viernes, 23 de noviembre de 2018

UNA PEQUEÑA ORQUESTA V2018

 !Lo siento!. ! Pero hay cosas que me parecen de gilipollas !. Por ejemplo: Ese tiarrón de la orquesta sinfónica tan serio, de pelo canoso, gafas de montura dorada, cara de funcionario y vestido de gala, que mientras el resto de los músicos sudan tinta con el esfuerzo de sacar de los complicados instrumentos difíciles y virtuosas notas, y el director como un loco se contorsiona y se despeina batuta en mano..., él se dedica dar golpecitos tipo "cling" con un palito a un pequeño y ridículo triangulo de metal plateado allá en lo alto del escenario. 
¿Percusión ?...! Ya…!!Ya …! Me diréis que todo en la música es importante….. !Lo sé !. Pero es que no puedo evitar imaginarme la vergüenza de su hijo cuando en el colegio le pregunten a que se dedica su padre y con los ojos bajos tenga que confesar que su padre se dedica a tocar con un palito... 

!Os pido disculpas de nuevo!, el texto iba de orquestas y está claro que me he dejado llevar.

El caso es que esa formación era la de una minúscula orquesta. No llegaba ni a cuarteto porque eran tres y no me sacareis ni con tortura como me enteré con tanto detalle de su extravagante existencia. Solo os diré que una vez más, la realidad superó a la ficción y que la búsqueda de lo que llamamos felicidad y adaptación de los seres humanos a la lucha por sobrevivir esconde preciosas e insólitas historias en sus extraños equilibrios.

Que su madre, una magnífica mezzo-soprano, perdió la voz y el norte en el difícil parto de esos gemelos, se hizo patente pronto cuando en el baptisterio, frente a la pila de mármol, en un mar de lagrimas, los bautizó como Wagner y Verdi ante el estupor de toda la comitiva incluido su marido.

El caso es, que aquellos dos hermanos eran dos virtuosos de los instrumentos de cuerda. Bueno.., más que gemelos, Wagner y Verdi debían ser mellizos porque no se parecían en nada.

Wagner, alias "Manolo", nombre ficticio que adoptó para poder ir por el mundo sin rechuflas, era grande y rubio tirando a tosco, tenía un carácter colérico y explosivo y aunque amaba con locura las notas agudas y a veces estentóreas del pequeño violín que tocaba su hermano y que iba mas con su sensibilidad musical, se tuvo que dedicar al violonchelo porque armonizaba más con su corpulencia, pero sobre todo, armonizaba mas con el tamaño de sus manos ya que, uno solo de sus dedos podía aplastar de golpe las cuatro cuerdas de un delicado violín.

A Verdi, le llamaban "Chimo" por el mismo motivo que su hermano. Era moreno y más pequeño y delicado que Manolo-Wagner. Su timidez le hacía hablar poco y era tan sensible que a veces lloraba de emoción mientras tocaban los dos juntos, sobre todo, cuando su hermano Manolo-Wagner extraía del chelo algún "solo" de notas dulces y delicadas que le entraban directamente al corazón. Porque era el Violonchelo, el instrumento de su hermano, el que secretamente prefería Chimo-Verdi y al que tuvo que renunciar dada su pesadez, ya que de niño no podía con su peso.

La cosa, es decir la historia que nos ocupa, empezó cuando Chimo-Verdi y Manolo-Wagner, estudiantes aún, se buscaban la vida tocando en bodas, bautizos túneles del metro, pequeños actos privados y en cualquier sitio que se les pudiera aportar algo de dinero o comida para poder sobrevivir con aquellas exiguas becas.! Si !, debió ser por entonces cuando se les acopló Nilsa.

Nilsa, una virtuosa de la flauta, tocaba como los propios ángeles. Nilsa era corpulenta, rubia y guapona y aunque su aspecto era de valquiria nórdica debía tener alma latina, porque a pesar de haber nacido en algún lugar helado de Escandinavia, odiaba de tal manera el frío del norte, tanto en la naturaleza como en las gentes, que en cuanto le vino la regla y pudo disponer un poco de su vida, se dejó caer por todo el mapa de Europa hasta el cálido sur Mediterráneo, resbalando flauta en mano.


Con Nilsa, el dúo de cuerda se hizo orquesta, pequeña, pero orquesta. La unión de la flauta al fraternal dúo les permitió ampliar de modo insospechado su repertorio e incluso adentrarse con nocturna alevosía y por supuesto emocionante incógnito en el provechoso y más lucrativo terreno de los tugurios y clubes de jazz.

Los tres vivían juntos en un pequeño y destartalado piso de dos habitaciones en barrio viejo de la ciudad y como era previsible, el carácter mediterráneo de los dos muchachos en plena tormenta hormonal, la permisividad de la escandinava y lo barato que les salía a los tres el entretenimiento, llevaron a que, entre ensayo y ensayo, el sexo no tardara en aparecer entre ellos.

Hay que decir, que la nórdica estaba "muy viajada" y con una maestra tan experimentada y desinhibida como Nilsa ambos músicos desarrollaron su erotismo con una pericia impropia del nivel general de los reprimidos muchachos del conservatorio en aquel momento.

Es curioso como a pesar de ser mellizos, ambos hermanos desarrollaran de forma innata unos comportamientos sexuales tan diferentes como paradójicos : Chimo-Verdi, el violinista tímido, llorón y poca cosa, se mostraba más fogoso que su hermano. Tomaba a Nilsa al asalto abalanzándose sobre su curvosa y acogedora desnudez, nadando en sus carnes con su pequeño tamaño y magreando con avidez sus descomunales senos, sus abultados glúteos y la estrechez de su cintura como si de un enorme y múllido violonchelo se tratara, para luego penetrarla furiosamente hasta que Nilsa en medio del sudor, llegaba rápidamente al éxtasis gritando tan agudamente que hacía vibrar las cuerdas de los instrumentos.

En cambio Manolo-Wagner, el grandón y tosco violonchelista, al contrario de lo que podía parecer por su carácter, se mostraba en esto más calmado y sensible. Se iba excitando lentamente mientras oía los gritos que profería Nilsa cuando estaba con Chimo-Verdi y que le recordaban al concierto numero 24 de violín de Paganini y luego, esperaba pacientemente a Nilsa, porque la rubia muchacha, después del siguiente ensayo lo buscaba a él, que más sofisticado y hedonista en el sexo, gozaba de la boca de Nilsa a la que gustaba de iniciar el encuentro con un dulce concierto con la flauta de Manolo cuyo crescendo hasta el final, se acompañaba del rasgado dulce de violonchelo de los virtuosos dedos de Manolo sobre su rubio sexo, que le provocaba un aluvión de suaves y dulces orgasmos hasta que su cuerpo quedaba gozosamente relajado dejando en su vientre un bienestar profundo y duradero.

A veces se podía ver a Nilsa cavilar abstraída mirando a la calle desde la ventana, no se podía explicar como de distinto placentero y maravillosamente diferente podía ser para ella el sexo según cuál de los dos músicos interpretara la partitura de su cuerpo.

La verdad, es que Nilsa era feliz con ambos hermanos, pero no solo por el sexo, los caracteres de ambos eran tan complementarios como su música y en su diferencia, se acoplaban el uno al otro hasta hacer de la vida, como si de un concierto de Mozart se tratara, la obra más bella.

!Si!, Nilsa lo reconocía.. Estaba extrañamente enamorada de los dos y por mucho que se lo preguntara, como le ocurre a una madre con sus hijos, no sabía cuál de los dos la satisfacía mas ni a cuál de los dos amaba más. La nórdica, se sentía plena y completa y renunciar a cualquiera de los dos sería una tragedia para su vida emocional.

La cosa duró mientras los tres se vieron como compañeros juguetones de orquesta sin lazos ni compromisos…, pero llegó la tragedia… !El choque de egos!. Como siempre..! El enfrentamiento animal de los hombres por la propiedad de una mujer ! y cuando el sexo se tornó en amor, entre los hermanos comenzó la lucha… los celos…el rencor… las discusiones… La situación se hizo insostenible, la orquesta se disolvió y Nilsa, amándolos pero sin poder elegir entre ambos, decidió desaparecer de sus vidas antes de que los hermanos reprodujeran la historia de Caín y Abel.

!Dos años!. Dos años vagaron por separado los tres tristes, deprimidos y sin tocar instrumento alguno hasta que una mañana de primavera en la que los hermanos coincidieron abatidos en el parque de la ciudad y sin apenas saludarse se sentaron avergonzados en un banco a suspirando, fumar en silencio, Nilsa mas bella que nunca, apareció delante de ellos como por arte de magia. Tras ella, un niño pequeño y gracioso le tiraba de su falda.


! Mira Gabriel ahí están tus padres!.. ! Qué suerte !, !Tienes dos!

¿Sabeis…? Nunca supieron de cuál de los dos era hijo Gabriel, ni tampoco de Marta…, ni de Luis…, ni de Alberto...,ni del resto de niños hasta los seis en total que vinieron después …porque los tres, Jamás volvieron separarse.

!No !, !No creáis…!, a pesar de todo nunca fueron una familia. ! No quisieron serlo !!. Al fin y al cabo, los tres eran músicos…!!Siempre fueron una pequeña orquesta… !! y así les iba mejor...

Fin

viernes, 16 de noviembre de 2018

EL PERRO DEL CAMPOSANTO

Pensé que yo era el ser más triste del planeta hasta que vi en su mirada un desconsuelo más profundo que el mío. 

Me topé con aquel perro oscuro de cejas caídas y doradas cuando en el cementerio, con mis ojos hinchados y enrojecidos por el llanto y mi desconsolada cabeza alejada de la realidad, me equivoqué de pasillo funerario buscando la tumba de mi esposa. 

Creo que los dos, perro y yo, nos sobresaltamos al mirarnos en medio del silencio del camposanto, era tan temprano que los gorriones aun dormía, no había nadie allí porque los entierros se demoran por los servicios religiosos y mis zapatos de ante apenas hace ruido sobre la gravilla. 

Él, bueno… "Ella", como luego supe, apenas se movió salvo para levantar penosamente la cabeza para mirarme. Estaba terriblemente delgada para su tamaño, su trufa estaba seca y grisácea, sus orejas caídas, su cola inmóvil y de sus tristes ojos color ámbar, partían unos surcos húmedos y legañosos de llanto sin lagrimas que expresaban un dolor sin fuerzas siquiera para aullar lobunamente como ellos suelen hacer.

Yo debía conocer bien el camino hasta la tumba de Lidia a la iba a visitar todas las mañanas desde su entierro siete días atrás, pero cada día me perdía y erraba el camino entre el laberinto de sendas de grava y la igualdad de los enormes cipreses, porque mi mente, desorientada y aturdida, era incapaz de retener el tenebroso trayecto o mantener la atención en nada que no fuera intentar despertar a cada instante de aquel tormento deseando con toda mi alma que solo fuera una maldita pesadilla.

La verdad es que el primer día, el de la inhumación, tras aquel carro barroco y negro lleno de querubines de madera tallada y tirado por cuatro melancólicos caballos blancos empenachados a la antigua sobre el que apenas se podía ver su ataúd entre el entramado de ramos, coronas y cintas de colores que prácticamente cubrían el acristalado, yo caminaba rodeado por familiares y amigos que se turnaban para sostenerme de los hombros para que no me derrumbara por el dolor de mi corazón y por el aguardiente con el que habían intentado anestesiarme y de ese penoso modo, llegué arrastrando los pies y sin poder recordar como, hasta aquella fosa abierta y fosca cuyo fondo no pude vislumbrar y a la que hubiera deseado arrojarme tras su féretro para que me enterraran con ella.

No, no estaba yo para ternuras y tras cruzar la mirada con aquel chucho continué egoístamente mi camino sin más intentando olvidar aquella mirada afligida y de abandono en la que de repente y como en un espejo me reconocí. En mi corazón no quedaba sitio para mas lástima que la que yo me daba a mi mismo y preferí engañarme pensando que aquella sensación no era más que la estudiada manipulación de un perro vagabundo y sarnoso.

Mas tarde y por el sepulturero, supe que aquel animal llevaba allí cuatro semanas sin moverse y sin comer a pesar de que las gentes conmovidas le ponían comida y de que incluso, él mismo, desde que renunció a expulsarla de aquel santo lugar tras varios infructuosos intentos en los que el animal volvía inmediatamente a su sitio en cuanto descuidaba la puerta del cementerio como un hierro a su imán, le dejaba parte de su propio almuerzo que ella nunca tocó, pero fue cuando la perra tampoco quiso irse con nadie a pesar que había movido la compasión de mucha gente que enternecida por su fidelidad se había decidido a adoptarla, cuando aquel enterrador comprendiendo al fin la inutilidad de todo aquello, dejó de darle comida y abandonó a aquella perra a su destino porque aquel animal no estaba esperando la resurrección de su amo, sino morir junto a sus restos para reunirse con él donde quiera que estuviera.

En vista de aquello, no me pareció extraño que yo no hubiera visto antes a aquel animal a pesar de que estaba solo a un par de filas de sepulcros más allá de la tumba de mi esposa porque estaba oculto a mi vista por una imponente mata de romero que lo protegía del viento helado de la sierra y formando un ovillo oscuro y silencioso, permanecía allí acurrucado a los pies de un enorme y lúgubre ángel alado de piedra gris cuya cara de niña y los tenebrosos pliegues de su túnica renegridos por el musgo seco y mugriento, alarmaban los corazones mas que serenarlos y cuya sombría belleza parecía capaz de espantar a cualquier espíritu maligno que osara siquiera rozar a las rejas oxidadas de aquel ostentoso panteón familiar en cuya última fila de inscripciones, el nombre de su amo destacaba por la blancura de lo reciente.

Ya había pasado más de una semana desde el repentino e inesperado fallecimiento de Lidia y yo no podía evitar volver y volver todos los días al cementerio aunque lloviera o tronara para pasarme allí las horas frente a la blanca losa de mármol, donde de algún modo irracional, mi imaginación trastornada me hacía sentir que el alma de mi esposa aún permanecería allí mientras en los tallos de las rosas que rodeaban su sepulcro quedara un solo pétalo por caer, mustio y desvaído, sobre el mármol para antes de subir a los cielos, poder indicarme con alguna enigmática señal la manera de poder sobrevivirle.

!Ni duelos ni leches!, a los doce días aún andaba metido en un bucle sin salida y sentado en una tumba vecina de granito negro de un rico notario cuya severa y bigotuda foto parecía observarme con desagrado recriminándome mi falta de respeto.

Como en un berrinche de niño, yo lloraba tan inconsolablemente como el día que murió y solo paraba a ratos para despotricar de ira contra Lidia y contra Dios por lo injustos que ambos habían sido conmigo dejándome desvalido y sin fuerzas para continuar viviendo. ¿Por qué si el enfermo y el añoso era él y su destino era morir primero?. ¿Por qué Dios había roto el curso natural de las cosas sin contar con él?. ¿ Por qué se tuvo que ir aún lozana ella, lo único que de verdad él amaba y el único motivo para seguir caminando por este mundo de mierda y maldad?.

Fue mirando la tumba de Lidia en aquél borrascoso día, cuando vi que el viento que presagiaba la tormenta desprendía los últimos pétalos dejando desnudos y temblones los tallos de las rosas.

Cuando pensé que su alma se había ido sin ayudarme y fui consciente de que me sería imposible vivir sin ella, que jamás superaría aquel dolor y de que aquél bucle demoledor solo se detendría quitándome la vida.

De repente, cuando sentado allí mismo me agarré la cabeza con las manos crispadas por el desespero mientras mis lagrimas me caían al suelo llenándolo de goterones, sentí un aliento cálido en mi oreja, un suave lametón en mi cuello y una pata peluda sobre mi rodilla. Cuando levanté la cabeza, aquella perra flaca me observaba sentada moviendo suavemente el rabo con las orejas erguidas y gimiendo levemente mientras en sus ojos, me mostraba un pequeño brillo de esperanza.

Es curioso como un pequeño soplo de aliento a veces hace decantarse una balanza en un sentido u otro y claro, si estoy escribiendo esto, es porque aún estoy vivo porque ella me quitó de la cabeza el suicidio.

Creo que fue aquel brillo de esperanza…o tal vez fue el vaivén de su cola… o aquel cálido lamido…, no sé…, a veces pienso que ambos, el uno en el otro, encontramos un motivo para vivir.

No os engañéis, puede que fuera por el innato sentido del deber de las hembras , el merito fue de ella, aunque a mi me guste creer que se lo pidió el alma de Lidia cuando al caer el último pétalo, me tuvo que dejar tan hundido. De cualquier modo, en cuanto su fino olfato perruno detectó a la muerte afilando su guadaña y relamiéndose frente a mi, ella se olvidó de sí misma y encontró en mí alguien en peligro a quién salvar.

No, no le he puesto nombre aún, por mucho que me devano los sesos no encuentro un nombre suficientemente bello para ella, de cualquier modo, por mucho que la quiera y que la mime, jamás se lo podré pagar.

Cuidar a quien me salvó es ahora mi único motivo para seguir viviendo y ya no pienso que el mundo es una mierda ahora sé que hay alguien mejor que los hombres… !Están los perros...!

Fin

viernes, 2 de noviembre de 2018

TRANSPARENTE v 2018


Marta…, Martita para sus papas, fue una chiquilla regordeta, alegre y feliz hasta los trece.
!Trece!, !Si.!.!Ese número maldito y portador de mal fario en el que la hemática y sorpresiva visita de la feminidad le llegó sin avisar en medio del cumpleaños de su amiguita Raquel poniendo perdido el traje blanco de volantes de puntilla.

A partir de entonces y como un milagro, las puñeteras hormonas, robándole su aspecto de muñeca repipi que tanto tranquilizaba a la cursi de su madre, forjaron en ella un cuerpo bello y espigado, unos pechitos tiernos y delicados, unos ojazos de gacela , unos cabellos cobrizos elegantemente ondulados, una inteligencia aguda y penetrante y una risa de cascabel.

Pero… sospecho que por el puto influjo del número trece y como compensación por lo mucho recibido… Dios.., La naturaleza…, o quien quiera que se encargue en la actualidad de repartir y suministrar alegrías y putadas entre el género humano, la castigó de una retorcida manera, dejándole también una molesta e inmerecida condena. !! Marta era transparente !!.

-! Joder ! ¿ Entonces? ¿De qué le servía ser tan guapa si no la veía nadie..?. ¿ Quien era…esa muchacha… ?, ¿La prima del hombre invisible o qué?

Pero… !Qué básico es Vd. para entender..!. Estamos hablando en metáfora poética , !Esto no es ciencia ficción! !"tonto del haba"·!.

- Entonces…¿Su piel no era transparente?, ¿ No se veía la pared o un cuadro a su espalda dentro de su contorno ?...
! No! ! No me ha entendido Vd.! borrico...!. Su piel era blanca, tan blanca como la nieve, de una blancura tan inmaculada que resaltando aún más con el cobrizo oscuro de su pelo que resultaba casi fantasmal entre estas gentes del mediterráneo.
!! Ella era transparente a los demás!!, si.... pero transparente emocionalmente porque manifestaba sus sentimientos en su rostro y en sus gestos sin control, sin poder disimularlos, !Si !, Marta no podía evitar que los demás captaran sin esfuerzo su estado de ánimo, sus reacciones, su mirada , sus momentos alegres, sombríos ,enfadados o indiferentes y que los gestos y reacciones de su cara y de su cuerpo, se manifestaran autónomamente sin poderlos controlar como si fueran marineros rebeldes que se amotinan ante el capitán ! con una claridad tal , que los ojos ajenos podían leer sin dificultad alguna su alma como quien lee una revista.

Aun hoy, después de los años transcurridos Marta se ruboriza y aun se siente avergonzada al recordar cómo sus amigas, contemplaban divertidas como afloraba en ella el amor por aquel muchacho moreno y tímido de ojos soñadores, o se burlaban por la tristeza que le producía ser ignorada por el chico que secretamente amaba a otra, o cómo se reían crueles a ver en su propio rosto el odio y la inquina que generaba en ella aquella compañera de curso con quien competía en literatura, o incluso cómo se burlaban de marta cuando notaban por su nerviosismo que estaba con la menstruación….

!Que martirio!, ! Ser transparente en un mundo adolescente donde jugar a adultos con sentimientos y sensaciones con las cartas tapadas para mostrarlas solo cuando conviene, es algo fundamental!.

Nadie puede imaginarse el suplicio que supone para una mujer vivir sin la menor intimidad y Marta, se sentía como un modelo de escaparate o mejor aun… como si la pared de su baño que da a la calle fuera de cristal…

! Que tortura era no poder mentir en un mundo en el que todos mienten sin que un rubor intenso convirtiese su cara en una granada partida delatándola!.

¿ Sabe Vd….?, no hizo falta mucho tiempo para que su buena cabeza la llevara a enclaustrarse en su casa y aislarse socialmente "pasando" de todo y de todos.

Si…, era comprensible, Raquel era muy sensible y el placer de la amistad y la relación con los demás no lograba compensar el sufrimiento que le producía la desnudez de su intimidad a la que jamás llegó a acostumbrarse. Si, resignación, claro…, no gozar para no sufrir.., no vio otro camino para no destruir su autoestima y hundirse en la cruel depresión y se construyó un pequeño mundo donde no era feliz pero tampoco desagraciada y así como un buen vino madura en la bodega, fue madurando silenciosamente hasta la mayoría de edad alejada de las miradas ajenas, pero sin dejar de ser transparente.

Libros , labores, paseos…y el maravilloso mundo anónimo que le abrió internet, constituyeron su vida.

Pero aquello, aquello no era bastante para el alma apasionada que delataba el brillo sus profundos ojos !, ! Marta anhelaba el contacto…!, !El tacto…!, aquella caricia que acabara de incendiar su sexo ya enardecido por secretos anhelos y suaves caricias y que ella parecía destinada a no conocer.

-¿Y.. la conoció..? aquella caricia, pregunto…
! Vaya hombre!, veo que Vd, es un calentón y un lujurioso que casi no ha abierto la boca para preguntar nada hasta que hemos llegado a lo escabroso…. ! Cállese Vd. y no sea impaciente que me jode la historia…!

Si, ! La conoció !.. Marta rondaría ya los veintiséis. Lo encontró en un banco sentado tranquilo bajo un sauce junto a la fuente camino de la ermita cuando paseaba sigilosa al atardecer, casi ya de noche como era su costumbre, por aquella vereda tranquila y arbolada por la que a aquellas horas no pasaba ni Dios .

-! Buenas tardes señor!....Ella lo saludó educadamente, pero él ni se inmutó y sin ni siquiera mirarla se limitó a contestar educada y cortésmente . Era guapo, fino rostro , labios carnosos, patillas rizadas y unos ojos verdes y limpios con pestañas largas y casi femeninas cuya mirada por primera vez en su vida sintió que no la incomodaba…,que no la leía por dentro…, que no la traspasaba como la luz al papel ni violaba su trasparente piel como la mirada de los otros.

Además…, estaba su voz..., ! Su voz…!, ! Ay su voz…!, era dulce y suave pero a su vez, profunda masculina y protectora...

Por primera vez en años, Marta no sintió la necesidad de huir….¿Sabes? …., luego recordaba aquella tarde con incredulidad como si unos hilos de marioneta le hubieran guiado sin pedirle opinión. Aún no sabe por qué lo hizo. No se reconocía a ella misma actuando así. Fue como si lo hubiera hecho otra mujer, una desconocida , alguien ajeno desvergonzado e irreal, pero fuese como fuese…, Marta cedió atrevidamente a su impulso, se sentó junto a él y en aquel paramo solitario le tomó la mano para percibir la suavidad de su tacto y a continuación sin saber cómo ni por qué, se encontró besándole en la boca con una pasión a la que él, tras su sorpresa inicial correspondió.

! No hubo palabras…!, solo besos, tactos y roces, roces, tactos y besos y la verdad es, que hasta que, jadeante aun por la creciente excitación que subía de sus entrañas pidiéndole mas aire, se separó un poco de su boca para respirar y para mirarle a los ojos, Marta no fue consciente de que aquel hombre era ciego y que aquellos hermosos ojos verde-grisaceos solo decoraban su bellamente su rostro.

-!!Joder!!…!Que chafón…!, !Pobre chica…! ! Que mala suerte....! ! Para uno al que se acerca……! ! Me imagino a la muchacha corriendo a su casa llorando su desgracia una vez mas con el susto en el cuerpo y el corazón a mil sintiéndose una desgraciada con su injusta suerte…? ¿No..?

¿Corriendo…. ? ! Ja Ja Ja! ¿ Que dices…? !! Marta había encontrado el amor que justo necesitaba !! ¿Sabes…? …Si. Él para ella era hermosamente ciego… no podía ver su impúdica transparencia… y ella podía ser ella misma a su lado.. !! Como dos difíciles piezas del puzzle del la vida, encajaban a la perfección…!!. !! Que maravillosa es la naturaleza que siempre tiene un roto para un descosido !!.