Recordó con una sonrisa la imagen del viejo, con casi ochenta años, subido en él, con la boina negra y la faja de " llauraor " a juego, que jamás abandonaba ni en invierno ni en verano. Con su sempiterno caliqueño en la boca, y un minúsculo perrillo que esquivando la azada, ladraba a todo cristo desde su atalaya en el cajón de fruta que llevaba cogido con gomas en la parte posterior del asiento, andaba por los estrechos caminos rurales para desesperación de las furgonetas agrícolas que le tenían que seguir durante kilómetros...
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perdida |
Su historia era a la vez sencilla y extraña......Como si se tratara de una conjura contra él o una maldición de bruja , como si fuera victima de un " Mal de ojo", se fueron hundiendo sucesivamente todos los pilares de su vida uno a uno, dejándolo vacío y sin fuerzas para responder....... A Andreu, le costó creer que todo fuera fruto de la mala suerte o de la casualidad, pero el caso es que las desgracias se cebaron con él. Primero, fue la muerte de su padre, luego, y casi a continuación, el paro. Tras un recorte de presupuesto de la administración, fue despedido de su trabajo en un instituto del extrarradio de la ciudad como profesor interino de literatura .. Por último, el abandono de su mujer, que no pudo asimilar su fracaso laboral, que se sumaba a la desilusión matrimonial por la falta de descendencia y buscó consuelo en otros brazos.....
Ya entrado en la cuarentena y mas solo que el " faro de San António", Andreu regresó a la vacía casa del pueblo como un refugiado de guerra o un naufrago que alcanza la orilla , a vivir como un ermitaño , harto de todo y de todos, y harto también de sufrir ....
Han pasado cinco años desde aquello, con las heridas cicatrizadas, ya sin dolor ni rencor, lleva una vida solitaria , rutinaria y humilde, subsistiendo de la pequeña huerta familiar. Vive en su burbuja personal, huyendo de la gente, como un gato escaldado, en aquél aislamiento buscado y deseado.
Por eso, cuando en un día oscuro y ventoso de otoño, vio aquella solitaria y gastada zapatilla de plástico que la resaca del mar había depositado sobre los duros cantos rodados, pensó con melancolía que ..ambos... abandonados y desparejados eran como almas gemelas...
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La recogió, y se la llevó consigo, ya de regreso a casa, aun no sabe porqué...... no la pudo dejar allí tirada.... Pero Andreu, ya no se hace preguntas, tal vez por que le traen sin cuidado las respuestas...Ya en el patio trasero de la vieja masía, , la colgó cuidadosamente al fondo de la andana, en un viejo y oxidado gancho, donde otrora se colgaban los melones amarillos hasta el otoño, y en voz baja....,como si fuera dormir a un niño.., le dijo con cierto cariño: a lo mejor, puede que aquí que te aburras.... pero por lo menos,... no te "putearan" los temporales.
Cuando mas tarde se estiró en su cama..... se sintió algo mejor que de costumbre, como si......como si ...
! se sintiera menos solo!....