Se levantó perezosamente de la cama, era tarde, un precioso día del inicio
del verano, había quedado citada con sus amigas para ir a la piscina, era
feliz, serían sus últimas vacaciones del instituto, había cumplido diez y ocho,
y en septiembre le esperaba la universidad. Silvia era una muchacha inteligente
y buena estudiante. Mona y estilosa, no tenía un cuerpo espectacular, pero su
imagen era especial.... Había una bisabuela oriental en su familia de la que
había heredado un cuerpo menudo y flexible que se movía con
armonía, una piel blanquísima, y unos ojos castaños brillantes y
algo rasgados. Nunca le agradecería bastante a su bisabuelo aquellos
viajes de negocios a filipinas, en los que importó algo más que seda....
Con la sabiduría natural de las hembras, ella cultivaba y mimaba ese toque de
exotismo en su imagen que la hacía tan diferente a la belleza de moda
,llamativa y algo ordinaria, que imperaba entre las chicas de su edad.
Desnuda, de espaldas al espejo de su habitación, miró con deleite la parte
trasera su cuerpo con un gracioso movimiento de su cabecita, que al pasar su
cara por encima del hombro, consiguió hacer cosquillas en su espalda con su
liso pelo negro. ! Estaba preciosa !, su piel y su vello,
tenían aún esa textura suave aniñada que pronto se evaporaría.
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Se miró los pechos, sus manos los cubrieron adaptandose
perfectamente a su pálida redondez como las copas del sujetador...! Justo!, ni
faltaba ni sobraba mano, del tamaño que a ella le gustaba, más grandes podrían
hacer vulgar su figura, más pequeños le restaria feminidad... ¿Perfecta..?,
bueno, salvo por unas pequeñas arruguitas verticales en el entrecejo ¿Estaba
preocupada?, la verdad es que solo una pequeña nube empañaba su ilusionada
cabecita y ésta mañana, estaba decidida a evaporarla.
Aunque ya le había ocurrido con anterioridad, la regla ya le faltaba quince
días y esto le inquietaba levemente.
Se había acostado el chico con el que salía, del que estaba completamente
enamorada y junto al el que estaba descubriendo los secretos del amor y del
sexo, tras la fiesta de su cumpleaños un mes antes, y
aunque siempre tomaban sus precauciones, se sentía algo inquieta… porque un
fallo siempre era posible.
La casa estaba vacía, vacía y rara, maravillosamente extraña…. Las ventanas
estaban abiertas y la brisa mecía suavemente los visillos blancos, y en el
comedor, los rayos dorados del sol mañanero, entraban acompañados del
perfume del limonero. !Silencio…! ningún ruido… ni la radio ..ni la tele.. ni
el extractor de la cocina .. La paz era tal, que parecía estar en otro planeta
!Cuanto tiempo hacía que el trajín de la casa no le había permitido oír el
tic--tac del viejo reloj de pared !, ! Cuanto tiempo que en su propia casa no
había podido escuchar el plis-plas de sus pasos con los pies descalzos en el
fresco terrazo!.Todos se habían ido ya a sus obligaciones… y estaba sola,
deliciosamente sola… En el baño, orinó sobre la tirita del test,
después… con el morbo y la intima liviandad que da estar ocioso cuando el resto
del mundo está ocupado, desnuda y sin ponerse nada encima, fue vagando por toda
la casa hasta la cocina a ponerse una taza de café, con la taza en la
mano, de nuevo en el baño se acurrucó en un rincón ,
notando el delicioso fresco de los azulejos en su espalda, se dejó caer
despacio hasta quedar sentada en el suelo y cerró los ojos para esperar el
resultado ….! Por favor…!….! Por favor…! arrugó con gracia su carita….! ….! Por
favor…! ! Por favor Dios.. ! …..!!Que sea negativo!!.