viernes, 13 de abril de 2018

EL SECRETO DEL GUITARRISTA TRISTE VERSIÓN 2018

Hace dos días que no duermo, ni cuando llega la noche se calma la inquietud y el desasosiego que me dejó mi encuentro con el hombre de la guitarra que vestido de negro veía tocar en el parque y que, palabra por palabra, rueda como una noria enloquecida dentro de mi cabeza.

Fui yo mismo, quién primero se dirigió a él tal vez cansado de vagar aburrido y solitario por aquel parque cuando, en contra de mi costumbre, sentí la necesidad de oír mi propia voz para convencerme de que no me había quedado mudo.

Aproveché que había terminado una pieza para preguntarle

-¿ Viene Vd. aquí a tocar la guitarra todos los Sábados… ?

Él, parecía un hombre educado y me contestó con voz cansada:

- Bueno si…, a tocar y también a cantar, aunque lo hago en voz tan bajita y casi no se me oye porque lo mío es mas tocar y componer. La guitarra y la música son mi talento. y si , vengo a tocar y cantar todos los Sábados que el tiempo lo permite.

El hombre, tenía el pelo algo canoso y descuidado que delataba un pasado algo bohemio. Alzó su cabeza cubierta con una vieja gorra de color indefinido y mirando hacia la cúpula verde y dorada que forman las copas de los árboles iluminadas por el sol poniente de la tarde de otoño y continuó hablando casi en un susurro.

- En esta ciudad tan pequeña, realmente hay pocos sitios donde ir cuando uno no trabaja.

-¿Entonces...?, le pregunté arrepintiéndome casi al mismo tiempo que las palabras salían de mi boca y temiendo parecer un papanatas indagando sobre esa tontería.

- Entonces… ¿ Habrá visto Vd. al fantasma del parque del que todo el mundo me previene desde que llegué… ?

Para mi alivio, tras un profundo suspiro me contestó con naturalidad:

-Bah, paparruchas de gentes provincianas y aburridas…

Sin quitarse su guitarra amarilla del regazo, el hombre había encendido un cigarrillo y fumaba con parsimonia como si hubiera hecho un descanso para hablar conmigo.

- Mire caballero… , soy de aquí, quiero decir que nací en esta ciudad. Jugaba ya en éste parque de niño. De joven, con mis amigos no salíamos de aquí sentados en bancos y parterres y ya más mayores, con las muchachas, bajo la luna en las tibias noches de verano, nos doctorábamos en amores en éste parque.

- Mientras expulsaba el humo, hizo una pausa mirando distraídamente la punta brillante de su cigarrillo y luego continuó hablando:

- Los árboles han ido creciendo, haciéndose frondosos e incluso envejeciendo conmigo y podría decirle sin riesgo a mentir, que conozco cada una de sus ramas como conozco a los niños de mi calle a los que he visto crecer..y… !Jamás!, ni de noche ni de día, he visto aquí fantasma alguno. Ni siquiera un espíritu de segunda división o un alma en pena provinciana que nos pudiera sacar del tedio…Además….

Con su barbilla señaló su entorno moviendo la cabeza de un lado a otro.

- Por no haber….aquí no hay ni Musas.

- ¿Musas?

-Si…, Musas... Las Musas se largaron espantadas de este parque un día aciago, como los pájaros salen en desbandada de los árboles cuando oyen el disparo de un cazador y desde que se fueron, no he logrado componer nada nuevo y como atrapado en un bucle que me mantuviera el pasado, siempre toco una y otra vez mis antiguas canciones.

El guitarrista, hizo una pausa mientras apagaba la colilla con su pie izquierdo sin levantarse siquiera. Yo, aproveché el momento para satisfacer desconsideradamente la curiosidad y el interés que aquel individuo había despertado en mí.

- ! Pues es una pena, porque Vd. toca como los ángeles!- le dije adulador…, podría pasarme las horas aquí, fumando y escuchándole en silencio!. ¿Lleva Vd. mucho tiempo así, sin inspiración ? Le pregunté al ver que el hombre me hacía caso y parecía tener también ganas de hablar.

- Él, pareció pensar la respuesta, bajó la cabeza y mirando con interés su desgastado zapato como si no lo hubiera visto nunca, me contestó :

- Pues….desde que " Él " murió.

- ¿ " Él " ?, ¿Quién es " Él " ?

Le pregunté maleducadamente sin respetar su pausa.

- Pues… Alberto

Dijo el hombre como si diera por supuesto que yo conocía a Alberto.

-Perdone Vd. mi curiosidad, Le dije, pero…¿Quien era Alberto?.

Suspiro de nuevo antes de contestarme

-¿Que quién era…? ! Mire Vd. !, Alberto era una parte de mí, aunque yo no lo supe hasta que murió y aunque lo hubiera sabido antes, tampoco hubiera podido hacer nada que cambiara nuestro destino.

Pensé en su enigmática respuesta mientras él continuaba hablando.

-Alberto y yo, Nos conocimos en la escuela del barrio. Siempre fue mi mejor amigo. Estudiamos música los dos, y pronto, formamos un dúo musical.

Había tomado de nuevo la guitarra de su regazo y mientas hablaba rasgaba distraídamente unos acordes casi al azar.

- Éramos fantásticos de verdad. Originales y brillantes, nuestras canciones eran inspiradas y soberbias, nos sentíamos como John Lenon y Paul McCartney. Yo le daba una música y Alberto le hacía la letra más tierna que se pueda imaginar para luego cantarla con una dulzura y sentimiento que hacía que se me escapase alguna lágrima aunque antes la hubiéramos tocado cien veces . Nuestros talentos eran tan total y absolutamente complementarios, que él no podía crear con otra música que la mía y nadie salvo él, podía hacer con sus letras y su voz algo genial con mis notas.

Cuando ocurrió la tragedia, estábamos a punto de grabar nuestro primer disco y los representantes, conscientes de nuestra calidad y proyección, se "daban de navajazos por nosotros"…

-¿ Y qué pasó?. le pregunté de nuevo.¿ Cómo se pudo romper ésa magia?

Yo mismo no me reconocía, no era propio de mi. No me podía creer que mi curiosidad me llevara con ese descaro a ahondar en los íntimos recuerdos de aquel hombre que parecía indefenso ante mis preguntas; pero él, no pareció molestarse por ello y continuó hablando mientras miraba ensimismado al fondo del parque.

- Pues… ! Lo de siempre!, ! Lo único que puede separar a dos amigos.!: ! Una mujer !. Él se enamoró perdidamente de Olivia, una muchacha tan guapa como voluble que era "fan" nuestra por aquellos días.

Haciéndome el listo, yo le corté:

-¿ Y Vd. …. se la quitó claro? ¿ No? !

- !No! !No!, No lo diga Vd. ni en broma…! dijo vehementemente el hombre. Ella, que era una caprichosa se enamoró de mi y cuando me lo dijo, yo la rechacé para no traicionar a mi amigo a pesar de que a también me gustaba! 

- ¿Y qué pasó?. Sin ningún pudor, yo seguí hurgando egoístamente en su herida…. !

-Pues que Olivia, despechada, se largó con otro de un día para otro, sin darle a Alberto la menor explicación y Alberto, que era un romántico tan débil como sensible, no pudo vivir sin ella.

Un día lo encontramos aquí, en el parque, bajo el Magnolio gigante, muerto con una jeringuilla clavada en el brazo.

- ¿ Alberto se drogaba..?le dije…

Mirando al suelo, el hombre movió la cabeza negando antes de abrir la boca.

- !No !,!Que va…! La voz se le quebraba con el recuerdo…jamás lo vi tomar nada que no fuera una Aspirina y ni siquiera bebía… simplemente, no pudo soportar la vida y para quitarse de en medio en aquellos tiempos, no era difícil encontrar heroína entre los jóvenes.

- Cuando lo vi tan abatido, yo traté de animarlo y le dije

¿ Pero con el talento que tiene, Vd. habrá hecho su propia carrera…?.

He de reconocer que un psicólogo me hubiera suspendido la asignatura. Yo estaba avergonzado de como iba metiendo la pata una y otra vez hundiéndome en la ciénaga de la insensibilidad con la indulgencia del pobre hombre…

- !No!.Me dijo como quien explica algo a un niño. Yo sin él no pude seguir…, ni lo intenté siquiera. mi talento solo brillaba junto al suyo…

-! Que historia más triste ! le dije sintiendo que sin proponérmelo había logrado entristecer a aquel hombre y no se me ocurría decirle nada que lo pudiera consolar y que aunque tarde, era momento ya de retirarme y dejarlo en paz con sus amargos recuerdos.

- !Vaya! !Que tarde se me ha hecho !.Hablando con Vd. se me ha pasado la tarde en un suspiro. Me voy ya y le dejo tranquilo que toque Vd…. pero… si no le importa, me gustaría hacerle una foto mientras canta ahí solo en el banco. Me encantaría tener un recuerdo suyo…

- Él asintió con la cabeza y despacio, comenzó a cantar…

Ahora, la duda hace dos días que me tiene angustiado y no he dejado de darle vueltas, estoy inquieto, no sé qué hacer, no sé si decirle algo a aquel triste músico del parque, o guardar el secreto para que él nunca lo sepa, pero en aquella foto que le hice, junto a él , estaba alguien o algo. Una figura borrosa que parecía estar cantando. Un espíritu que no podía ser más que el de Alberto.

Creo que no le diré nada, al fin y al cabo y de algún modo, llevan juntos toda la vida y hay cosas que es mejor no removerlas… Pero ahora sé que la gente tenía razón… En ese parque, ! Hay un fantasma!.

FIN

2 comentarios:

Dol Gimar dijo...

Bonita alegoría de la verdadera amistad entre dos personas.

En este relato me llama especialmente la atención el diálogo mantenido entre los dos personajes y la descripción literaria de la fidelidad y devoción que han mantenido entre el músico guitarrista y Alberto.

Amigos siempre, nunca rivales, complementarios musicalmente, uno aporta la música y el otro la voz y la letra de sus composiciones.

Es tan fuerte la quimera que siente el guitarrista que hace pervivir el espíritu de su gran amigo, no sabiendo sobreponerse a la desazón que tan desoladamente le dejó la muerte de Alberto.

Estas situaciones de duelo hay que superarlas y no estancarse, la vida sigue… eso sí, los buenos recuerdos prevalecen y para que sean buenos… no pueden hacer daño.

La pintura es nostálgica y a la par misteriosa, su colorido frió lo neutraliza la guitarra que cobra el principal protagonismo, debe ser de madera de arce de la mejor calidad de la zona de los Balcanes, muy utilizada en la lutheria clásica.

Una vez más me formulo la pregunta… ¿cómo se te pueden ocurrir esos relatos tan fantásticos?.

Lola.

Paco Ballester dijo...

Los duelos mas difíciles Lolín, los que se atragantan y nos pueden hacer perder el norte, no son los de las pérdidas de nuestros seres queridos ni de nuestras posesiones o actividades, los más difíciles de superar son los de perdida de un trozo de uno mismo, tu alma y de tu personalidad, y en este caso y en cuanto a la música, ambos eran uno solo y la perdida fue tan irreparable, que si hubiera muerto el guitarrista, ahora sería el cantante el que con los ojos cerrados cantaría viejos y nostálgicos temas en el parque los sábados por la tarde .