en un manicomio con la etiqueta de" loco de atar".

La primera vez que me ocurrió, fue cuando tropecé con aquella joven en la entrada del centro médico y cuando le miré a la cara, tuve la certeza de que aquella muchacha se iba a dirigir a la misma consulta que yo. Luego para mi sorpresa, sucedió así con toda exactitud.

Las muchas semanas que duró mi estudio médico y que pude deambular por consultas y salas de espera, me permitieron hacer determinados seguimientos y comprobaciones cuyo resultado, me fue dando la certeza de que en mí, se estaba desarrollando una insólita facultad que me habilitaba para poder saber, solo viendo las facciones del rostro cualquier paciente que me pudiera cruzar en un pasillo, a qué especialidad médica se iba a dirigir y que órgano o problema era el origen de los males.

Nadie hubiera podido imaginar, incluso sabiendo que cualquier habilidad sea natural o adquirida puede mejorar enormemente con el entrenamiento y la experiencia, hasta que punto fue mejorando mi secreta facultad en aquél Hospital donde precisamente, mi trabajo era trasladar en camilla a los pacientes a donde se me ordenara incluso, cuando fallecían, hasta las heladas cámaras frigoríficas del sótano, donde en el mortuorio se les practicaba la autopsia.

Si, la verdad es que aunque resulte monstruoso, sólo con ver al cualquier paciente que se me asignara e incluso sin siquiera leer la orden de traslado, el diagnóstico o el lugar donde debía trasladarlo, mi cerebro percibía en apenas segundos dónde tenía que acarrearlo, la dolencia que padecía, lo avanzado de su enfermedad e incluso podía hacer un pronóstico bastante certero de cuando iba a curar o morir.

Podrá pues entenderse mi actitud y mi modo de vida incluso si os digo que curiosamente como una defensa compensatoria a aquella tremenda adquisición y creo que con el fin de evitar mi locura, fui desarrollando una miopía galopante que, cuando no usaba mis gruesas gafas, me hacía ver los rostros de la gente como masas borrosas y sin rasgos definidos, no permitiendo así a mi secreta facultad actuar sin mi beneplácito.

No, no he tenido familia, ni mujer, ni hijos, y me desligué totalmente de mis allegados, tampoco me he convertido en un amargado ser resentido huraño o antisocial, como podría pensarse. Mi actitud vital no es mas que pura necesidad para sobrevivir.

¿Cómo podría yo levantarme de la cama un día y ver escrita en el rostro de mi esposa o de mi mas amada hija la certeza inexorable de la muerte? ¿ Cómo podría soportar un hombre eso sin pegarse un tiro en la sien?.¿Cómo...?.

Lucindo, tras éste último y tremendo párrafo,cuya lectura me dejó temblando dejó de escribir en su diario hasta que tras años de olvido y un silencio de varias páginas en blanco, continuó escribiendo con tinta mas reciente poco tiempo antes de su muerte.

Hace años que no escribo aquí, porque por extraordinaria que ha sido mi vida, a todo se acostumbra uno. Pero hace unos días, durante una de las raras salidas que hago al "exterior", caminé vagando, por supuesto sin mis gafas, por las calles llenas se seres sin rostro hasta llegar a un tranquilo restaurante.

Amablemente, el maître me acomodó al fondo del establecimiento en una coqueta y solitaria mesa que estaba separada por un pequeño un hueco entre la pared y una columna cercana lleno de plantas decorativas de otra mesa similar ocupada por alguien que apenas pude entrever a través del follaje.

Cuando me puse las gafas para leer la carta, de soslayo y entre las plantas, me dio la impresión de que el hombre de la mesa vecina, para su desgracia estaba enfermo de un avanzado cáncer de páncreas y que su mal color y decrépito aspecto delataban un cuerpo consumido.

También me llamo la atención aunque creí casual, que llevaba una corbata del mismo color que la mía.

Acostumbrado, rápidamente olvidé a aquel hombre para concentrarme en el exquisito entrecot y el excelente vino que me habían servido y solo fue cuando plácidamente saboreaba el café, cuando el recuerdo de la corbata se me cruzó de nuevo y me hizo mirar a mi vecino con más atención

No me angustié, no, pero sí me sorprendí, al fin y al cabo algún día tenía que suceder, pero entre mi vecino de mesa y yo, no existía hueco alguno y tras las plantas, solo había un gran espejo.

Aquel decrépito hombre de la corbata era yo tan desmejorado que me costó reconocerme.

Cuando el Dr. Muñoz director del departamento de Cirugía que me tenía gran consideración, con cara de circunstancias y sin poder ocultar su disgusto me dijo que al día siguiente mismo y sin dilación me iba a intervenir, asentí con tristeza aún sabiendo que no me iba a operar.

Nadie crea que era porque mí cuerpo no iba a resistir hasta la intervención, no, mi tristeza era por él, porque en ese instante percibí que a su corazón, le quedaban fatalmente solo algunas horas antes de estallar en pedazos y que la" huesuda", antes de venir a por mí tenía aún que hacer otro trabajo urgente.

Tras éstos últimos renglones de su diario que me ocasionaron un terrible escalofrío, entenderéis  porqué nunca me quito de mi cabeza el 
enigmático recuerdo  de Lucindo … 

Fin