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Antonia |
Desde el viernes al amanecer; hace ya tres días, cuando despertó sola en la casa, con un vacío de sabanas arrugadas a su lado, había intuido que no volvería....y desde entonces, de él, solo quedaba aquel rastro aromático que alargaba su presencia como la sombra de un ciprés en la tarde.
Tres días...setenta y dos horas.......Antonia sabía muy bien cuando se fue de la casa su voz, su cuerpo y su áspera piel......pero....!cuando! !cuando se había ido su alma...!
Metió su cabeza entre los brazos para ocultar una lágrima a las vecinas que se afanaban al otro lado del terrado, deslizó la sabana en el barreño de la ropa limpia...y discretamente y en silencio comenzó a bajar por la oscura escalera...sabía que cuando planchara, se le escaparía la última lagrima....