viernes, 17 de mayo de 2019

LAS ESTRELLAS (V.2019)

¿ Que cómo me enteré de ésta historia?..., pues de casualidad, como tantas otras cosas que llegan a nuestras vidas sin indagar, sin buscar, que fluyen hacia nosotros como una brisa mañanera y solo hay que tener la sensibilidad de sentirla en el rostro y ser consciente de su frescura.
Hacía mas de veinte años que no pisaba aquél umbrío parque.  

Cuando volví de mi exilio sentí la necesidad de redescubrir la ciudad donde nací y en este otoño sin viento, me fui a sentar en el mismo banco en el que antaño solía hacerlo para contemplar el manto de ocres y sienas tostados de las hojas caídas de los plátanos de sombra que no dejaba ver un palmo de tierra y cuyos crujidos al pisar me recordaban juegos de niños corriendo bufandas al viento.

Si, aquello me daba paz, una paz serena de soledad, una paz casi de cementerio rodeado de aquellos bellos cadáveres vegetales alguno de los cuales, aún presentaba restos de su verde vida anterior.

No sé aun como ella llegó. Mi pensamiento estaba emparrado en alguna insulsez y mis ojos abstraídos miraban sin ver. Cuando por fin se me hizo consciente lo que veía, una belleza de melena rubia con gabardina ajustada y tacones increíbles y aspecto de modelo trazaba con un palo ruidosas estelas en la hojarasca.

Tiré mi cigarrillo y me levanté sigiloso para contemplar el trazo mientras pisaba la colilla. Era una gran estrella de seis puntas trazada en medio de la glorieta cuya visión me llevó al instante a un recuerdo borroso del pasado cuando recordé a una anciana delgada y coja haciendo el mismo dibujo arrastrando la punta se su pata de palo de madera de ciprés creando estelas misteriosas en ese mismo lugar mientras yo, en ese mismo banco también, devoraba aun sin necesidad de gafas una novela de Balzac.

-Disculpe señorita, disculpe pero este dibujo yo lo vi aquí hace muchos años…lo hizo una anciana coja que yo pensé que no estaba en sus cabales, pero al verla a Vd. ahora pienso que esta estrella debe tener un significado que entonces se me escapó. ¿ puede Vd. decirme porque ha dibujado eso?
Uno de los rostros mas sublimes que yo había visto en mi vida , me miró a los ojos con una sonrisa dulce pero triste y con voz tierna me dijo:


-Claro señor….mire, aquella mujer era mi madre, un ser desgraciado desde su nacimiento, que con su pata de palo supo desde la infancia que debía renunciar a todo lo que hace feliz a una mujer…, se recluyó en su triste destino entre los fogones para cocinar para los demás para no ofender con su presencia a nadie y mitigaba su tremenda soledad con largos paseos por este parque las tardes de los domingos y fue aquí, en este mismo lugar, donde tal día como hoy hace veintidos años, la violó brutalmente un borrachín una tarde ventosa de otoño en la que el parque estaba desierto.

- ¿Y por qué dibujaba aquella estrella ?, ¿Por qué recordar aquel desgraciado episodio?...

-¿Desgraciado? Para ella fue el inicio de la vida, Siempre decía que no podía entender como de aquel terrible mal pudo nacer tanto bien..aquello me concibió a mí , y supuso la única y permanente alegría hasta el instante de su muerte. Para ella fue la visita de su buena estrella como la anunciación para la Virgen María y por eso, cada año en la misma fecha, venía a dar gracias a Dios dibujando con su patita de palo una estrella en este triste lugar para ella bendito.

- Y Vd.,¿ Porque la dibuja ahora señorita?....

- Por su recuerdo caballero…por su recuerdo. Gracias a la felicidad de mi madre, no pude ser mejor criada y educada, y no pude tener una infancia más feliz y ahora, que ha muerto, no puedo menos que agradecérselo continuando su rito y dibujando cada año mi estrella de seis puntas para que un ángel con pata de palo sonría en el cielo pensando que soy dichosa.

Sobrecogido , me despedí educadamente y dándome la vuelta caminé presuroso para que aquella mujer no viera las lagrimas de emoción que había provocado en aquel viejo carcamal..

viernes, 10 de mayo de 2019

EL CRUCE

Os juro que casi se me caen las lágrimas cuando los vi a la puerta de la vieja carpintería huyendo del polvo de serrín y buscando un poco de aire puro pero la ternura con que aquella madre, que por su edad podría ser su abuela, sentada en aquella silla de enea, arropaba y susurraba a aquel bebé de cara satisfecha protegiéndolo amorosamente con su cuerpo del caluroso sol de la mañana, me recordó un cuadro de un tal Ballester, un viejo y desconocido pintor de acuarelas que a veces escribía unos cuentos estrambóticos y al que yo, a pesar de no entender nada de arte, frecuentaba su amistad alguna vez. 

La verdad es que en aquel barrio de familias humildes y poca escolarización, no había costumbre de ser mimoso y tierno con los niños que venían a las familias en racimos de tres o cuatro, se criaban trapaceando por las calles a la buena de dios y se educaban a base de pescozones y golpes a los que llegaban a ser insensibles.

La conocía..., claro que la conocía..., al igual que a su difunto marido, un buen carpintero trabajador y callado al que había encargado los marcos de mis ventanas y cuyo único vicio conocido era el tabaco que yo le veía fumar compulsivamente con el temor de que con tanta madera y tanto barniz ardiera la carpintería con nosotros dentro.

Doña Matilde como se llamaba aquella mujer, había enviudado hacía algunos meses por culpa del tabaco, si, el maldito y puto tabaco no le quemó la carpintería a su difunto pero le quemó los pulmones por dentro de tal manera, que se murió en cuatro dias malcontados.

-¿Sabe Genaro? me dijo cuando conmovido me acerqué a saludarla. Este niño es ahora mi alegría y mi razón de vivir. Mis otros tres hijos mataron a mi marido a disgustos y por eso fumaba sin descanso, no los pudimos criar como dios manda por que el trabajo nos agobiaba a los dos y ya ve, el mayor en prisión, la pequeña se fue lejos y la llenaron de críos y la mediana, mejor que se hubiera ido, porque con las malditas drogas emputeció y siempre fue nuestra vergüenza hasta que "palmó" de sobredosis.

- Vd. es una mártir Doña Matilde, lo que no me explico Doña Matilde es como, con lo que me ha contado, aún le quedaron  ganas de tener otro niño que podía ser su nieto.

- Mire, Genaro mi marido era lo que yo más quería en el mundo. Salvo el tabaco, era el hombre mas cabal y con mas virtudes del mundo, a mí me amaba más que a su vida y a pesar de que criando perdí toda mi belleza, el me seguía deseando como cuando éramos novios. Pero cuando la muerte comenzó a llamar a su puerta y como si así se quisiera agarrar a la vida, me buscaba y me buscaba y como yo no tenía fuerzas para negarme, me preñó con el último suspiro de fertilidad que me quedaba.

- Joder doña Matilde que fuerte es usted, sola, con la carpintería vacía y un retoño con su edad y sus otros hijos cabroneando por ahí y aun le sonríen los ojos...

-¿Sola? no crea, no estoy sola, desde el cruce no me siento sola..

-¿el cruce? ¿qué cruce...?

-Mire Genaro, Dios quiso en su misericordia infinita que yo no pudiera ver como moría mi marido en el piso de abajo porque en el momento en que expiró yo paría este retoño en el piso de arriba y desde que ensangrentado lo cogí entre brazos, sentí que había habido un cruce en el viaje de sus almas y que de alguna manera, este niño además de la suya, lleva un trozo del alma de mi marido dentro de su cuerpecito. ¿No lo tengo que querer mas que a nada? ¿ No lo tengo que querer el doble?. Mire, voy a vender la carpintería, nos iremos de aquí y a éste si, lo educaré para ser un gran hombre...

Me despedí de doña Matilde dándole la razón como a los locos y felicitándola por su suerte. Definitivamente, a aquella mujer se le había ido la cabeza y mucho, pero a veces, la locura trae la felicidad y yo de corazón, deseé que las cosas le fueran como ella deseaba....

FIN

jueves, 25 de abril de 2019

SELENE MOON

Con su extravagante aspecto y su mortal palidez, todo el mundo habría dicho que era una actriz o cantante de moda tirando a gótica, pero no, Selene solo usaba ese apelativo porque si a la blancura infinita de su piel, le sumabas su innato amor por las ropas negras, los maquillajes y sombras de colores fríos o helados y como el azul o el amarillo lima y su inveterada afición por los violetas y cárdenos en sus labios, se podría comprender que no le gustara llamarse por su verdadero nombre: Luna, porque con su excéntrica aura, Luna era demasiado fácil  por sus no siempre bien intencionadas amigas de transformar, en "lunática". 


Pero Selene…o mejor llamémosla ya Luna, era una muchacha menuda serena y tranquila cuya pasión interior y secreta, era un inmenso deseo de fertilidad y anhelo de amor, que contrastaba con lo gélido su imagen. 

Luna jamás había podido satisfacer sus íntimos deseos ya que siempre, había estado sujeta y vigilada por su madre, Doña Terresa, que aunque, siempre vestida con preciosos tonos azules y era la mas guapa de su barrio, solía andar con un humor cambiante y tan pronto se llenaba de suaves nubes y vapores neblinosos, como llena de ira, estallaba a temblar y escupir volcánico fuego.

Luna siempre modesta y humilde y sin poder hablar con nadie que la pudiera entender, se había ya conformado a su estéril destino con una melancolía infinita y silenciosa. Ni siquiera podía desahogarse con su lejano y brillante padre, Lorenzo Helios, para compartir con él lo loca que estaba su madre o comentarle que Mariavenus le había echado los tejos pero que ella, no le hizo caso y mas que porque ella no se sentía lesbiana, fue por lo infecúnda e improductiva que hubiera resultado aquella unión.

Así que, Selene Moon debía guardarse deseos y temores para sí misma como... lo mucho que le gustaba el purpureo de Rogelio Martin, pero lo molestos que eran sus pequeños amigotes Pepe Deimos y Juan Phobos que siempre le andaban rondando, armando camorra y mareando a su alrededor o... el tremendo horror que le daban Luis Júpiter y Don Saturnino que con su gigantesco tamaño la podrían desintegrar si un día les diera por poseerla.

Pero aún así, Luna o Selene, como prefiráis, no podía evitar un punto de decepción cuando una y otra vez después de estar en la fase de su ciclo en la que su cuerpo brillaba grande, blanco, redondo y hermoso llamando descaradamente a que lo fertilizaran, pasaba su momento sin que ni siquiera un revoltoso meteorito le hiciera brutalmente el amor partiéndola en cuatro filiales pedazos y entonces Luna, abatida de tristeza y desesperanza, iba perdiendo su luz hasta que días después, prefería encerrarse a oscuras en su cuarto para que nadie la viera llorar por aquel desperdicio.

La suerte para Luna y por la que todos los días da gracias a la generosidad del Universo, que aprieta pero no ahoga, es que un día resultó que a Doña Terresa, su madre, sin saber como ni porqué o si algo raro le había picado algo, comenzó a salirle poco a poco un extraño sarpullido llamado vida apareciendo manchas verdes sobre ella.

Si, con la vida, Luna comenzó a sonreír, dejó de mirarse el ombligo, se olvidó de todos sus astros vecinos de edificio y se dedicó desde entonces a enviar sus pálidos influjos fertilizadores hacia su madre para que las plantas crecieran vigorosas, los bosques taparan el roquedo, las aguas con sus mareas hicieran que los peces saltaran y brillaran y los animales, se aparearan, pero sobre todo…, y lo que más feliz hacía a Luna…,era sembrar con su redonda luz el amor en los humanos corazones de las tiernas que en las noches claras enamoradas, se besaban abrazados admirándola.

fin

jueves, 18 de abril de 2019

EL PENITENTE V 2019

Cuando Nazario en medio de la procesión del Viernes santo cayó derrumbado por el peso de la pesada cruz intentando subirla descalzo por el antiguo adoquinado del empinado callejón hasta la explanada de la iglesia para plantarla en lo alto del pueblo como había hecho los cincuenta últimos años, apenas había música y la banda solo marcaba con golpes monótonos y lentos de tambor en sordina, el triste paso de la procesión del silencio.

Entre las gentes, apiñadas en balcones y portales apenas se levantó un corto murmullo que escapó por encima de los aleros de los tejados junto al humo de los cirios y las antorchas en la noche clara de luna llena

No, no lo auxiliaron de inmediato,

La procesión se detuvo a esperar, lo propio era que el portador de la cruz, se rehiciera y se levantara sin ayuda para reanudar su penitencia y los tenebrosos capirotes cuyos sombríos conos parecían llenar el fondo del callejón de cipreses negros, permanecieron quietos y pacientes en sus lugares con sus hachones encendidos apoyados en el suelo mientras se balanceaban al ritmo del atabal.

Solo, cuando pasados unos minutos, vieron que bajo los oscuros maderos de la cruz que aplastaban los colores de la Hermandad de la Santa Angustia no reaccionaba el bulto de terciopelo cárdeno y magenta en el que yacía inmóvil Nazario con los pies llenos de sangre, se acercaron para ayudarlo a levantarse.

El auxilio llegó tarde y cuando iluminados por los faroles del paso del Cristo de la Agonía le retiraron el pesado capuchón para intentar reanimarlo y vieron el rostro arrugado de aquél hombre anciano con los ojos en blanco, supieron que ya estaba muerto. La pura verdad es que Nazario, no murió por el corazón partido por el esfuerzo en el aquel empinado calvario. Nazario llevaba muerto desde antes de coger aquella cruz por primera vez.

Aquel cuerpo penitente cuya fuerza solo animaba la infinita culpa, era un ente vacío, una especie de difunto andante y callado cuya alma sin destino, en espera de un perdón que Dios parecía negarle, llevaba presa en una tumba blanca y sin nombre desde la fecha que en ella estaba inscrita.

Las gentes se arremolinaron alrededor con la curiosidad morbosa de saber por fin quién era Nazario, aquel misterioso y dolorido penitente del que nadie sabía nada mas que el nombre y que y montado en una minúscula burrita, todos años llegaba al pueblo, encapuchado cada viernes santo desde hacía cincuenta años cuando aquel pueblo era poco mas una aldea, visitaba en el cementerio local, rezaba frente una modesta tumba en cuya lápida constaba solo una fecha y después, dejaba sobre el mármol dos rosas blancas y procesionaba portando la cruz más pesada hasta plantarla en más alto del lugar para desaparecer después hasta en año siguiente.

Nadie reconoció aquel rostro muerto y pálido en el que se había quedado helada una extraña sonrisa de agradecimiento.

Muchos, sobre todo los más mayores, habían visto la evolución de aquel cuerpo vigoroso que se adivinaba joven bajo los ropones y que con el paso inexorable de los años se había convertido, en una indispensable y señera figura anciana y doliente cuya secreta historia, a falta de mas verdad, circulaba mas fantasiosa e inventada cada año que pasaba enredada en mil bulos murmurados como sentidas oraciones a su encorvado y sufriente paso por vecinos y visitantes, propia de aquella semana santa famosa ya en toda la región.

¿Tan grande tuvo que ser su castigo…? pensaba Nazario.

¿Porqué, quiso Dios quitárselo todo después de haber sido tan generoso con él cuando aún se sentía vivo en aquel pueblo encalado entre picos montañosos donde se criaban los mejores toros de lidia.

¿ Porqué Dios le dio junto al talento de conocer los toros con solo mirarlos esa lucidez innata y esa serena valentía para torearlos y extraer de ellos hasta el último soplo de bravura de modo que tras la espada, ambos, toro y torero, quedaran unidos por la gloria?

¿ Porque quiso Dios que Dolores, aquella muchacha de ojos rasgados, negros y brillantes, que con la dulce genética de una princesa mora, solo tuviera esos ojos para él, apenas un joven capataz, a pesar de que la pretendían todos los hijos de los hacendados ?.

Pero sobre todo, Nazario se preguntaba

¿ Porqué le regaló aquel triunfo en la Plaza de la maestranza de Sevilla donde tras cortar las dos orejas y el rabo a aquel toro arquetípico con cabeza de Minotauro salió vitoreado por la puerta grande de la plaza para convertirse en figura indiscutible?.

Nazario siempre recordó como mientras lo sacaban a hombros de la Plaza, sentía el íntimo orgullo de poder ofrecer, cuando llegara a su pueblo, todo aquello a Dolores y al hijo que esperaban demostrando que no se había equivocado al elegirlo

Un solo día ¿sabéis?..Solo un solo día hizo falta para llevar a Nazario de la más alta gloria celestial al más profundo infierno de tormento.

Si fue un despiste de Dios, o un desafortunado revés del destino, pero Nazario lo vivió como un castigo a algún terrible pecado tal vez de soberbia o arrogancia que aunque él no recordaba debía haber cometido.

Yo, menos creyente que Nazario, lo que pasó lo denomino un regalo envenenado o una inmerecida e injusta "Putada de Dios" para con él que comenzó cuando tras horas de viaje en carro por los verdes valles, todo el pueblo, las autoridades incluido el Marqués de Cienfuentes estaban esperando para recibirlo y aclamarlo en una celebración sin igual como el héroe del pueblo y sin siquiera dejarlo ver a Dolores, se lo llevaron a hombros a la grandiosa fiesta de la plaza mayor engalanada, donde le esperaban discursos de alabanza y reconocimiento, música festiva, baile, comida y alegría andaluza.

Por unas horas, con la bebida a la que estaba poco acostumbrado y con la que, para no desairar, debía brindar con todos los capitostes y la euforia de lo conseguido, Nazario entró en un sublime y extraño éxtasis olvidándose por unas horas de todo incluso de su embarazada Dolores.

- !!Nazario despierta algo ha ido mal con Dolores !!, !! Llevamos horas buscándote!!, Dolores se ha puesto de parto, el niño va atravesado y hay que sacárselo por cesárea en el hospital de la ciudad. La comadrona no te ha podido esperar mas y desesperada se ha bajado con el carro y con Dolores hasta el llano.

Nazario había acabado tan borracho que no pudo llegar a su casa. Había errado el camino con la oscuridad y al final acabó por caer aun con el traje de luces, derrumbado en un pajar cercano cubriéndose del frío con la paja.

Alarmado y muerto de miedo Nazario se cambió de ropa y tomando su pequeña burrita, intentó alcanzar a las mujeres bajando imprudente y atolondradamente por el tortuoso atajo morisco mientras el corazón parecía que le iba a estallar.

No, no llegó a ver a Dolores con vida, al llegar al primer pueblo del llano al amanecer, vio su carro vacío parado frente al cementerio y a la comadrona llorando sin consuelo sentada en la puerta del camposanto.

El médico del pueblo que en ese momento salía de la pequeña capilla miró a Nazario a los ojos y con infinito abatimiento murmuró :

No hemos podido hacer nada, lo siento, no ha aguantado hasta la ciudad, su útero ha estallado de esfuerzo inútil desangrándola por dentro sin poder parir a la criatura. Si quiere despedirse, ahí dentro están…

No fue entonces cuando la culpa mató a Nazario, ni tampoco cuando algunos minutos después en la soledad de la capilla, Nazario quitó la sabana que cubría el cadáver y un extraño rayo de sol matinal lo iluminó dándole a su serena y pálida belleza un traslucido brillo de alabastro, tampoco fue cuando se inclinó a besar los finos y helados labios de Dolores. Nazario murió por dentro, cuando alzó la vista y al mirar aquel sereno cuerpo vio entre sus blancos muslos como de su bello y ensortijado sexo, salía un tierno y pequeño bracito amoratado.

No , Nazario jamás supo si era niño o niña, tampoco le importó, los enterró juntos bajo aquella losa mientras en las calles del pueblo sonaba lejanamente la música sacra de la semana santa y volvió a sus verdes valles donde jamás volvió a sonreír, torear, ni a conocer otra mujer, ni a tener mas amigos que la culpa y el arrepentimiento.

A veces me pregunto si se habrá reunido su alma con la de los suyos... ¿Le habrá perdonado Dios ?

La verdad es que no sé..., cada vez me fío menos de eso de los renglones torcidos en los que el creador escribe y pienso que el alma de Nazario cuando por fin fue llamada, debió subir algo acojonada y temblorosa hacia el infinito insegura de que allí no le esperara otra "Putada de Dios…"

Al fin y al cabo…" Gato escaldado del agua fría huye…."

fin

viernes, 12 de abril de 2019

DOS PÁJAROS

Petra, la inspectora de la policía nacional de la comisaría del distrito 3 del área metropolitana, estaba peligrosamente cerca del borde arriesgándose a caer. 

No creáis que estaba inmersa en un peligroso operativo cerca de un precipicio o un acantilado persiguiendo malhechores, no, Petra, en esos momentos estaba sentada en una terraza tomando el sol con un Martini rojo en la mano riendo encantada con los ojos brillantes y cara de felicidad, con los graciosos comentarios con los que Borja, un nuevo y apuesto subinspector del distrito, estaba intentando engatusarla. 

No, no era un "borde físico" por el que Petra podía resbalar, Borja era un "borde" en el sentido peyorativo y humano de la palabra y no porque su trato con ella fuera esquinado grosero o antipático, no, eso lo dejaba para los delincuentes y compañeros en general, porque con las mujeres, como buen depredador sexual, el embaucador cuasiprofesional de Borja, era un buen actor que se mostraba encantador, simpático y seductor hasta sacarles lo que pudiera y llevárselas a la cama.

En cuanto al sexo opuesto, las mujeres, Borja era de esos hombres que disfrutaban mas de la emoción de la caza que de la pieza cobrada y que una vez obtenida, perdía para él todo su interés. 

Para él, el sexo, no era más que la prueba que necesitaba de la conquista y la conquista, era un trofeo más para alimentar y engordar su insaciable ego de hijo de puta que era su verdadero objetivo y tras conseguirlo, no dudaba en romper el corazón fríamente de sus ya usadas víctimas y desprenderse de ellas con la mayor facilidad como se tira un envase después de haberse comido su interior, mientras que con su mirada buscaba ya su próxima presa. 

Cuando en la comisaría los mandos policiales designaron a Petra como su compañera, fue como meter la gallina en la jaula del zorro. Aquella mujer algo mayor que él, que con un hijo adolescente a su cargo estaba en sazón debido a un doloroso y reciente divorcio, vivía un momento de vulnerable soledad y culpa y su tristeza y su derr
umbada autoestima, la estaban cegando para valorar la realidad de su madura belleza, su categoría profesional, sus brillantes éxitos y su magnífica preparación en criminología y para Borja, llevaba escrita la palabra indefensa en los renglones de su ceño fruncido.


La avidez de Borja por lo propiciatorio de la víctima, demostró que además de conquistador y Casanova, era un absoluto gilipolla tan pagado de si mismo y tan confiado en sus habilidades, que hizo oídos sordos al refrán que de hombres sabios y experimentados había oído mil veces: "Muchacho, donde saques la olla, no metas la polla", porque además ocasionar repercusiones profesionales negativas, supone luego una encerrona para librarse luego de la ofendida.

No obstante, a pesar de lo favorable de la situación, a Borja le costó bastante mas tiempo de lo previsto llevarse al catre a una Petra ilusionada de nuevo y completamente enamorada ya que la desconfianza de la mujer en entrar en otra relación con el corazón aún cicatrizando de la anterior, era un escollo difícil de salvar. 

Al final, las muchas horas que debían pasar juntos en los turnos y vigilancias que facilitaban largas conversaciones donde Borja, que hábilmente alternaba deliciosos ratos de buen humor y complicidad con otros en los que se mostraba tierno, incomprendido y necesitado de cariño, lograron abrir el corazón y el cuerpo de aquella mujer. 

Esta vez, la conquista le había costado tanto que Borja, tardó un poco más en desinteresarse de Petra, tiempo este que empleó para explorar sin éxito entre las relaciones de la mujer, posibles contactos y amistades que, con su ayuda, le pudieran hacer  ascender en sus ambiciones. Luego, cuando no vio posibilidades en éste sentido, se deshizo de ella fría y cruelmente, porque entre las muchas cualidades negativas de Borja, la peor, era un larvado sadismo y crueldad machista con el que se vengaba de las mujeres inteligentes y valiosas a las que culpaba de sus fracasos y su vulgaridad por haberle superado socialmente y era por esto que, como psicópata ambicioso, para saciar así su escondido complejo de inferioridad, gustaba de humillarlas y fueran médicos, arquitectas, jueces o altas ejecutivas y se deleitaba al verlas rebajadas ante su mediocre figura henchida como un pavo, reclamando suplicantes su amor y atención, para después ningunearlas y pisotearlas cuando más debilitadas estaban. 

Cuando todo acabó entre ellos, Petra ya estaba desengañada de aquel farsante y aunque sin deseo consciente de venganza, no podía evitar el rencoroso recuerdo de la humillante rotura cuando se le cayó la venda de los ojos, sobre todo, porque "no podía pasar página" y no podía huir de aquel cerdo mientras siguiera con ella de compañero de investigación en el descorazonador caso de aquellos misteriosos secuestros infantiles en serie.

La ciudad, en los últimos años vivía angustiada por éstas enigmáticas desapariciones infantiles, la última de ellas hacía apenas tres semanas, cuya ausencia de pistas, huellas, hallazgos de ropas o de cuerpos, hacían parecer imbéciles e inútiles a los cuerpos policiales quienes a pesar del tiempo transcurrido, no habían detenido a ningún sospechoso y mantenían dolorosamente abiertas aun todas las hipótesis incluyendo la del rapto y venta de los niños como esclavos sexuales a algún país exótico.

La primera pista de aquel maldito caso apareció como un fogonazo en la avispada mente de Petra. Fue un viernes, precisamente el mismo día de la semana en la que habían sido raptados todos los niños, cuando notó el bullicio en la puerta de la mezquita para los emigrantes musulmanes que había junto al supermercado donde ella compraba.

No fue mas que una corazonada, pero el viernes es el día sagrado de los musulmanes en el cual tienen fiesta y tal vez por eso los raptores solo disponían del viernes para hacer sus fechorías.

Casi a la vez, relacionó el color verde  de la pequeña cúpula aquel templo característico del islam con el verde de cierta furgoneta que alguien había visto cerca del lugar del rapto y aunque las pistas eran de lo más inconsistentes, a falta de otras y sin decírselo a su compañero para evitar burlas en caso de fracaso, concentró sus esfuerzos en sus ratos libres en la zona de inmigración musulmana de la ciudad. 

Durante semanas, Petra vestida modestamente y cabeza cubierta con un pañuelo oscuro para no llamar la atención se dedicó sin resultado alguno a patear el barrio musulmán acompañada de su hijo adolescente para evitar llamar la atención que por aquellos lugares hubiera despertado una mujer sola.

 Cuando desalentada y admitiendo que aquella idea había sido un desatino  había renunciado ya a seguir por aquel camino y regresaban a casa, una destartalada y sucia furgoneta verde islam que estaba estacionada frente a un establecimiento de comida indo-paquistaní le devolvió el ánimo.

No le hizo falta al olfato policial de Petra mas que entrar en el establecimiento y ver aquel desagradable y sucio sujeto cuchillo en mano rascando lascas finas del dorado cilindro giratorio de carne y fijarse en el resplandor del horno tandurii al fondo, para comprender, ahogando el llanto, que aquellos niños no habían sido solamente secuestrados.

Para una mirada astuta, allí estaba todo y en su entrenada mente de criminóloga, también todo cuadró como un puzzle : La furgoneta para el rapto, el horno tandurii para hacer desparecer los huesos y las ropas y…-una arcada casi la hizo vomitar-…el cilindro de Kebap, para hacer desparecer la carne tierna en  estómagos de los agradecidos clientes.

A Petra, no le cupo duda ya de que cuando bajaran al sótano, iban a encontrar un cuartucho infecto con cadenas donde aquel hijo de puta sádico y pederasta debía violar y atormentar a aquellas criaturas durante días hasta que murieran desangradas.

La prueba definitiva la determinó el análisis de la carne de un Doner-Kebap que su hijo había pedido y que sirvió para que el laboratorio de la policía científica, por amistad y de modo no oficial, detectara en la carne ADN humano.

Cuando Petra no tuvo mas remedio que relatar su descubrimiento a Borja su compañero para que la cubriera en la peligrosa detención, Borja siguiendo su hijoputesco patrón, aprovechó que el agotamiento de Petra la obligaba a dormir antes del difícil operativo, para intentar detener él solo a aquél monstruo, llevarse así toda la gloria y de paso el anhelado ascenso.

A la mañana siguiente y en el mismo momento en el que Petra ya en la comisaría, se enteró de la extraña y repentina desaparición del subinspector Borja al que nadie conseguía encontrar, ella supo con seguridad dónde podía encontrarlo,
lo conocía demasiado...

Petra entró en el establecimiento indo-pakistaní, le pidió al monstruo un kebap con verduras y mucho picante como a ella le gustaba, se sentó en una mesita del fondo y con cierta curiosidad de saber cómo sabía aquel hijo de puta de Borja, empezó a comer con rabia vengativa sorprendiéndose de lo sabroso que estaba.

Luego, tranquilamente, se limpió la boca con una servilleta, pidió un café y satisfecha y llamó a la comisaría para que tres patrullas vinieran a detener a aquel cabrón.

Cuando sacaban esposado y protestando al malcarado moro, Petra con una sonrisa cínica, no pudo evitar un pensamiento : Éste, cabrón no volverá a matar niños y el otro hijo de puta, no volverá a joder a las mujeres...si, perfecto…

 !! "Dos pájaros de un tiro"!!.

FIN


Nota: nadie interprete este acuatexto como ataque a ninguna religión a las que respeto. Hijos de puta y enfermos mentales hay en todas ellas sean católicos, musulmanes, hindúes, o taoistas, y por supuesto entre ateos y católicos. Simplemente la cocina del kebap venía a cuento.

viernes, 5 de abril de 2019

LA VENUS DEL BAÑO

¿Qué hacía un pintor solitario y algo gruñón allí ?. Yo te lo diré : encontrar sin pretenderlo lo que jamás debió ver y clavar para siempre en su, algo inmadura, mente la misteriosa imagen del íntimo baño de aquella mujer desnuda que desde entonces y hasta su muerte, le trajo a la vez la desgracia y el gozo :

La búsqueda de calroscuros me había llevado aquella mañana , que a veces siento como maldita y a veces como dichosa , al bosque que abraza el rumoroso arroyo que ahora en primavera , baja del deshielo claro como el cristal.

Pero lo que de verdad me llevó a verla en aquel escondido remanso junto al huertecillo oculto tras las viejas tapias del convento donde el agua se sosiega antes de entrar en pequeño molino, os confesare que fue la gula que el graznido de una oca al otro lado un enorme y tupido seto de tejo, me hizo tirar los aparejos de pintura a un lado y lanzarme por aquel orificio vegetal para, arañándome con todo tipo de cosas espinosas, reptar "cuerpo a tierra" a la búsqueda de aquel dichoso animal para satisfacer mi insana afición a los huevos de aquella palmípeda con la intención de robarle alguno.

No, el graznido venía del huertecillo y junto al rio no había ni ocas ni huevos ni graznidos, es más salvo el ligero rumor del río y las hojas de los álamos, todo era tranquilidad y sosiego. Fue cuando, aun con la desilusión en la mirada, mis ojos aun escondidos por las últimas ramas la vieron inesperadamente al otro lado de la orilla recogida bajo la sombra de un rincón bajo el muro musgoso.

La mujer estaba sentada con el cabello recogido y húmedo, y con la relajada dejadez de quien no teme ser observado mostraba aquél cuerpo mórbido, pálido y salpicado de acuoso rocío sobre la extravagante transparencia de las pieles a las que jamás visita el sol y exhibía la naturaleza la rotundez de sus marcadas y ya algo maduras formas, la ondulación de sus pliegues y de sus pechos que al contrario que su rostro juvenil, la alejaban de una plenitud no demasiado lejana.

Si, me recordó a algo antiguo y bello. A mi mente acudieron todos los cuadros de ninfas y doncellas bañándose en lagos y piletas con los que los pintores, sobre todo los maestros impresionistas, disimulaban los desnudos de mujeres con imágenes, para los hombres morbosas, de la misteriosa higiene intima de las hembras en el baño, para venderlos a los rijosos aristócratas y burgueses quienes, con la excusa de la belleza del arte, podían excitarse hipócritamente sin perder su estirada dignidad.

Pero cómo si de una película uno solo pudiera recordar un solo fotograma, la imagen que se enquistó en mi mente se formó cuando en un delicado escorzo, la mujer flexionó su rodilla achicando así la visión oscura de su poblado sexo, marcando los delicados pliegues de su vientre y se giró dejando caer suavemente sus pechos e inclinando su cabeza atrás para mirarse el talón, ofreciéndome así, un asombroso perfil de diosa griega.

En éso estaba yo, abstraído a lo pintor, mirando extasiado las formas, las líneas, los colores y las delicadas sombras, cuando aquel día me demostró que las sorpresas no se habían acabado, porque de repente, en aquél celeste lugar, me visitó el demonio con sus peores influencias...

Fue exactamente cuando al mirar a su lado, vi aquellas ropas, que arrugadas y todo, no podían ocultar que se trataban de un hábito talar de color vinoso y un par de feas 
y relavadas prendas íntimas de un algodón blanco grisáceo... 

!!Aquello que estaba contemplando era el cuerpo desnudo de una monja de clausura!!,!! Tal vez una novicia que se bañaba a espaldas del resto de la orden y tal vez también, a falta de espejos en el convento, admiraba pecaminosamente su virgen e inmaculado cuerpo reflejado en el agua!!.

Os juro que ni en lo más profundo de mi ser había pensado jamás que bajo los hábitos, una religiosa tuviera formas de mujer y menos tan voluptuosas, pero aquel morbo movió en mi cuerpo una extraña y súbita excitación que desbordó mi fantasía llevándome involuntariamente a imaginar mi duro y velloso cuerpo navegando sobre sus mullidas curvas que me acogían con la infinidad de su pálida blandura y entre el aroma a incienso y a clausura, también imaginé su dulce aliento a flores de capilla y su boca semiabierta intentando sofocar los gemidos mientras se debatía entre el placer y la culpa y sus rizos negros y liberados que se esparcían salvajemente a nuestro alrededor....

!Basta! me dije cortando aquellas malignas ensoñaciones y retirándome penosamente por el estrecho túnel herbáceo tan avergonzado de mi mismo, que con la precipitación, me vine a lastimar aquella parte dura y desobediente de mi cuerpo que no estaba así cuando entré.

No, no soy pacato ni un religioso meapilas, pero en mi dignidad, el respeto a los demás y mas aun a aquellas personas que dedican su vida al prójimo es tan fuerte, que en cuanto me puse en pié borré con disgusto de mi mente para siempre los obscenos pensamientos que me trajo Lucifer, pero... la imagen de inmensa belleza que se me grabó de ella jamás la pude borrar.

Aquella imagen de la que siempre he estado enamorado y que cegó de tal manera el lugar donde se siente y se ama, que nunca encontré mujer alguna que pudiera borrarla y como si ella tuviera celos, me imposibilitó a pintar a ninguna otra que no fuera ella y he tenido que renunciar a la riqueza y a la gloria para sobrevivir solamente de retratos y paisajes.

Pero no os entristezcáis, entre lo amargo y lo dulce siempre me consuelo con mi baúl y cuando me vengo un poco abajo, lo abro con devoción y repaso con deleite los cientos de lienzos que en mi vida he pintado de aquella imagen que nadie ha visto ni verá jamás porque, bien cerrado, y para que anónimamente nos vayamos juntos, el notario ordenará su incineración junto con mi cuerpo.

Fin


jueves, 28 de marzo de 2019

LOS JARRONES DE MIKADO VERSIÓN 2019


Mikado no pudo.... le hubiera gustado rechazar aquel presente y más cuando se trataba de un amargo regalo de despedida que le había enviado Ochi. Sin embargo, a pesar de su mala conciencia, no pudo rechazarlo. Mikado había quedado hechizada por aquellos pequeños jarrones chinos. Jamás había visto algo tan raro, tan delicado y a la vez tan bello y no podía apartar sus almendrados ojos de aquellos jarroncitos que eran más encantadores cuanto mas juntos estaban y que brillando con una tonalidad azul-verdosa elegantemente fría parecían tener una luz propia que la fascinaba y casi la hipnotizaba.

Habiendo sido una de las damas más bellas de fuchido, y por supuesto la mas delicada y graciosa de la isla oeste, había sido educada para el matrimonio en la mas estricta tradición japonesa. Pero Mikado no quiso recibir a su prometido Ochi después que volviera de la guerra gravemente herido tras la invasión rusa en el frente de Manchuria

Cuando tras su regreso fue a orgulloso verla con la ilusión en su rostro y buscar consuelo y admiración por sus hazañas, ella lo vio acercarse desde la ventana donde lo esperaba y no pudo reconocer en su prometido al joven apuesto y valiente dispuesto a morir por Japón como un samurái y una ola de aprensión la invadió y supo que no podía soportar la idea de ligar su vida su belleza y su futuro a un tullido sin un brazo, con la cara quemada y un parche en el obscuro hueco que dejó su ojo derecho aunque fuera consecuencia de su valentía y el supremo sacrificio a su nación y con la oposición de su tradicional familia, lo despidió fría y cruelmente sin siquiera recibirlo.

Ochi creyó morir tras el despreció que sintió y no solo por él, sino porque lo vivió como una traición a su patria, pero lo que ochi ignoraba, es que sus desgracias aun no habían acabado y cuando resignado y deprimido regresó a Hirosima, su ciudad natal, se encontró con que toda su familia y sus bienes habían desaparecido en un Infierno Nuclear....
Si, fue entonces cuando se volvió loco de ira y volcó sobre Mikado todo el desengaño de su fatal destino y solo la idea de una terrible venganza le permitió seguir vivo el tiempo suficiente para encargar a aquel alfarero chino unos pequeños jarrones gemelos hechos con las cenizas calcinadas y radioactivas que recogió del solar calcinado que dejó su casa en el centro de Hirosima que le envió a Mikado envueltos primorosamente como regalo de despedida agradeciéndole el tiempo que fueron felices.

Después lentamente, se arrodilló, abrió su kimono aflojando el cinto y con su brazo izquierdo aun tuvo la fuerza suficiente para hundir la espada en su vientre hasta atravesarlo.

Pero en medio de la agonía... Ochi notó el alivio de haber dejado un sutil soplo de muerte que seguiría actuando cuando él estuviera ya en el más allá lleno de honores y rodeado por la admiración de sus antepasados y que poco a poco destruiría la belleza de aquella ingrata hasta que muriera enloquecida y cubierta de llagas infectadas.

Fin

viernes, 8 de marzo de 2019

EL RANKING


Podría decirse sin equivocarse que yo estaba al tanto de la fina y anatomía Afrodita, es decir de Juliana, bueno... de Juliana y del resto de sus amigas porque aquellos tres pequeños triángulos del tamaño de sellos de correos sujetados por hilillos que misteriosamente desaparecían dentro de la zanja nalgar y que constituían todo su bañador, solo les tapaban los pezones y la pequeña juntura de un monte de Venus aniñadamente depilado de modo que, dejando muy poco a la imaginación masculina, aquel escueto traperío no llegaban a cubrir ni el noventa y nueve por cien de su superficie dérmica. 



A pesar de la proximidad de los exámenes finales, una inesperada huelga de profesores de enseñanza media nos había dejado sin clases y cuando llegamos al instituto nos encontramos con las puertas cerradas.



El día era tórrido para Junio y con la alegría de una fiesta sorpresa a ninguno se le ocurrió volver a casa a estudiar bañado de sudor y como un rebaño de reses y sin siquiera proponerlo alguien, todos pusimos rumbo a la cercana playa en busca de la brisa fresca de la orilla.

Como en clase, en la arena nos dividimos tácitamente en los tres grupos inmiscibles.

El más lejano, el de los moteros de escape libre que vestidos con sus camisetas negras de ACDC y que sin desnudarse siquiera, liaron sus porros de mariguana y se sentaron en circulo a "colocarse" entre botes de cerveza, risotadas y gestos obscenos.

Más cercano a la orilla y en ropa interior a falta de bañadores es decir, en bragas, sujetadores y calzoncillos etc. estaba nuestro grupo, el más numeroso y heterogéneo, al que nos llamaban "La Tropa" y que estaba formado por la gente "no glamurosa", o sea por muchachos no interesados por el deporte, acnéicos, obesos etc.…, y chicas no agraciadas, flacuchas, rellenitas, bajitas, culonas o tetudas junto a algún espécimen estudiantil introvertido e inclasificable que se arrimaba a grupo por no quedarse solo y por supuesto, nosotros, un subgrupo de "la tropa": " Los capullos", constituidos por un puñado de empollones "gafapasta" que interesados por la informática, las ciencias y la filosofía, éramos mentalmente avanzados pero estéticamente discapacitados.

Por último y a nuestra altura pero no tan alejados que no nos pudiéramos fijar en los detalles, con sus bañadores "a la última " que siempre debían llevar en sus bolsas, estaba el grupo al que burlonamente, pero con la malicia que da un resentimiento algo envidioso, llamábamos "El Olimpo" y a cuyos miembros todos moteábamos con nombres de dioses mitológicos como Zeus, Hércules, Júpiter, Perséfone, Ares, Atenea y por supuesto, Afrodita-Juliana de la que yo siempre he andado secreta y profundamente enamorado.

"El Olimpo" era un grupo impermeablemente cerrado en el que cada año solo se permitía la entrada de dos o tres miembros lo que a mí se me antojaba, como un óvulo maduro que aceptando uno o dos espermatozoides, se cierra después a cal y canto dejando a millones de "cabezones" con la puerta en las narices. No, allí..., allí en "El Olimpo" no se entraba por clase social, allí se entraba por glamour es decir, una mezcla de perfección física, gracia, elegancia innata y una enorme capacidad para divertirse ingeniosamente con asuntos superficiales mientras las miradas celosas de los demás, les hacen felices hinchando su autoestima.

Si, la influencia del cine americano de High School a lo "Grease" había calado en la juventud adolescente española que imitaba aquellos comportamientos como si fueran propios y normales, si bien es verdad, que con el conformismo español, nunca había hostilidad entre los grupos y todos aceptaban bien su posición.

Afrodita no era igual que el resto de aquellas Diosas del Olimpo que rubias y de melenas rizadas con la piel tostada, los labios pintados de rosa y los parpados de azul celeste, competían por conseguir quién se parecía más a la "Barbie Playera" , No..., Afrodita tenía su propia personalidad que yo adoraba y con su melenita negra y lisa, con su flequillo, su piel pálida y su maquillaje de muñeca oriental de boquita roja que siempre situaba bajo una sombrilla e incluso cuando se bañaba en el mar, jamás hundía su cabecita debajo del agua para no estropearse el "look".

Hacía ya tres cursos que yo estaba colado por ella pero ella, probablemente, ella no sabía que yo existía y yo, conformado con lo imposible, solo me limitaba a soñar despierto fantaseando con ella.

Pero un día, un milagro me dio una oportunidad y yo, desoyendo las enseñanzas de mi padre, hombre prudente y sabio como ninguno, me salté mi lugar en el ranking.

- ¿Ranking? ¿qué coño es eso del ranking?

Veréis..., mi padre decía que en todos los lugares desde la familia, el trabajo, el amor y allá donde quiera que uno vaya, existe un ranking invisible donde todos situamos a los demás y es importante tener la claridad y la humildad de situarnos donde nos corresponde en cada uno de los sitios, para que no te hagan sufrir de decepción en decepción si te autocolocas tú en un lugar más alto en la estima de los demás.

El milagro fue que los desastrosos resultados de los exámenes de Afrodita llevaron a su padre a hablar con el mío para que, dadas mis brillantes calificaciones, le diera clases particulares durante aquel verano con la intención de aprobar los exámenes de recuperación en septiembre.

Por supuesto que yo acepté inmediatamente ilusionado pensando que así ella se enteraría por lo menos de que yo existía y me permitiría a mi estar dos meses a solas junto a ella.

La cosa fue bien desde el principio. El verano dispersó a los grupos en mil lugares vacacionales y ambos nos habíamos quedado sin nadie con quien salir.

Juliana resultó que no era tonta, lo suyo era solamente falta de interés, pero cuando le hice saber que en la universidad había grupos incluso más glamurosos que el suyo, cambió su actitud repentinamente, atendió a mis explicaciones y se puso a estudiar en serio.

La frialdad inicial de las clases poco a poco se fue convirtiendo en compañerismo. Ella reía con mi humor inteligente, luego sentí su admiración por cómo le hacía entender las cosas y las tardes se convirtieron en paseos por la playa y largas conversaciones sobre lo divino y lo humano en las que nuestros cuerpos, caminando por la irregular arena, se rozaban a la vez que ella, con cara de embeleso, cuando las olas batían mas fuerte, me acercaba la cabeza para asentir y escucharme mejor.

Cuando fuimos a celebrar su aprobado en septiembre, los grupos ya se estaban reencontrando de nuevo para comentar su paso a la Universidad y yo ya me había decidido ya a saltarme el Ranking esa misma tarde aprovechando la alegría de su éxito para declararle mi amor. Pero cuando entramos en la heladería, Juliana encontró a Zeus, le puso ojos amorosos, cara de Afrodita y algo avergonzada, me presentó como " El amigo más listo que conocía".

La decepción fue tan grande que hasta ayer, pasados ya los años, no la volví a ver. Ella no me vio y yo, ingeniero ya, paseaba orgulloso en mi pequeño coche nuevo con mi mujer regordeta y mi hijo cabezón, cuando la vi salir de una tienda vestida con un tejano viejo con rotos y una sencilla camiseta acompañada de un hombre bajito y desaliñado de poco pelo.

En mi alma se liberó el resentimiento y por un breve instante me invadió por completo una explosión de enorme felicidad contenida y con una sonrisa de lado a lado de la cara mi autoestima se expandió de tal manera que pensé que no iba a caber en el coche.

Duró poco ¿sabéis...?.Aquello solo duró hasta que subieron a aquel Ferrari "Testarossa", rojo pasión y con un ensordecedor rugido de motores desaparecieron en segundos por el final de la calle mientras yo, estremecido y con cara de idiota, me acordé de mi padre...

¡¡¡Puto Ranking...!!!

fin

martes, 26 de febrero de 2019

DOS ALMAS GEMELAS (V.2019)




Llegó a la playa en aquel Vespino tiñoso que le dejó su padre y que encontró en el corral de la casa debajo de unos sacos polvorientos, que impermeabilizados por la mugre, le habían servido de protección contra las torrenciales lluvias de octubre de la costa levantina. Lluis el de las "amotos" , una especie de "genio" local de la mecánica rural, lo había conseguido poner en marcha tras casi diez años parado, exactamente desde el día que su padre se rompió la cadera, porque aunque el hombre malvivió cuatro años más nunca lo volvió a usar.




Recordó con una sonrisa la imagen del viejo, con casi ochenta años, subido en él, con la boina negra y la faja de " llauraor " a juego, que jamás abandonaba ni en invierno ni en verano. Con su sempiterno caliqueño en la boca, y un minúsculo perrillo que esquivando la azada, ladraba a todo cristo desde su atalaya en el cajón de fruta que llevaba cogido con gomas en la parte posterior del asiento del ciclomotor, andaba por los estrechos caminos rurales a paso de tortuga para desesperación de las furgonetas agrícolas que le tenían que seguir durante kilómetros...

Desde que Andreu regresó a su pueblo gastaba aquel pequeño vehículo para ir a pescar. Lo hacía más por la nostalgia del recuerdo familiar, que por otra cosa. Lo había adaptado para llevar las cañas y el cesto.. y con él iba al espigón de la pedregosa playa a pasar la tarde pescando, hasta que la noche lo tiraba de allí ...bueno pescando no.. porque en aquel lugar no picaban ni los mosquitos, pero frente al mar, con la mente en blanco al modo budista, iba dejando transcurrir las horas....los días ...y la vida.

Su historia era a la vez sencilla y extraña, porque como si se tratara de una conjura contra él o una maldición de bruja o como si hubiera sido la victima de un "Mal de ojo", se le fueron hundiendo sucesivamente todos los pilares de su vida uno a uno, dejándolo vacío y sin fuerzas para responder. A Andreu, le costó creer que todo fuera fruto de la mala suerte o de la casualidad, pero el caso es que las desgracias se cebaron con él.

Primero, fue la muerte de su padre, luego, y casi a continuación, el despido, porque tras un recorte de presupuesto de la administración, fue despedido de su trabajo en un instituto del extrarradio de la ciudad como profesor interino de literatura y por último, el abandono de su mujer, que no pudo asimilar su fracaso laboral al que se sumaba a la desilusión matrimonial por la falta de descendencia y buscó consuelo en otros brazos mas fértiles.

Ya entrado en la cuarentena y mas solo que el " faro de San António", Andreu regresó a la vacía casa del pueblo como un refugiado de guerra o un naufrago que alcanza la orilla a vivir como un ermitaño harto de todo y de todos y harto también de sufrir en la ciudad.

Han pasado cinco años desde aquello, con las heridas cicatrizadas y ya sin dolor ni rencor, lleva una vida solitaria rutinaria y humilde, subsistiendo de la pequeña huerta familiar y vive en su burbuja personal, huyendo de la gente como un gato escaldado huye del agua fría en aquél aislamiento buscado y deseado.

Por eso, cuando en un día oscuro y ventoso de otoño, vio aquella solitaria y gastada zapatilla de plástico que la resaca del mar había depositado sobre los duros cantos rodados, pensó con melancolía que ambos, abandonados y desparejados, eran como almas gemelas...

La recogió, y se la llevó consigo, ya de regreso a casa, aun no sabe porqué pero no la pudo dejar allí tirada porque Andreu ya no se hace preguntas, tal vez sea porque le traen sin cuidado las respuestas.

Ya en el patio trasero de la vieja masía , la colgó cuidadosamente al fondo de la andana en un viejo y oxidado gancho, donde otrora se colgaban los melones amarillos hasta el otoño, y en voz baja como si fuera dormir a un niño.., le dijo con cierto cariño: a lo mejor, puede que aquí que te aburras, pero por lo menos, no te "putearan" los temporales de otoño.

Cuando mas tarde Andreu se estiró en su cama. se sintió algo mejor que de costumbre, como si en la casa hubiere alguién mas, como si...! Se sintiera menos solo!....

Fin

jueves, 14 de febrero de 2019

LAS MATRIOSKAS VERSIÓN 2019


-!! No somos más que unas" Putas Matrioskas"!!

-!Mama no hables así....! Y no hables mal por favor y cállate ya de una vez, que Rosita está estudiado en su cuarto y por nada del mundo quiero que se entere...

-!Pero si se va a enterar ....! ! Si se va a enterar ella solita... ! Como tú te enteraste y yo también y mi madre Rosaura , y su madre Doña Rosa , y la madre de su madre...y así, supongo que hasta los Iberos de Viriato o los Fenicios o el tío ese de Atapuerca... o quienquiera que viniera primero a este puto sitio.

- !Mama mira ! !No te lo digo más! ! No hables mal en esta casa !. Claro mama que se enterará la niña .... y le partirán el corazón como nos lo han partido a todas..., pero hasta entonces, déjala disfrutar... Si la aviso, no servirá de nada y perderá mucha felicidad viviendo con desconfianza. 

Además..., no me creería , como yo no te creí a ti y como ninguna hemos creído a la anterior hasta que la cosa no ha tenido remedio....
 y !Si! , Tienes razón !Siempre hemos sido como o Matrioskas!.

Todas vamos saliendo unas de otras iguales físicamente, vamos, " calcaditas " desde hace siglos y solo las modas y peinados de cada época, han conseguido disimularlo, pero con el invento de la fotografía en el siglo pasado, ya vamos "cantando" un poco...

- ! Mira hija ! Yo creo que es injusto que no lo podamos evitar, si nosotras somos genéticamente buenas... listas... abnegadas... fieles... ¿Por qué no podemos engendrar con un hombre normal...bueno y trabajador?, !Siempre ha de ser con un "tarambana", Un vaina guapo y desleal, profundamente infiel, a quien Dios da la llave de nuestra fertilidad en cada generación...y al que nuestro " Chocho" no se puede resistir...! !Ah! y tras preñarnos, siempre se larga, dejándonos el alma como unos zorros y el culo roto por el parto y esto..., una generación tras otra, como una puta maldición.

-!Mama!, !Que no digas tacos, coño !. Al menos nos dejan con una matroskita igual que nosotras.., como clonada, que aunque despacio, nos va reparado los daños... Y digo yo..., ¿ Por qué será que no hacemos varones..., siempre hija única..., siempre una sola...y se acabó. Es casi hasta aburrido...

- Creo Rosamari que Dios lo tiene estudiado, y en la naturaleza siempre hay equilibrio. Debe haber familias que solo traen varones que deben ser ¿ Cómo te diría ? Como...!Patrioskos.!..y son estos los que deben ser nuestro castigo, es decir, ! Un hatajo de Hijos de puta desde la prehistoria, destinados solo a jodernos y a preñarnos...

- ! Mama ! ! No hables mal ! ! Eh!.....
.
FIN
.

jueves, 7 de febrero de 2019

DALIASSO

Aquello fue una locura y un caos y un desbarajuste, pero sobre todo, fue un hallazgo sorprendente e inesperado para ambos que ni remotamente hubieran imaginado que a su edad, les pudiera suceder y con ello, no quiero decir que fueran mayores, pero sí es verdad que la alegría juvenil de ímpetus y fogosidades, hacía tiempo ya que había pasado para los dos y aunque no muchas, las hebras plateadas ya iban serpenteado por sus cabezas. 


La historia apenas generaría hoy algún comentario jocoso, pero por entonces y en aquella España ultraconservadora, meapilas y pacata de la posguerra, de haberse llegado a saber todo, hubiera sido un escandalazo de tomo y lomo sobre todo en el barrio de la Concepción donde vivía el "Todo Madrid" que era como decir, quienes mangoneaban los destinos de España entera y especialmente en la exclusiva Calle de las Camelias, donde en el en entresuelo del número cinco y en uno de los mas lujosos edificios modernistas de la ciudad, residía Don Marcos de la Peña junto a su elegante y estirada señora y sus dos bellas y educadas hijas casaderas y disponía allí mismo el despacho de su notaría 

Don Marcos, tenía un secreto. Bajo su notarial aspecto de perfecto y adinerado burgués, prócer y pilar de la sociedad, era un extravagante pintor abstracto y rompedor cuyas excéntricas e inclasificables obras, que aquella sociedad derechona y cerrada y franquista hubiera calificado de izquierdistas, ácratas y penadas como mínimo con la exclusión social.

Don Marcos, pintaba en un estudio que había aviado discretamente alquilando el semisótano de aquél edificio al que accedía por la portería sin necesidad de salir a la calle por cuyo portón trasero podían entrar subrepticiamente los necesarios materiales artísticos y por el que partían, amparadas por la nocturnidad, sus obras - firmadas con el facilón pseudónimo de Daliasso (Entre Dalí y Picasso)- hacia las avanzada galerías de París, donde su originalidad alcanzaba ya entre aquellas gentes cultas y de mentes abiertas, renombre y un notable éxito de ventas.

Inocencia, que era la Portera del edificio desde que hacía algunos años, quedó viuda del auténtico titular de la portería, su marido. Si, aquel hombre, su marido, también tenía un secreto, pero se lo llevó con él cuando un día ventoso y aciago en el que una ráfaga de aire hizo que cayera un enorme Geranio rojo desde quinto piso que acompañado de su contundente maceta, atravesó su gorra de plato no dejándole en su sitio ni un gramo de masa encefálica.

El secreto del portero, que luego descubrió Don Marcos, no era ni mas ni menos que el fantástico y voluptuoso cuerpazo de Inocencia que -de acuerdo con su marido- modestamente escondía bajo tocas faldones pañuelos y ropajes pueblerinos de aldea, para evitar envidias y suspicacias entre las señoronas del barrio que les hubiera costado su sustento.

La cosa fue que Don Marcos, no podía tener ninguna de sus obras en su casa ni en su despacho y no solo por preservar su secreto, sino también debido a su volumen, porque Daliasso, que había aprendido a valorar el arte ayudando desde la niñez en la tienda de enmarcar cuadros de su tío, consideraba tan importante el marco como la pintura y gustaba de enmarcar él mismo con molduras barrocas gruesas y doradas cuidadosamente elegidas sus pinturas ligeras y abstractas considerando que su obra, debido al contraste, era un conjunto inseparable de ambas cosas.

Así que, convirtió aquél amplio semisótano además de su estudio y lugar de trabajo, en una auténtica sala de exposición para deleite propio.

Inocencia la potrera, respetando su secreto, todos los días le bajaba a media mañana un café y una copa de anís. El día que por un descuido Inocencia algo somnolienta, no se había puesto las gafas oscuras de pasta y llevaba el pelo recogido en un moño sin que las greñas crespas le ocultaran su largo cuello y el fino ovalo de su rostro, Daliasso descubrió aquella maravillosa belleza de ojos verdes y le propuso al instante que -previo pago- le hiciera de modelo.

Inocencia que calladamente se había enamorado de aquellas obras que le rodeaban como en una capilla Sixtina más que por dinero, decidió aceptar aquel ofrecimiento por ver reflejada su belleza tantos años dolorosamente escondida, pero negándose a admitir en su cabeza la fuerte atracción animal que sentía cuando veía a aquel hombre con un pincel en la mano.

! Claro que se liaron !, ! Era imposible frenar tanta química !. Pero la cosa no fue rápida, eran otras épocas y Daliasso pacientemente y mientras cambiaba su estilo a un neorrealismo mas figurativo y expresionista, comenzó a pintar aquel bello rostro reflejando la armonía de sus distintas emociones. Más adelante, la pintó vestida en posiciones reposadas e incluso en escorzos forzados.

Pero como era de prever, un día llegaron al desnudo y la belleza de aquél cuerpo escondido y la atracción animal de aquel hombre pincel en mano, los llevó abrazados besándose ávidamente y sin vergüenza alguna directamente hasta el catre "siestero" sin haber dado siquiera una sola pincelada a aquel enorme lienzo blanco.

Ambos conocían ya sus viejos secretos, pero el mayor secreto y que ambos descubrieron a la vez, era que el sexo, no tenía nada que ver con las torpes y mecánicas relaciones carnales admitidas por la sociedad que sus respectivos matrimonios les habían proporcionado hasta esa fecha.

!Claro que hubo amor!, si…, pero yo creo que había mas de una amistad basada en la rijosidad recién descubierta, en el sentido del humor, en el sentirse libres de convenciones y en satisfacer aquellos cuerpos tan vivos y sedientos que ellos habían ignorado durante media vida.

Desde entonces y en aquellas tardes de domingo en los que Inocencia cerraba la portería y Don Marcos quedaba libre por los eternos oficios religiosos, procesiones, meriendas y cuchipandas de sociedad a los que su esposa ineludiblemente debía asistir, pasaban horas y horas desnudos en aquel catre tocando incesantemente sus cuerpos a veces sin separar sus lenguas durante horas, salvo para llevarlas a lugares mas ocultos y gozosos y así pasaban largos ratos experimentando con todos sus orificios y promontorios, con todos sus aromas y fluidos y con todas sus redondas suavidades y profundas rugosidades, como si fueran investigadores curiosos que, escribiendo un nuevo Kamasutra, alcanzaran de cuando en cuando orgásmicos accesos de placer a veces sincrónicos hasta que el agotamiento les hacía dormitar en la gloria.

Daliasso, siempre creativo, dispuso frente al catre "siestero" un gigantesco espejo y un enorme marco barroco que enmarcaba a ambos mientras retozaban lo que le permitía ver de reojo, como un si fuese un voyeur, la estampa externa de sus juegos sexuales entre media docena de cojines orientales, para poder quedarse en su memoria con imágenes instantáneas que luego lograba plasmar en sus lienzos de forma sublime.

Pero éstas historias de pasión solo duran mientras la suerte las acompaña y una desgraciada tarde la esposa de Don Marcos se quemó la mano con un cirio en la procesión del Corpus y regresó antes a casa. Abrió la puerta del estudio cautelosamente alertada por los ruidos y gemidos que de allí salían, y contempló horrorizada una escena de sexo imposible que solo podía venir de la mente del peor Lucifer.

No, No gritó, tampoco se desmayó, es mas…, se contuvo. 


Para ella, lo mas importante era evitar el escándalo y temblorosa y pálida como la muerte cerró de nuevo con suavidad la puerta sin que los amantes siquiera la hubieran visto.

Aquello que ella vio era fuego pecador y debía acabar con fuego purificador.

Cuando al día siguiente Don Marcos regresaba de unas gestiones legales, observó alarmado como una columna de humo negro salía de su edificio como si fuera un volcán. Cuando entró corriendo al vestíbulo siguiendo las mangueras del retén de bomberos que tenía el camión rojo en la puerta, encontró a una Inocencia sentada llorando que con abatimiento le señaló con la cabeza la dirección del patio interior. Cuando  llegó a él 
alarmado, los bomberos trataban de apagar la enorme hoguera en la que ardían todas sus obras junto a los caballetes, las molduras y todas las herramientas y pinceles del estudio. 

Al otro lado de la hoguera e iluminada tenebrosamente por el fuego, su esposa estaba en piecon la barbilla levantada y erguida como una imagen de "Lo que el viento se llevó", con una tea aún en la mano y llorando silenciosamente con el rostro cubierto de hollín, mientras las negras figuras del obispo y el párroco de Santa Clara la escoltaban algunos metros a su espalda.

Cuando todo se redujo a cenizas, el obispo acompañó al matrimonio hasta despacho del entresuelo y durante mas de tres horas se encerró con ellos a solas mientras el párroco hizo lo propio con Inocencia en la portería…

No..., no hubo escandalo en la calle de Las Camelias, todo se llevó con discrección, pero cuando pasado un tiempo Don Marcos  entraba del brazo de su orgullosa esposa en el edificio 
mirando al suelo, oyó la voz de Inocencia que también mirando al suelo le decía: 

-Don Marcos, ya le he subido el correo.

Y don Marcos, mientras su esposa miraba arrogantemente al frente con la barbilla levantada, apenas con un hilo y de voz respondía:

-Muchas Gracias Inocencia, muy amable de su parte

Mientras enfilaban hacia el lujoso ascensor, Don Marcos recordaba las palabras del Obispo acerca del perdón y de recuperar sin escándalo las ovejas descarriadas.

Si amigos…, Daliasso había muerto, pero al igual que a Inocencia, nadie les podría ya quitar el haber conocido por una vez en su vida lo que significa una auténtica pasión.

jueves, 31 de enero de 2019

LA EXTRAÑA ALOPECIA DE LA OCASIÓN

- !Rápido niño !, !La ocasión la pintan calva!

Y diciendo eso, lo agarró de la mano y llevándose al niño casi arrastras, comenzó a correr cuesta abajo por la ladera esquivando árboles, saltando piedras y arañándose con los matorrales en dirección al sonido de aquel motor hasta que llegados a una pista forestal, el abuelo a riesgo de que aquello le atropellara por falta de visibilidad, se plantó valientemente delante de los faros del enorme tractor con las manos en alto, obligándole así a parar.

Hambrientos y agotados habían estado horas caminando y cuando la luz del corto día empezaba alarmantemente a menguar, el abuelo, que iba disimulando su creciente inquietud, le había dicho esto gritando a tano al oír en la lejanía del fondo del valle un motor que se acercaba

 Una repentina niebla con la que el tiempo cambiante del otoño había convertido el espeso bosque en una masa blanca y algodonosa que hacía imposible toda orientación, y había hecho que se perdieran en aquellas montañas mientras recolectaban setas.

Los dos, abuelo y nieto, cansados pero satisfechos viajaban ahora de vuelta al pueblo tumbados sobre los troncos del remolque de un tractor maderero, soportando con gusto el duro traqueteo de los profundos baches de la pista forestal. 

-¿Calva abuelo…?, ¿Quién era "La Ocasión" Yayo…?, ¿Quién la pitaba así tan fea… ? ¿ Y por qué has dicho eso cuando hemos oído el tractor…?

Ahora Tano, repuesto milagrosamente por la excitación de la aventura en apenas unos minutos, ametrallaba sobre los troncos al sudoroso y extenuado abuelo con un torrente de preguntas sin ni siquiera darle tiempo al pobre hombre para pensar las respuestas.

-Tano, es dicho muy antiguo. Los romanos tenían una diosa llamada Ocasión, es decir la Oportunidad o la Suerte, a la que pintaban como una mujer hermosa y desnuda, viajando veloz encima de una rueda impulsándose con dos alas en la espalda.

-¿Y por qué la pitaban calva abuelo… ?, yo no he visto nunca una mujer calva…

-Mira Tano, respondió el abuelo haciendo acopio de paciencia, La pintaban así para indicar que las ocasiones buenas pasan rápidamente y además, no era calva del todo, solo por la parte de atrás de la cabeza, por la parte de delante llevaba unas melenas rubias rizadas y preciosas.

- ¿Y por qué esos romanos la pintaban tan guapa por delante y tan fea por detrás abuelo?

El importunado abuelo que con la sabiduría rural de un "Sancho" de Cervantes se solía expresar con dichos y refranes, tras liarse trabajosamente un cigarro de tabaco para que le diera tiempo a pensar, lo encendió parsimoniosamente y le dijo :

-Mira Tano, la pintaban así para que los niños aprendieran que cuando ves una oportunidad, si no eres listo y la enganchas de la melena cuando pasa y te entretienes dudando, luego ya no la puedes coger aunque la persigas porque por detrás, no tiene pelo donde aferrarla.

-! Claro abuelo!, ! Ya entiendo…!, si no hubiéramos corrido aprisa cuando oímos el motor del tractor, hubiera pasado de largo y ahora nosotros seguiríamos perdidos en la niebla…

-!Exacto Tano!, ! Eres muy listo! le dijo el abuelo y satisfecho y tras apagar la colilla, se acomodó como pudo entre los troncos y cerrando sus ojos cansados, se dispuso a dormitar un rato de lado dándole la espalda.

-¿Entonces Abuelo…?, ¿Esto de "La Calva"… no tiene nada que ver con lo de " La Piedra" del otro día…?

-¿Qué piedra Tano…?, le dijo el abuelo abriendo un ojo y temiéndose que el interrogatorio aun no había terminado…

- ! Si Yayo…!, Aquello de la piedra y el hombre tonto que se cae dos veces…?, ¿Por qué no me lo cuentas otra vez…?

El abuelo reprimió un montón de palabras malsonantes relacionadas con la pesadez del niño, se despidió lastimosamente de su posibilidad de descanso, se incorporó de nuevo mirando al cielo como un auténtico "Job" de pueblo y agotado, y se pasó hasta que llegaron al final de trayecto explicándole de nuevo a Tano en medio de interminables preguntas y aclaraciones porqué "El hombre, es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra ".

Tano, bueno… Cayetano luego y Don Cayetano ahora, jamás olvidó aquella tarde ni aquellos dos refranes de su abuelo que se troquelaron en su infantil y tierno cerebro de tal manera, que siempre fueron la guía de su vida.

De hecho, desde entonces y durante su adolescencia y mayoría de edad, se habituó a aprender de sus errores cuya información guardaba cuidadosamente en sus neuronas para poner luego una enorme concentración en sus decisiones para evitar repetirlos como hacía el "Hombre gilipolla de la puta piedra" del cuento de su Abuelo.

Cayetano cursó brillantes estudios de comercio y economia 

 pero una vez finalizados comprendió pronto que las oportunidades, las ocasiones y las suertes, por muy bonita y poblada melena que tuvieran y por mucho que estuviera habituado a detectarlas hábilmente manteniendo un estado de atención permanente en los negocios, no podían agarrarse si no disponía de un capital inicial y así decidió coger su primera y frondosa melena casándose con la deslucida pero hacendosa y fértil hija de un Notario, al que asoció como parte capitalista en sus primeros negocios. 

Al principio, la carrera de Cayetano fue lenta, sin embargo, conforme aumentaba su capital, aumentaban sus posibilidades de aprovechar las oportunidades de engrandecerse lo que por otro lado era previsible cuando pensamos que, a las dos máximas de su abuelo que regían su vida, se sumaban una inteligencia despierta y una esmerada preparación.

Don Cayetano sin embargo, no había tenido en cuenta que el factor humano podía modificar su apreciación de las cosas y con la riqueza y los éxitos financieros fue anidando inadvertidamente en él la codicia y una insaciable ansia de poder y superada la cincuentena, llegó a la cima de sus aspiraciones cuando logró hacerse con una de las empresas informáticas más importantes y exitosas del sector de la comunicación y las nuevas tecnologías que estaba implantada en medio mundo, cuando aprovechó una preciosa ocasión que se presentó de manera repentina y que él vio como la rauda diosa romana que subida en su rueda mostraba un bello rostro, la melena rubia y rizada al viento, las alitas batiendo y todo ello bañado en una sutil niebla rojiza que junto su aura carmesí, la hacía mas deseable y atractiva y sin dudarlo, la agarró fuertemente por el pelo para hacerla suya sin la prudencia y la paciencia de la que siempre había hecho gala.

Para Cayetano fue una falta de preparación ser un hombre fiel que jamás había ido de putas. Si lo hubiera hecho, hubiera sabido que la luz y el ambiente rojo en la penumbra de los prostíbulos no es decorativo, sino que refuerza afeites y maquillajes haciendo disimular la vejez y los defectos de la piel de las prostitutas mas avejentadas y ajadas y que aliándose al alcohol y al deseo de sexo y al hambre de cariño de la clientela, podía hacer parecer una princesa a cualquier muchachita fachosa del arroyo.

Así, una vez cazada y a la luz del día, aquella ocasión no fue mas que una estafa, un hábil engaño bien tramado por el dueño anterior que disfrazó su ruina, su fracaso y sus pobres éxitos en investigación e innovación con el aura neblinosa y rojiza de una simple falta momentánea de liquidez financiera fruto de la tremenda expansión y éxito de la misma.

Aquella gran empresa, no era más que una bonita caja de regalo vacía, porque aunque aún mantenía su prestigio, su mejor capital, el humano, es decir los informáticos y los mejores ejecutivos e investigadores inovadores, descuidados por su dueño, habían "volado" a la competencia que supo valorarlos mejor y Don Cayetano, que había comprometido casi todos sus bienes allí, se vio entre la espada y la pared y con el riesgo de perder todo el esfuerzo de su vida por su codicia, no pudiendo siquiera culpar al vendedor.

Lejos de hundirse, el pánico hizo espabilar a Cayetano y recordando otro refrán de su abuelo :"Donde fueres, haz lo que vieres", no dijo ni una palabra negativa, mostró a los medios una sonrisa de triunfo, se compró un flamante Rolls Royce, vendió los bienes que le quedaban y ante la imposibilidad de reflotar aquello, los dedicó a fabricar la mejor y más bella "ocasión romana" para codiciosos, sometiendo a aquella empresa a un profundo lifting, una liposucción, pechos de silicona del 100, tratamientos dérmicos con laser, rejuvenecimiento corporal con células madre y por supuesto los mejores cosméticos, maquilladoras y masajistas de Hollywood y las más bonitas " extensiones" de pelo natural. Le infló la rueda. Rizó sus alitas, y luego, con toda paciencia, se ingresó en una costosa clínica privada tras hacer correr el bulo de sufrir un cruel cáncer de pulmón.

Naturalmente, el "Pringado" oportunista y codicioso, no tardó en aparecer, tragarse el anzuelo, cegarse con la ocasión. quedarse con sus extensiones en la mano y comprarla a un precio obsceno que dejó a Don Cayetano incluso con ganancias.

Pero durante el proceso…, Tano no dejó de pensar en lo de "la piedra" y el hombre y ante la seguridad de que en aquel mundo sin principios tarde o temprano volvería a tropezar, se retiró para nunca mas arriesgar su fortuna a la casa de su ya difunto abuelo en la sierra y dedicó su vida a coger setas por los montes acompañado de su pobre nieto al que inflaba a refranes.

-¿ Sabes Tanín?, le dijo Don Cayetano a su nieto mientras  rescogía un hermoso y anaranjado hongo 
sonriendo, es curioso, pero debes saber que como decía tu bisabuelo: "Cuando una estafa es enorme, ya va tomando un nombre decente…"

FIN

jueves, 24 de enero de 2019

LA VENUS DEL MÓVIL versión 2018

Todas las tardes cuando acababa su jornada y hasta bien entrada la noche Demetria se tumbaba sin ropa alguna en su sofá rojo con su móvil en la mano. Le encantaba la sensación de impunidad y secreta obscenidad de chatear así. Aquello le hacía sentir sexi y le daba valor para ir mostrándose atrevida e insinuante hasta que percibía bajo las palabras de aquellos hombres una fogosidad disimulada por la educación que ella, como una fina tela de araña, aprendió a dejar en el aire para retomarla de nuevo otro día. 

A veces…, sobre todo con la luna llena…, Demetria se excitaba contagiándose de sus propias palabras e intentando imaginar la sensación de los susurros jadeados en su oído o el tacto de unas manos ásperas tocando sus pechos y se acariciaba hasta el éxtasis sin dejar de escribir con la otra mano en el teclado del móvil.




!Ja ja ja ja! ! Nooo ! ! La foto del perfil de la App de relaciones personales no era de ella !. ! Que vaaa…! ! Que mas hubiera querido la pobre… ! Esa imagen era una estafa, un engaño, y no diré que inocente porque ese tipo de engaños siempre acaba haciendo mal a alguien incluido a uno mismo.

Demetria había puesto en su perfil una foto que encontró vagando por internet en un comercial de publicidad y que para ella representaba lo bello y deseable en una mujer.


!Si !, con cuarenta años apenas vividos entre la larga enfermedad de su madre viuda que exigía de su única hija cuidados constantes y su rutinario trabajo desde los diez seis años apenas dejada la escuela, encajando sardinas en la conservera, no había tenido novio alguno y su cuerpo era tan virgen como el de la Inmaculada concepción.

¿Padecía ? ¿Deseaba..? Anhelaba ?...!No!,! Nada de eso ! porque solo te hace desgraciado lo que has perdido. Lo que no conoces no lo puede hacer.

Para Demetria, las emociones, el amor, la maternidad y el sentirse deseada y querida eran cosas que solo le podían ocurrir a los demás, porque ella creía que con lo que Dios la había dotado, humildemente no las merecía y solo podía imaginarlas a través de los folletines televisivos o las novelas románticas que durante años le leía a su madre antes de que falleciera.

¿Fea...? !No! ! No creo ! Para mí no lo era, simplemente no resultaba atractiva porque estaba fuera de época. Era regordeta.. bueno " gordeta" vamos…, pero muy femenina. Demetria me recordaba las bellezas de las fotos en sepia de cantantes y coristas de principios de siglo XX y que ahora por la calle nadie volvería la cara para mirarlas…!.

!Que cruel puede ser la moda con sus imposibles cánones que lleva a las tontas de las mujeres a huir de su naturaleza y admirar lo que muy pocas pueden conseguir sintiéndose eternamente desgraciadas !!.

La verdad es que Demetria, con unos bonitos ojos verdes, solo tenía sus curvas exageradas pero… , eso sí, cada una en su sitio, no veía con pesar su destino y se sentía a gusto en la vida con lo todo lo que le había tocado…todo… salvo con su nombre. !! Demetria!! ! Que putada le había hecho su padre al ponerle el nombre familiar de todas las féminas de aquella familia !. Demetria sonaba a chica de servicio, a vendedora de frutas. Deme sonaba a dame y Metria a sistema decimal de medida…..!Aquel nombre no tenía arreglo!

Pero un día...! Se hizo el milagro !. "Internetina", la Diosa de la tecnología, acudió en su auxilio y apiadándose de Demetria cambió su vida.

Nunca había necesitado un teléfono móvil y cuando se quedó sola en aquel piso con horas y horas sin nada que hacer y una prima suya le regaló un terminal, encontró en internet un mundo nuevo. una ventana a la vida, un paraíso de comunicación con el mundo y los demás, que sacó de su interior una personalidad nueva que ella misma no conocía…

En las Redes Sociales Demetria podía ser alguien maravilloso y mágico sin necesidad de mostrarse. Podía sentir aquellas emociones que ella había adormecido. Podía ser atrevida y valiente. Podía sentir la amistad y el amor y podía también, dirigirse a los demás sin timidez y sin bajar los ojos, mostrando a todos cuan bella era por dentro, cuan sensible y generosa y recibir de los demás a cambio cariño , estima y aprecio….
.
Pero… para todo aquello …para disfrutar de aquel mundo virtual… que alejaba su soledad y llenaba su vida, había un precio que la valiente y renovada Demetria no dudó en pagar... !! No podía mostrar su nombre ni su imagen verdadera !!.


No os cansaré contándoos como aquello hizo feliz a Demetria digo a la "Elisa" de los chats de relaciones personales. Tampoco os detallaré como conoció el interior de cientos de hombres; sus heridas; sus virtudes; sus biografías tristes o sus vidas interesantes e incluso sé… y no me preguntéis cómo, que atrevidamente también, conoció algunas mujeres con las que llegó a mantener tórridos y sensuales romances a distancia.

Pero.. las más bellas historias desafortunadamente siempre debían terminar en el mejor momento como una especie de "coitus interruptus" emocional cuando el anonimato se iba haciendo imposible y el deseo de conocer en persona a "Elisa" las hacía insostenibles ya, porque Elisa, no se atrevió en ningún caso a romper la magia de las cosas mostrando su persona y con ella su engaño

Con lo que Demetria no contaba, es que desde que la humanidad inventó la escritura, las mujeres se pueden enamorar por medio las palabras incluso sin conocer a quien las pronuncia, si no fuera así, no hubieran existido poetas en el mundo y así, "Ernesto" cuya foto mostraba a un maduro canoso de rostro fino e interesante, sin que ella apenas se diera cuenta, se le fue metiendo tarde a tarde en la cabeza y en el corazón hasta desplazarlo todo dejando cualquier otra relación en las redes para solo vivir pendiente las palabras de aquel hombre que esperaba cada tarde con impaciencia, angustiada y obsesionada de que sus mentiras y aquellos sentimientos que se le habían ido de las manos la llevaran al desastre.

Por fin, cuando notó Demetria que la hoguera se había convertido en un incendio y su fuerza la abrasaba , tomó una decisión que jamás hubiera pensado que pudiera tomar…! De perdidos al río…! ! No podía perder aquello sin intentarlo por lo menos…! y aunque todas las probabilidades estaban en su contra, quedó con Ernesto en aquel banco del parque central donde podía verlo emboscada antes que él la viera y poder huir en caso de pánico.

! Vaya decepción… !, ! Que chafón…!, El hombre del banco era un gordinflón calvo de mediana edad con el aspecto vulgar de un tendero de ultramarinos, es decir…

! Ernesto era un mentiroso ! ! Tan mentiroso como ella….!

!No lo pudo remediar….! y cuando medio escondida tras el tronco de un grueso roble sonó su móvil con la llamada impaciente del hombre , Demetria apresuradamente se dio la vuelta y se dispuso a huir… Pero quiso el destino que pisara una rama seca que se rompió con un fuerte crujido y la hizo trastabillar lo que llamó la atención de "Ernesto", que levantándose del banco con el móvil en la mano acudió a ayudarla galantemente…

-¿Se ha hecho daño señorita Elisa ? Una delicada voz que acompañaba a una tierna sonrisa la dejó fascinada …

- ! No gracias! No me he hecho daño "Ernesto"…y lo siento, pero la verdad es no me llamo "Elisa", en realidad me llamo Demetria…

- No se preocupe Demetria, añadió el hombre con brillo de humor y alegría en sus ojos …yo no me llamo "Ernesto"…para mi desgracia…me llamo Eufrasio…! Ja Ja !....

¿Sabéis…?,la tecnología avanza pero los sentimientos humanos no cambian nunca...es solo que ahora...

!! Cada " Roto" tiene más fácil encontrar su " Descosido" !! JaJaJa.