jueves, 25 de mayo de 2017

ORGULLO DE PICADOR


! Me equivoqué ! !Debo admitirlo ! !Sí...!, Estaba tan impresionado por aquel animal, que inconscientemente puse la puya en su lomo un poco atrás, como si no quisiera herirlo. 


Por una vez y solo por una, olvidé la máxima de mi maestro "Chicuelo" que me decía: ! Al enemigo…, ni agua chiquillo!, y yo... le di de beber.

Con un toro bravo menudean las segundas oportunidades y para que surja la tragedia, solo hace falta olvidar las cosas una sola vez. Estas bestias no admiten distracciones  y exigen de ti una concentración total como en el Ajedrez; pero aquí..., en el toreo... el " jaque mate"… puede ser "mate" de verdad.


"Arponero",  salió de toriles con fuerza pero sin alocamiento y aunque desorientado en aquel extraño circo, miraba más que corría.  Estaba asustado, pero no perdía el control de sus actos. Dió las vueltas a la justas mostrando su figura a toda la plaza como diciendo "Aquí estoy". Era perfecto de hechuras y él lo sabía, nada vulgar, negro azulado, un poco alto de morrillo y musculado con 520 kilos sin asomo de grasa. Sus cuernos simétricos se curvaban con gracia.

!Es una pena pensé, que este animal vaya a morir sin haya estado en contacto con una hembra desde que su madre lo parió, porque las vacas debían caer desmayadas en la dehesa a su paso !

Par mi, fue un flechazo porque además no era solo guapo y noble, no solo era el trapío …..también era la casta .

!No dio ni un solo signo de mansedumbre!, ni rascó la arena..., ni busco los toriles..., ni manifestó querencia por las tablas..., Intentó perseguir a los subalternos y no cometió el error de partirse los cuernos en el burladero malgastando su ira con las maderas. Valiente, 
en el centro del ruedo y sin la protección de las tablas, entró al capote magenta y oro sin que el matador tuviera que llevarlo hasta allí.

Había nacido para líder, su embestida era perfecta; en un viaje largo, bajaba la cabeza lo justo y luego la alzaba en la salida de la media verónica intentando cornear el capote, con fuerza, pero sin tirar los pies por alto. 

Miré la cara del diestro; tenía la seriedad de los momentos cruciales pero, barruntando con los ojos húmedos por la emoción que con aquel animal, podría hacer la faena de su vida en aquella corrida televisada a medio mundo. 

Tuuuuuuuu sonó la corneta. ! el "Tercio de Varas" ! . Los dos picadores salimos con discreción como siempre para no llamar la atención del animal hasta estar bien situados en los lados opuestos del ruedo. En oro y negro, yo, con mi figura maciza de anchos hombros y potente barriga que quedaba impresionante sobre el blanco deslumbrante de mi caballo "Tiznado"  con su larga cabellera y su ojo tapado.


El diestro, eligió mi caballo para el lance y los hombres de plata condujeron con oficio a Arponero frente a mí. Embistió como esperaba bueno…casi. Metió la cabeza en el peto de Tiznado y empujando con toda la fuerza cuartos traseros de forma fija y continua, nos iba desplazando al caballo y a mí al tiempo que yo presionaba su espalda con la errónea puya clavada a fondo, alzándome sobre mis piernas y cargando hacia él todo el peso de mi corpachón.

Desgraciadamente..., mi caballo no estaba a la altura de este toro, y no resistió. Y yo, como antes os conté, no lo pude frenar lo suficiente había picado intencionadamente mal y , la bravura de Arponero lo hacía además insensible al dolor de mi erróneo rejónazo. Poco a poco.., noté cómo nos desequilibraba…. sentí como nos vencía... y  perdí el sombrero castoreño que voló cuando con la bota se quedó enganchada en el estribo de latón. Caí aparatosamente aplastado bajo el caballo que quedó patas arriba.

Pude ver como mataba a "Tiznado"…, lo hizo con nobleza, nada de cornear el abdomen y hacer un dolorosa carnicería en las tripas…, fue una cornada certera en el corazón que produjo la muerte inmediata del caballo, que dejó todo su peso a plomo sobre mí atrapándome cada vez mas. 

También se portó bien conmigo, cuando, sin hacer caso de los capotes de quite de los toreros, se dirigió a mí. Nada de zarandearme…., nada de tratar mi cuerpo como un pelele volteándome una y otra vez….. , nada de cebarse con el enemigo caído, me mató con la generosidad del buen vencedor. 

Una sola cornada, me dio solo una, que me entró por el cuello y destrozó los grandes vasos de mi pecho. Luego…. me dejo en paz con la seguridad en sí mismo del que no precisaba rematar.

 La muerte me llegó casi de inmediato, pero aún pude oír el grito espeluznante de toda la plaza puesta en pie. Cuando mi alma y la de Tiznado abandonaban calmosas la plaza hacia el "Tribunal de los Justos", aun pudieron ver contentas como, en aquella plaza experta, el público no se había cebado en la venganza y tras una faena memorable del maestro el animal se había ganado el respeto y indulto . ! Sería semental !. !! Difícil manera de ganarse el derecho a las hembras….!!. 









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