jueves, 18 de abril de 2019

EL PENITENTE V 2019

Cuando Nazario en medio de la procesión del Viernes santo cayó derrumbado por el peso de la pesada cruz intentando subirla descalzo por el antiguo adoquinado del empinado callejón hasta la explanada de la iglesia para plantarla en lo alto del pueblo como había hecho los cincuenta últimos años, apenas había música y la banda solo marcaba con golpes monótonos y lentos de tambor en sordina, el triste paso de la procesión del silencio.

Entre las gentes, apiñadas en balcones y portales apenas se levantó un corto murmullo que escapó por encima de los aleros de los tejados junto al humo de los cirios y las antorchas en la noche clara de luna llena

No, no lo auxiliaron de inmediato,

La procesión se detuvo a esperar, lo propio era que el portador de la cruz, se rehiciera y se levantara sin ayuda para reanudar su penitencia y los tenebrosos capirotes cuyos sombríos conos parecían llenar el fondo del callejón de cipreses negros, permanecieron quietos y pacientes en sus lugares con sus hachones encendidos apoyados en el suelo mientras se balanceaban al ritmo del atabal.

Solo, cuando pasados unos minutos, vieron que bajo los oscuros maderos de la cruz que aplastaban los colores de la Hermandad de la Santa Angustia no reaccionaba el bulto de terciopelo cárdeno y magenta en el que yacía inmóvil Nazario con los pies llenos de sangre, se acercaron para ayudarlo a levantarse.

El auxilio llegó tarde y cuando iluminados por los faroles del paso del Cristo de la Agonía le retiraron el pesado capuchón para intentar reanimarlo y vieron el rostro arrugado de aquél hombre anciano con los ojos en blanco, supieron que ya estaba muerto. La pura verdad es que Nazario, no murió por el corazón partido por el esfuerzo en el aquel empinado calvario. Nazario llevaba muerto desde antes de coger aquella cruz por primera vez.

Aquel cuerpo penitente cuya fuerza solo animaba la infinita culpa, era un ente vacío, una especie de difunto andante y callado cuya alma sin destino, en espera de un perdón que Dios parecía negarle, llevaba presa en una tumba blanca y sin nombre desde la fecha que en ella estaba inscrita.

Las gentes se arremolinaron alrededor con la curiosidad morbosa de saber por fin quién era Nazario, aquel misterioso y dolorido penitente del que nadie sabía nada mas que el nombre y que y montado en una minúscula burrita, todos años llegaba al pueblo, encapuchado cada viernes santo desde hacía cincuenta años cuando aquel pueblo era poco mas una aldea, visitaba en el cementerio local, rezaba frente una modesta tumba en cuya lápida constaba solo una fecha y después, dejaba sobre el mármol dos rosas blancas y procesionaba portando la cruz más pesada hasta plantarla en más alto del lugar para desaparecer después hasta en año siguiente.

Nadie reconoció aquel rostro muerto y pálido en el que se había quedado helada una extraña sonrisa de agradecimiento.

Muchos, sobre todo los más mayores, habían visto la evolución de aquel cuerpo vigoroso que se adivinaba joven bajo los ropones y que con el paso inexorable de los años se había convertido, en una indispensable y señera figura anciana y doliente cuya secreta historia, a falta de mas verdad, circulaba mas fantasiosa e inventada cada año que pasaba enredada en mil bulos murmurados como sentidas oraciones a su encorvado y sufriente paso por vecinos y visitantes, propia de aquella semana santa famosa ya en toda la región.

¿Tan grande tuvo que ser su castigo…? pensaba Nazario.

¿Porqué, quiso Dios quitárselo todo después de haber sido tan generoso con él cuando aún se sentía vivo en aquel pueblo encalado entre picos montañosos donde se criaban los mejores toros de lidia.

¿ Porqué Dios le dio junto al talento de conocer los toros con solo mirarlos esa lucidez innata y esa serena valentía para torearlos y extraer de ellos hasta el último soplo de bravura de modo que tras la espada, ambos, toro y torero, quedaran unidos por la gloria?

¿ Porque quiso Dios que Dolores, aquella muchacha de ojos rasgados, negros y brillantes, que con la dulce genética de una princesa mora, solo tuviera esos ojos para él, apenas un joven capataz, a pesar de que la pretendían todos los hijos de los hacendados ?.

Pero sobre todo, Nazario se preguntaba

¿ Porqué le regaló aquel triunfo en la Plaza de la maestranza de Sevilla donde tras cortar las dos orejas y el rabo a aquel toro arquetípico con cabeza de Minotauro salió vitoreado por la puerta grande de la plaza para convertirse en figura indiscutible?.

Nazario siempre recordó como mientras lo sacaban a hombros de la Plaza, sentía el íntimo orgullo de poder ofrecer, cuando llegara a su pueblo, todo aquello a Dolores y al hijo que esperaban demostrando que no se había equivocado al elegirlo

Un solo día ¿sabéis?..Solo un solo día hizo falta para llevar a Nazario de la más alta gloria celestial al más profundo infierno de tormento.

Si fue un despiste de Dios, o un desafortunado revés del destino, pero Nazario lo vivió como un castigo a algún terrible pecado tal vez de soberbia o arrogancia que aunque él no recordaba debía haber cometido.

Yo, menos creyente que Nazario, lo que pasó lo denomino un regalo envenenado o una inmerecida e injusta "Putada de Dios" para con él que comenzó cuando tras horas de viaje en carro por los verdes valles, todo el pueblo, las autoridades incluido el Marqués de Cienfuentes estaban esperando para recibirlo y aclamarlo en una celebración sin igual como el héroe del pueblo y sin siquiera dejarlo ver a Dolores, se lo llevaron a hombros a la grandiosa fiesta de la plaza mayor engalanada, donde le esperaban discursos de alabanza y reconocimiento, música festiva, baile, comida y alegría andaluza.

Por unas horas, con la bebida a la que estaba poco acostumbrado y con la que, para no desairar, debía brindar con todos los capitostes y la euforia de lo conseguido, Nazario entró en un sublime y extraño éxtasis olvidándose por unas horas de todo incluso de su embarazada Dolores.

- !!Nazario despierta algo ha ido mal con Dolores !!, !! Llevamos horas buscándote!!, Dolores se ha puesto de parto, el niño va atravesado y hay que sacárselo por cesárea en el hospital de la ciudad. La comadrona no te ha podido esperar mas y desesperada se ha bajado con el carro y con Dolores hasta el llano.

Nazario había acabado tan borracho que no pudo llegar a su casa. Había errado el camino con la oscuridad y al final acabó por caer aun con el traje de luces, derrumbado en un pajar cercano cubriéndose del frío con la paja.

Alarmado y muerto de miedo Nazario se cambió de ropa y tomando su pequeña burrita, intentó alcanzar a las mujeres bajando imprudente y atolondradamente por el tortuoso atajo morisco mientras el corazón parecía que le iba a estallar.

No, no llegó a ver a Dolores con vida, al llegar al primer pueblo del llano al amanecer, vio su carro vacío parado frente al cementerio y a la comadrona llorando sin consuelo sentada en la puerta del camposanto.

El médico del pueblo que en ese momento salía de la pequeña capilla miró a Nazario a los ojos y con infinito abatimiento murmuró :

No hemos podido hacer nada, lo siento, no ha aguantado hasta la ciudad, su útero ha estallado de esfuerzo inútil desangrándola por dentro sin poder parir a la criatura. Si quiere despedirse, ahí dentro están…

No fue entonces cuando la culpa mató a Nazario, ni tampoco cuando algunos minutos después en la soledad de la capilla, Nazario quitó la sabana que cubría el cadáver y un extraño rayo de sol matinal lo iluminó dándole a su serena y pálida belleza un traslucido brillo de alabastro, tampoco fue cuando se inclinó a besar los finos y helados labios de Dolores. Nazario murió por dentro, cuando alzó la vista y al mirar aquel sereno cuerpo vio entre sus blancos muslos como de su bello y ensortijado sexo, salía un tierno y pequeño bracito amoratado.

No , Nazario jamás supo si era niño o niña, tampoco le importó, los enterró juntos bajo aquella losa mientras en las calles del pueblo sonaba lejanamente la música sacra de la semana santa y volvió a sus verdes valles donde jamás volvió a sonreír, torear, ni a conocer otra mujer, ni a tener mas amigos que la culpa y el arrepentimiento.

A veces me pregunto si se habrá reunido su alma con la de los suyos... ¿Le habrá perdonado Dios ?

La verdad es que no sé..., cada vez me fío menos de eso de los renglones torcidos en los que el creador escribe y pienso que el alma de Nazario cuando por fin fue llamada, debió subir algo acojonada y temblorosa hacia el infinito insegura de que allí no le esperara otra "Putada de Dios…"

Al fin y al cabo…" Gato escaldado del agua fría huye…."

fin

viernes, 12 de abril de 2019

DOS PÁJAROS

Petra, la inspectora de la policía nacional de la comisaría del distrito 3 del área metropolitana, estaba peligrosamente cerca del borde arriesgándose a caer. 

No creáis que estaba inmersa en un peligroso operativo cerca de un precipicio o un acantilado persiguiendo malhechores, no, Petra, en esos momentos estaba sentada en una terraza tomando el sol con un Martini rojo en la mano riendo encantada con los ojos brillantes y cara de felicidad, con los graciosos comentarios con los que Borja, un nuevo y apuesto subinspector del distrito, estaba intentando engatusarla. 

No, no era un "borde físico" por el que Petra podía resbalar, Borja era un "borde" en el sentido peyorativo y humano de la palabra y no porque su trato con ella fuera esquinado grosero o antipático, no, eso lo dejaba para los delincuentes y compañeros en general, porque con las mujeres, como buen depredador sexual, el embaucador cuasiprofesional de Borja, era un buen actor que se mostraba encantador, simpático y seductor hasta sacarles lo que pudiera y llevárselas a la cama.

En cuanto al sexo opuesto, las mujeres, Borja era de esos hombres que disfrutaban mas de la emoción de la caza que de la pieza cobrada y que una vez obtenida, perdía para él todo su interés. 

Para él, el sexo, no era más que la prueba que necesitaba de la conquista y la conquista, era un trofeo más para alimentar y engordar su insaciable ego de hijo de puta que era su verdadero objetivo y tras conseguirlo, no dudaba en romper el corazón fríamente de sus ya usadas víctimas y desprenderse de ellas con la mayor facilidad como se tira un envase después de haberse comido su interior, mientras que con su mirada buscaba ya su próxima presa. 

Cuando en la comisaría los mandos policiales designaron a Petra como su compañera, fue como meter la gallina en la jaula del zorro. Aquella mujer algo mayor que él, que con un hijo adolescente a su cargo estaba en sazón debido a un doloroso y reciente divorcio, vivía un momento de vulnerable soledad y culpa y su tristeza y su derr
umbada autoestima, la estaban cegando para valorar la realidad de su madura belleza, su categoría profesional, sus brillantes éxitos y su magnífica preparación en criminología y para Borja, llevaba escrita la palabra indefensa en los renglones de su ceño fruncido.


La avidez de Borja por lo propiciatorio de la víctima, demostró que además de conquistador y Casanova, era un absoluto gilipolla tan pagado de si mismo y tan confiado en sus habilidades, que hizo oídos sordos al refrán que de hombres sabios y experimentados había oído mil veces: "Muchacho, donde saques la olla, no metas la polla", porque además ocasionar repercusiones profesionales negativas, supone luego una encerrona para librarse luego de la ofendida.

No obstante, a pesar de lo favorable de la situación, a Borja le costó bastante mas tiempo de lo previsto llevarse al catre a una Petra ilusionada de nuevo y completamente enamorada ya que la desconfianza de la mujer en entrar en otra relación con el corazón aún cicatrizando de la anterior, era un escollo difícil de salvar. 

Al final, las muchas horas que debían pasar juntos en los turnos y vigilancias que facilitaban largas conversaciones donde Borja, que hábilmente alternaba deliciosos ratos de buen humor y complicidad con otros en los que se mostraba tierno, incomprendido y necesitado de cariño, lograron abrir el corazón y el cuerpo de aquella mujer. 

Esta vez, la conquista le había costado tanto que Borja, tardó un poco más en desinteresarse de Petra, tiempo este que empleó para explorar sin éxito entre las relaciones de la mujer, posibles contactos y amistades que, con su ayuda, le pudieran hacer  ascender en sus ambiciones. Luego, cuando no vio posibilidades en éste sentido, se deshizo de ella fría y cruelmente, porque entre las muchas cualidades negativas de Borja, la peor, era un larvado sadismo y crueldad machista con el que se vengaba de las mujeres inteligentes y valiosas a las que culpaba de sus fracasos y su vulgaridad por haberle superado socialmente y era por esto que, como psicópata ambicioso, para saciar así su escondido complejo de inferioridad, gustaba de humillarlas y fueran médicos, arquitectas, jueces o altas ejecutivas y se deleitaba al verlas rebajadas ante su mediocre figura henchida como un pavo, reclamando suplicantes su amor y atención, para después ningunearlas y pisotearlas cuando más debilitadas estaban. 

Cuando todo acabó entre ellos, Petra ya estaba desengañada de aquel farsante y aunque sin deseo consciente de venganza, no podía evitar el rencoroso recuerdo de la humillante rotura cuando se le cayó la venda de los ojos, sobre todo, porque "no podía pasar página" y no podía huir de aquel cerdo mientras siguiera con ella de compañero de investigación en el descorazonador caso de aquellos misteriosos secuestros infantiles en serie.

La ciudad, en los últimos años vivía angustiada por éstas enigmáticas desapariciones infantiles, la última de ellas hacía apenas tres semanas, cuya ausencia de pistas, huellas, hallazgos de ropas o de cuerpos, hacían parecer imbéciles e inútiles a los cuerpos policiales quienes a pesar del tiempo transcurrido, no habían detenido a ningún sospechoso y mantenían dolorosamente abiertas aun todas las hipótesis incluyendo la del rapto y venta de los niños como esclavos sexuales a algún país exótico.

La primera pista de aquel maldito caso apareció como un fogonazo en la avispada mente de Petra. Fue un viernes, precisamente el mismo día de la semana en la que habían sido raptados todos los niños, cuando notó el bullicio en la puerta de la mezquita para los emigrantes musulmanes que había junto al supermercado donde ella compraba.

No fue mas que una corazonada, pero el viernes es el día sagrado de los musulmanes en el cual tienen fiesta y tal vez por eso los raptores solo disponían del viernes para hacer sus fechorías.

Casi a la vez, relacionó el color verde  de la pequeña cúpula aquel templo característico del islam con el verde de cierta furgoneta que alguien había visto cerca del lugar del rapto y aunque las pistas eran de lo más inconsistentes, a falta de otras y sin decírselo a su compañero para evitar burlas en caso de fracaso, concentró sus esfuerzos en sus ratos libres en la zona de inmigración musulmana de la ciudad. 

Durante semanas, Petra vestida modestamente y cabeza cubierta con un pañuelo oscuro para no llamar la atención se dedicó sin resultado alguno a patear el barrio musulmán acompañada de su hijo adolescente para evitar llamar la atención que por aquellos lugares hubiera despertado una mujer sola.

 Cuando desalentada y admitiendo que aquella idea había sido un desatino  había renunciado ya a seguir por aquel camino y regresaban a casa, una destartalada y sucia furgoneta verde islam que estaba estacionada frente a un establecimiento de comida indo-paquistaní le devolvió el ánimo.

No le hizo falta al olfato policial de Petra mas que entrar en el establecimiento y ver aquel desagradable y sucio sujeto cuchillo en mano rascando lascas finas del dorado cilindro giratorio de carne y fijarse en el resplandor del horno tandurii al fondo, para comprender, ahogando el llanto, que aquellos niños no habían sido solamente secuestrados.

Para una mirada astuta, allí estaba todo y en su entrenada mente de criminóloga, también todo cuadró como un puzzle : La furgoneta para el rapto, el horno tandurii para hacer desparecer los huesos y las ropas y…-una arcada casi la hizo vomitar-…el cilindro de Kebap, para hacer desparecer la carne tierna en  estómagos de los agradecidos clientes.

A Petra, no le cupo duda ya de que cuando bajaran al sótano, iban a encontrar un cuartucho infecto con cadenas donde aquel hijo de puta sádico y pederasta debía violar y atormentar a aquellas criaturas durante días hasta que murieran desangradas.

La prueba definitiva la determinó el análisis de la carne de un Doner-Kebap que su hijo había pedido y que sirvió para que el laboratorio de la policía científica, por amistad y de modo no oficial, detectara en la carne ADN humano.

Cuando Petra no tuvo mas remedio que relatar su descubrimiento a Borja su compañero para que la cubriera en la peligrosa detención, Borja siguiendo su hijoputesco patrón, aprovechó que el agotamiento de Petra la obligaba a dormir antes del difícil operativo, para intentar detener él solo a aquél monstruo, llevarse así toda la gloria y de paso el anhelado ascenso.

A la mañana siguiente y en el mismo momento en el que Petra ya en la comisaría, se enteró de la extraña y repentina desaparición del subinspector Borja al que nadie conseguía encontrar, ella supo con seguridad dónde podía encontrarlo,
lo conocía demasiado...

Petra entró en el establecimiento indo-pakistaní, le pidió al monstruo un kebap con verduras y mucho picante como a ella le gustaba, se sentó en una mesita del fondo y con cierta curiosidad de saber cómo sabía aquel hijo de puta de Borja, empezó a comer con rabia vengativa sorprendiéndose de lo sabroso que estaba.

Luego, tranquilamente, se limpió la boca con una servilleta, pidió un café y satisfecha y llamó a la comisaría para que tres patrullas vinieran a detener a aquel cabrón.

Cuando sacaban esposado y protestando al malcarado moro, Petra con una sonrisa cínica, no pudo evitar un pensamiento : Éste, cabrón no volverá a matar niños y el otro hijo de puta, no volverá a joder a las mujeres...si, perfecto…

 !! "Dos pájaros de un tiro"!!.

FIN


Nota: nadie interprete este acuatexto como ataque a ninguna religión a las que respeto. Hijos de puta y enfermos mentales hay en todas ellas sean católicos, musulmanes, hindúes, o taoistas, y por supuesto entre ateos y católicos. Simplemente la cocina del kebap venía a cuento.

viernes, 5 de abril de 2019

LA VENUS DEL BAÑO

¿Qué hacía un pintor solitario y algo gruñón allí ?. Yo te lo diré : encontrar sin pretenderlo lo que jamás debió ver y clavar para siempre en su, algo inmadura, mente la misteriosa imagen del íntimo baño de aquella mujer desnuda que desde entonces y hasta su muerte, le trajo a la vez la desgracia y el gozo :

La búsqueda de calroscuros me había llevado aquella mañana , que a veces siento como maldita y a veces como dichosa , al bosque que abraza el rumoroso arroyo que ahora en primavera , baja del deshielo claro como el cristal.

Pero lo que de verdad me llevó a verla en aquel escondido remanso junto al huertecillo oculto tras las viejas tapias del convento donde el agua se sosiega antes de entrar en pequeño molino, os confesare que fue la gula que el graznido de una oca al otro lado un enorme y tupido seto de tejo, me hizo tirar los aparejos de pintura a un lado y lanzarme por aquel orificio vegetal para, arañándome con todo tipo de cosas espinosas, reptar "cuerpo a tierra" a la búsqueda de aquel dichoso animal para satisfacer mi insana afición a los huevos de aquella palmípeda con la intención de robarle alguno.

No, el graznido venía del huertecillo y junto al rio no había ni ocas ni huevos ni graznidos, es más salvo el ligero rumor del río y las hojas de los álamos, todo era tranquilidad y sosiego. Fue cuando, aun con la desilusión en la mirada, mis ojos aun escondidos por las últimas ramas la vieron inesperadamente al otro lado de la orilla recogida bajo la sombra de un rincón bajo el muro musgoso.

La mujer estaba sentada con el cabello recogido y húmedo, y con la relajada dejadez de quien no teme ser observado mostraba aquél cuerpo mórbido, pálido y salpicado de acuoso rocío sobre la extravagante transparencia de las pieles a las que jamás visita el sol y exhibía la naturaleza la rotundez de sus marcadas y ya algo maduras formas, la ondulación de sus pliegues y de sus pechos que al contrario que su rostro juvenil, la alejaban de una plenitud no demasiado lejana.

Si, me recordó a algo antiguo y bello. A mi mente acudieron todos los cuadros de ninfas y doncellas bañándose en lagos y piletas con los que los pintores, sobre todo los maestros impresionistas, disimulaban los desnudos de mujeres con imágenes, para los hombres morbosas, de la misteriosa higiene intima de las hembras en el baño, para venderlos a los rijosos aristócratas y burgueses quienes, con la excusa de la belleza del arte, podían excitarse hipócritamente sin perder su estirada dignidad.

Pero cómo si de una película uno solo pudiera recordar un solo fotograma, la imagen que se enquistó en mi mente se formó cuando en un delicado escorzo, la mujer flexionó su rodilla achicando así la visión oscura de su poblado sexo, marcando los delicados pliegues de su vientre y se giró dejando caer suavemente sus pechos e inclinando su cabeza atrás para mirarse el talón, ofreciéndome así, un asombroso perfil de diosa griega.

En éso estaba yo, abstraído a lo pintor, mirando extasiado las formas, las líneas, los colores y las delicadas sombras, cuando aquel día me demostró que las sorpresas no se habían acabado, porque de repente, en aquél celeste lugar, me visitó el demonio con sus peores influencias...

Fue exactamente cuando al mirar a su lado, vi aquellas ropas, que arrugadas y todo, no podían ocultar que se trataban de un hábito talar de color vinoso y un par de feas 
y relavadas prendas íntimas de un algodón blanco grisáceo... 

!!Aquello que estaba contemplando era el cuerpo desnudo de una monja de clausura!!,!! Tal vez una novicia que se bañaba a espaldas del resto de la orden y tal vez también, a falta de espejos en el convento, admiraba pecaminosamente su virgen e inmaculado cuerpo reflejado en el agua!!.

Os juro que ni en lo más profundo de mi ser había pensado jamás que bajo los hábitos, una religiosa tuviera formas de mujer y menos tan voluptuosas, pero aquel morbo movió en mi cuerpo una extraña y súbita excitación que desbordó mi fantasía llevándome involuntariamente a imaginar mi duro y velloso cuerpo navegando sobre sus mullidas curvas que me acogían con la infinidad de su pálida blandura y entre el aroma a incienso y a clausura, también imaginé su dulce aliento a flores de capilla y su boca semiabierta intentando sofocar los gemidos mientras se debatía entre el placer y la culpa y sus rizos negros y liberados que se esparcían salvajemente a nuestro alrededor....

!Basta! me dije cortando aquellas malignas ensoñaciones y retirándome penosamente por el estrecho túnel herbáceo tan avergonzado de mi mismo, que con la precipitación, me vine a lastimar aquella parte dura y desobediente de mi cuerpo que no estaba así cuando entré.

No, no soy pacato ni un religioso meapilas, pero en mi dignidad, el respeto a los demás y mas aun a aquellas personas que dedican su vida al prójimo es tan fuerte, que en cuanto me puse en pié borré con disgusto de mi mente para siempre los obscenos pensamientos que me trajo Lucifer, pero... la imagen de inmensa belleza que se me grabó de ella jamás la pude borrar.

Aquella imagen de la que siempre he estado enamorado y que cegó de tal manera el lugar donde se siente y se ama, que nunca encontré mujer alguna que pudiera borrarla y como si ella tuviera celos, me imposibilitó a pintar a ninguna otra que no fuera ella y he tenido que renunciar a la riqueza y a la gloria para sobrevivir solamente de retratos y paisajes.

Pero no os entristezcáis, entre lo amargo y lo dulce siempre me consuelo con mi baúl y cuando me vengo un poco abajo, lo abro con devoción y repaso con deleite los cientos de lienzos que en mi vida he pintado de aquella imagen que nadie ha visto ni verá jamás porque, bien cerrado, y para que anónimamente nos vayamos juntos, el notario ordenará su incineración junto con mi cuerpo.

Fin


jueves, 28 de marzo de 2019

LOS JARRONES DE MIKADO VERSIÓN 2019


Mikado no pudo.... le hubiera gustado rechazar aquel presente y más cuando se trataba de un amargo regalo de despedida que le había enviado Ochi. Sin embargo, a pesar de su mala conciencia, no pudo rechazarlo. Mikado había quedado hechizada por aquellos pequeños jarrones chinos. Jamás había visto algo tan raro, tan delicado y a la vez tan bello y no podía apartar sus almendrados ojos de aquellos jarroncitos que eran más encantadores cuanto mas juntos estaban y que brillando con una tonalidad azul-verdosa elegantemente fría parecían tener una luz propia que la fascinaba y casi la hipnotizaba.

Habiendo sido una de las damas más bellas de fuchido, y por supuesto la mas delicada y graciosa de la isla oeste, había sido educada para el matrimonio en la mas estricta tradición japonesa. Pero Mikado no quiso recibir a su prometido Ochi después que volviera de la guerra gravemente herido tras la invasión rusa en el frente de Manchuria

Cuando tras su regreso fue a orgulloso verla con la ilusión en su rostro y buscar consuelo y admiración por sus hazañas, ella lo vio acercarse desde la ventana donde lo esperaba y no pudo reconocer en su prometido al joven apuesto y valiente dispuesto a morir por Japón como un samurái y una ola de aprensión la invadió y supo que no podía soportar la idea de ligar su vida su belleza y su futuro a un tullido sin un brazo, con la cara quemada y un parche en el obscuro hueco que dejó su ojo derecho aunque fuera consecuencia de su valentía y el supremo sacrificio a su nación y con la oposición de su tradicional familia, lo despidió fría y cruelmente sin siquiera recibirlo.

Ochi creyó morir tras el despreció que sintió y no solo por él, sino porque lo vivió como una traición a su patria, pero lo que ochi ignoraba, es que sus desgracias aun no habían acabado y cuando resignado y deprimido regresó a Hirosima, su ciudad natal, se encontró con que toda su familia y sus bienes habían desaparecido en un Infierno Nuclear....
Si, fue entonces cuando se volvió loco de ira y volcó sobre Mikado todo el desengaño de su fatal destino y solo la idea de una terrible venganza le permitió seguir vivo el tiempo suficiente para encargar a aquel alfarero chino unos pequeños jarrones gemelos hechos con las cenizas calcinadas y radioactivas que recogió del solar calcinado que dejó su casa en el centro de Hirosima que le envió a Mikado envueltos primorosamente como regalo de despedida agradeciéndole el tiempo que fueron felices.

Después lentamente, se arrodilló, abrió su kimono aflojando el cinto y con su brazo izquierdo aun tuvo la fuerza suficiente para hundir la espada en su vientre hasta atravesarlo.

Pero en medio de la agonía... Ochi notó el alivio de haber dejado un sutil soplo de muerte que seguiría actuando cuando él estuviera ya en el más allá lleno de honores y rodeado por la admiración de sus antepasados y que poco a poco destruiría la belleza de aquella ingrata hasta que muriera enloquecida y cubierta de llagas infectadas.

Fin

viernes, 8 de marzo de 2019

EL RANKING


Podría decirse sin equivocarse que yo estaba al tanto de la fina y anatomía Afrodita, es decir de Juliana, bueno... de Juliana y del resto de sus amigas porque aquellos tres pequeños triángulos del tamaño de sellos de correos sujetados por hilillos que misteriosamente desaparecían dentro de la zanja nalgar y que constituían todo su bañador, solo les tapaban los pezones y la pequeña juntura de un monte de Venus aniñadamente depilado de modo que, dejando muy poco a la imaginación masculina, aquel escueto traperío no llegaban a cubrir ni el noventa y nueve por cien de su superficie dérmica. 



A pesar de la proximidad de los exámenes finales, una inesperada huelga de profesores de enseñanza media nos había dejado sin clases y cuando llegamos al instituto nos encontramos con las puertas cerradas.



El día era tórrido para Junio y con la alegría de una fiesta sorpresa a ninguno se le ocurrió volver a casa a estudiar bañado de sudor y como un rebaño de reses y sin siquiera proponerlo alguien, todos pusimos rumbo a la cercana playa en busca de la brisa fresca de la orilla.

Como en clase, en la arena nos dividimos tácitamente en los tres grupos inmiscibles.

El más lejano, el de los moteros de escape libre que vestidos con sus camisetas negras de ACDC y que sin desnudarse siquiera, liaron sus porros de mariguana y se sentaron en circulo a "colocarse" entre botes de cerveza, risotadas y gestos obscenos.

Más cercano a la orilla y en ropa interior a falta de bañadores es decir, en bragas, sujetadores y calzoncillos etc. estaba nuestro grupo, el más numeroso y heterogéneo, al que nos llamaban "La Tropa" y que estaba formado por la gente "no glamurosa", o sea por muchachos no interesados por el deporte, acnéicos, obesos etc.…, y chicas no agraciadas, flacuchas, rellenitas, bajitas, culonas o tetudas junto a algún espécimen estudiantil introvertido e inclasificable que se arrimaba a grupo por no quedarse solo y por supuesto, nosotros, un subgrupo de "la tropa": " Los capullos", constituidos por un puñado de empollones "gafapasta" que interesados por la informática, las ciencias y la filosofía, éramos mentalmente avanzados pero estéticamente discapacitados.

Por último y a nuestra altura pero no tan alejados que no nos pudiéramos fijar en los detalles, con sus bañadores "a la última " que siempre debían llevar en sus bolsas, estaba el grupo al que burlonamente, pero con la malicia que da un resentimiento algo envidioso, llamábamos "El Olimpo" y a cuyos miembros todos moteábamos con nombres de dioses mitológicos como Zeus, Hércules, Júpiter, Perséfone, Ares, Atenea y por supuesto, Afrodita-Juliana de la que yo siempre he andado secreta y profundamente enamorado.

"El Olimpo" era un grupo impermeablemente cerrado en el que cada año solo se permitía la entrada de dos o tres miembros lo que a mí se me antojaba, como un óvulo maduro que aceptando uno o dos espermatozoides, se cierra después a cal y canto dejando a millones de "cabezones" con la puerta en las narices. No, allí..., allí en "El Olimpo" no se entraba por clase social, allí se entraba por glamour es decir, una mezcla de perfección física, gracia, elegancia innata y una enorme capacidad para divertirse ingeniosamente con asuntos superficiales mientras las miradas celosas de los demás, les hacen felices hinchando su autoestima.

Si, la influencia del cine americano de High School a lo "Grease" había calado en la juventud adolescente española que imitaba aquellos comportamientos como si fueran propios y normales, si bien es verdad, que con el conformismo español, nunca había hostilidad entre los grupos y todos aceptaban bien su posición.

Afrodita no era igual que el resto de aquellas Diosas del Olimpo que rubias y de melenas rizadas con la piel tostada, los labios pintados de rosa y los parpados de azul celeste, competían por conseguir quién se parecía más a la "Barbie Playera" , No..., Afrodita tenía su propia personalidad que yo adoraba y con su melenita negra y lisa, con su flequillo, su piel pálida y su maquillaje de muñeca oriental de boquita roja que siempre situaba bajo una sombrilla e incluso cuando se bañaba en el mar, jamás hundía su cabecita debajo del agua para no estropearse el "look".

Hacía ya tres cursos que yo estaba colado por ella pero ella, probablemente, ella no sabía que yo existía y yo, conformado con lo imposible, solo me limitaba a soñar despierto fantaseando con ella.

Pero un día, un milagro me dio una oportunidad y yo, desoyendo las enseñanzas de mi padre, hombre prudente y sabio como ninguno, me salté mi lugar en el ranking.

- ¿Ranking? ¿qué coño es eso del ranking?

Veréis..., mi padre decía que en todos los lugares desde la familia, el trabajo, el amor y allá donde quiera que uno vaya, existe un ranking invisible donde todos situamos a los demás y es importante tener la claridad y la humildad de situarnos donde nos corresponde en cada uno de los sitios, para que no te hagan sufrir de decepción en decepción si te autocolocas tú en un lugar más alto en la estima de los demás.

El milagro fue que los desastrosos resultados de los exámenes de Afrodita llevaron a su padre a hablar con el mío para que, dadas mis brillantes calificaciones, le diera clases particulares durante aquel verano con la intención de aprobar los exámenes de recuperación en septiembre.

Por supuesto que yo acepté inmediatamente ilusionado pensando que así ella se enteraría por lo menos de que yo existía y me permitiría a mi estar dos meses a solas junto a ella.

La cosa fue bien desde el principio. El verano dispersó a los grupos en mil lugares vacacionales y ambos nos habíamos quedado sin nadie con quien salir.

Juliana resultó que no era tonta, lo suyo era solamente falta de interés, pero cuando le hice saber que en la universidad había grupos incluso más glamurosos que el suyo, cambió su actitud repentinamente, atendió a mis explicaciones y se puso a estudiar en serio.

La frialdad inicial de las clases poco a poco se fue convirtiendo en compañerismo. Ella reía con mi humor inteligente, luego sentí su admiración por cómo le hacía entender las cosas y las tardes se convirtieron en paseos por la playa y largas conversaciones sobre lo divino y lo humano en las que nuestros cuerpos, caminando por la irregular arena, se rozaban a la vez que ella, con cara de embeleso, cuando las olas batían mas fuerte, me acercaba la cabeza para asentir y escucharme mejor.

Cuando fuimos a celebrar su aprobado en septiembre, los grupos ya se estaban reencontrando de nuevo para comentar su paso a la Universidad y yo ya me había decidido ya a saltarme el Ranking esa misma tarde aprovechando la alegría de su éxito para declararle mi amor. Pero cuando entramos en la heladería, Juliana encontró a Zeus, le puso ojos amorosos, cara de Afrodita y algo avergonzada, me presentó como " El amigo más listo que conocía".

La decepción fue tan grande que hasta ayer, pasados ya los años, no la volví a ver. Ella no me vio y yo, ingeniero ya, paseaba orgulloso en mi pequeño coche nuevo con mi mujer regordeta y mi hijo cabezón, cuando la vi salir de una tienda vestida con un tejano viejo con rotos y una sencilla camiseta acompañada de un hombre bajito y desaliñado de poco pelo.

En mi alma se liberó el resentimiento y por un breve instante me invadió por completo una explosión de enorme felicidad contenida y con una sonrisa de lado a lado de la cara mi autoestima se expandió de tal manera que pensé que no iba a caber en el coche.

Duró poco ¿sabéis...?.Aquello solo duró hasta que subieron a aquel Ferrari "Testarossa", rojo pasión y con un ensordecedor rugido de motores desaparecieron en segundos por el final de la calle mientras yo, estremecido y con cara de idiota, me acordé de mi padre...

¡¡¡Puto Ranking...!!!

fin

martes, 26 de febrero de 2019

DOS ALMAS GEMELAS (V.2019)




Llegó a la playa en aquel Vespino tiñoso que le dejó su padre y que encontró en el corral de la casa debajo de unos sacos polvorientos, que impermeabilizados por la mugre, le habían servido de protección contra las torrenciales lluvias de octubre de la costa levantina. Lluis el de las "amotos" , una especie de "genio" local de la mecánica rural, lo había conseguido poner en marcha tras casi diez años parado, exactamente desde el día que su padre se rompió la cadera, porque aunque el hombre malvivió cuatro años más nunca lo volvió a usar.




Recordó con una sonrisa la imagen del viejo, con casi ochenta años, subido en él, con la boina negra y la faja de " llauraor " a juego, que jamás abandonaba ni en invierno ni en verano. Con su sempiterno caliqueño en la boca, y un minúsculo perrillo que esquivando la azada, ladraba a todo cristo desde su atalaya en el cajón de fruta que llevaba cogido con gomas en la parte posterior del asiento del ciclomotor, andaba por los estrechos caminos rurales a paso de tortuga para desesperación de las furgonetas agrícolas que le tenían que seguir durante kilómetros...

Desde que Andreu regresó a su pueblo gastaba aquel pequeño vehículo para ir a pescar. Lo hacía más por la nostalgia del recuerdo familiar, que por otra cosa. Lo había adaptado para llevar las cañas y el cesto.. y con él iba al espigón de la pedregosa playa a pasar la tarde pescando, hasta que la noche lo tiraba de allí ...bueno pescando no.. porque en aquel lugar no picaban ni los mosquitos, pero frente al mar, con la mente en blanco al modo budista, iba dejando transcurrir las horas....los días ...y la vida.

Su historia era a la vez sencilla y extraña, porque como si se tratara de una conjura contra él o una maldición de bruja o como si hubiera sido la victima de un "Mal de ojo", se le fueron hundiendo sucesivamente todos los pilares de su vida uno a uno, dejándolo vacío y sin fuerzas para responder. A Andreu, le costó creer que todo fuera fruto de la mala suerte o de la casualidad, pero el caso es que las desgracias se cebaron con él.

Primero, fue la muerte de su padre, luego, y casi a continuación, el despido, porque tras un recorte de presupuesto de la administración, fue despedido de su trabajo en un instituto del extrarradio de la ciudad como profesor interino de literatura y por último, el abandono de su mujer, que no pudo asimilar su fracaso laboral al que se sumaba a la desilusión matrimonial por la falta de descendencia y buscó consuelo en otros brazos mas fértiles.

Ya entrado en la cuarentena y mas solo que el " faro de San António", Andreu regresó a la vacía casa del pueblo como un refugiado de guerra o un naufrago que alcanza la orilla a vivir como un ermitaño harto de todo y de todos y harto también de sufrir en la ciudad.

Han pasado cinco años desde aquello, con las heridas cicatrizadas y ya sin dolor ni rencor, lleva una vida solitaria rutinaria y humilde, subsistiendo de la pequeña huerta familiar y vive en su burbuja personal, huyendo de la gente como un gato escaldado huye del agua fría en aquél aislamiento buscado y deseado.

Por eso, cuando en un día oscuro y ventoso de otoño, vio aquella solitaria y gastada zapatilla de plástico que la resaca del mar había depositado sobre los duros cantos rodados, pensó con melancolía que ambos, abandonados y desparejados, eran como almas gemelas...

La recogió, y se la llevó consigo, ya de regreso a casa, aun no sabe porqué pero no la pudo dejar allí tirada porque Andreu ya no se hace preguntas, tal vez sea porque le traen sin cuidado las respuestas.

Ya en el patio trasero de la vieja masía , la colgó cuidadosamente al fondo de la andana en un viejo y oxidado gancho, donde otrora se colgaban los melones amarillos hasta el otoño, y en voz baja como si fuera dormir a un niño.., le dijo con cierto cariño: a lo mejor, puede que aquí que te aburras, pero por lo menos, no te "putearan" los temporales de otoño.

Cuando mas tarde Andreu se estiró en su cama. se sintió algo mejor que de costumbre, como si en la casa hubiere alguién mas, como si...! Se sintiera menos solo!....

Fin

jueves, 14 de febrero de 2019

LAS MATRIOSKAS VERSIÓN 2019


-!! No somos más que unas" Putas Matrioskas"!!

-!Mama no hables así....! Y no hables mal por favor y cállate ya de una vez, que Rosita está estudiado en su cuarto y por nada del mundo quiero que se entere...

-!Pero si se va a enterar ....! ! Si se va a enterar ella solita... ! Como tú te enteraste y yo también y mi madre Rosaura , y su madre Doña Rosa , y la madre de su madre...y así, supongo que hasta los Iberos de Viriato o los Fenicios o el tío ese de Atapuerca... o quienquiera que viniera primero a este puto sitio.

- !Mama mira ! !No te lo digo más! ! No hables mal en esta casa !. Claro mama que se enterará la niña .... y le partirán el corazón como nos lo han partido a todas..., pero hasta entonces, déjala disfrutar... Si la aviso, no servirá de nada y perderá mucha felicidad viviendo con desconfianza. 

Además..., no me creería , como yo no te creí a ti y como ninguna hemos creído a la anterior hasta que la cosa no ha tenido remedio....
 y !Si! , Tienes razón !Siempre hemos sido como o Matrioskas!.

Todas vamos saliendo unas de otras iguales físicamente, vamos, " calcaditas " desde hace siglos y solo las modas y peinados de cada época, han conseguido disimularlo, pero con el invento de la fotografía en el siglo pasado, ya vamos "cantando" un poco...

- ! Mira hija ! Yo creo que es injusto que no lo podamos evitar, si nosotras somos genéticamente buenas... listas... abnegadas... fieles... ¿Por qué no podemos engendrar con un hombre normal...bueno y trabajador?, !Siempre ha de ser con un "tarambana", Un vaina guapo y desleal, profundamente infiel, a quien Dios da la llave de nuestra fertilidad en cada generación...y al que nuestro " Chocho" no se puede resistir...! !Ah! y tras preñarnos, siempre se larga, dejándonos el alma como unos zorros y el culo roto por el parto y esto..., una generación tras otra, como una puta maldición.

-!Mama!, !Que no digas tacos, coño !. Al menos nos dejan con una matroskita igual que nosotras.., como clonada, que aunque despacio, nos va reparado los daños... Y digo yo..., ¿ Por qué será que no hacemos varones..., siempre hija única..., siempre una sola...y se acabó. Es casi hasta aburrido...

- Creo Rosamari que Dios lo tiene estudiado, y en la naturaleza siempre hay equilibrio. Debe haber familias que solo traen varones que deben ser ¿ Cómo te diría ? Como...!Patrioskos.!..y son estos los que deben ser nuestro castigo, es decir, ! Un hatajo de Hijos de puta desde la prehistoria, destinados solo a jodernos y a preñarnos...

- ! Mama ! ! No hables mal ! ! Eh!.....
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FIN
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