jueves, 15 de septiembre de 2016

LA MEDALLA DE ORO

! La dejé ganar!....! Si, !! Lo hice !!..., aflojé lo justo para que me sobrepasara en la última brazada, aunque yo hacía ya rato que, para no dejarla atrás, había aminorado mi ritmo. Al doblar la última boya habíamos dejado lejos al resto del grupo de participantes y nadábamos ferozmente haciendo estallar el agua en mil pedazos de espuma en cada una de nuestras brazadas.


Nadábamos tan juntas que casi podíamos oírnos la una a la otra cómo nuestros  corazones  bombeaban al máximo. En el azul de las aguas abiertas, las blancas embarcaciones  nos rodeaban llenas de publico multicolor que aplaudía . Desde los muelles, debíamos parecer un extraño animal luchando con la fatiga y el oleaje. Si…,una especie de pulpo raro y enloquecido  que braceaba con sus tentáculos dorados batiendo las olas con desespero y cuyos ojos bicolores formados por nuestros brillantes gorritos permanecían muy juntos en su centro destellando alternativamente y con rápida cadencia los reflejos de la luz de la tarde.

!!Si, las teníamos!!, ! Casi eran nuestras ya !,  Las medallas del Maratón olímpico de aguas abiertas y dejarlas escapar solo dependía de nosotras.!! Oro y plata…!!, o !!Plata y oro…!!, solo estaban  ya en manos de nuestro titánico esfuerzo final y nadábamos juntas con una decisión infinita,  como una maquina imparable hacia la meta, conscientes que la gloria sería la recompensa a nuestro duro esfuerzo y dedicación durante los cuatro años dedicados a preparar éste momento.  

Nosotras, Irina y yo, lo habíamos hablado : ayudarse la dos y al final, !!Que ganara la mejor!!.

El murmullo de las ovaciones iba creciendo al acercarse al final hasta apagar el sonido del chapoteo en nuestros oídos. Sentíamos en nuestras espaldas las miradas de los espectadores y jueces, las cámaras de televisión de todo el mundo y la emoción de nuestros compatriotas puestos en pié en frente a las pantallas animándonos  y aplaudiendo llenos de orgullo patrio.

! Aguas abiertas! …Olas, sal, algas, …vida…! Libertad!. Si... desde muy pequeña amaba aquello... Nadar en el mar…., errar por  playas y bahías como un delfín solitario aprovechando la inmensa fuerza telúrica de las olas y corrientes dejándose deslumbrar con los destellos de sol, los reflejos de la luna y los azules caprichosamente cambiantes con la rosa de los vientos o los verdes minerales de las calas pedregosas y las negruras misteriosas que viven bajo los acantilados.

!Si! , Carmen ya de muy pequeña  encontró durante las vacaciones un refugio en el mar,! Su  Mediterráneo !. Un lugar donde el cabroncete de su hermano no se metía con ella, donde sus amigas no se burlaban de su cuerpo obeso, y donde su flotabilidad la hacía sentir ligera y grácil al revés que la desagradecida y pesada arena de la playa.

Más adelante, cuando el reino de Neptuno la premió con un cuerpo perfecto modelando la fuerza de sus hormonas, las aguas le permitían esconderse de las miradas babosas de los chicos que,  al contrario que a las otras jóvenes,  a Carmen la incomodaban .

¿Sabéis… ? Fue por esa época cuando sus padres asustados por los peligros del mar durante sus largas travesías, intentaron que nadara y compitiera en las piscinas y la inscribieron contra su voluntad  en el club de natación de la escuela. Carmen no lo resistió, incluso se negó a comer y a estudiar…para ella, las negras líneas que definían  las calles de la piscina, eran como los barrotes de la prisión, el agua dulce se le antojaba meado en la boca  y se aburría de ganar sin esfuerzo  a sus compañeras. ! Ellos no lo entendían ! No se trataba de natación!. !Se trataba de libertad!. Por fin, la dejaron volver a su mar antes de que la depresión se la llevara de éste mundo.

Cuando conoció a Irina, Carmen rondaba la treintena y ya era una celebridad, hacía años que había abandonado su carrera profesional  de enfermería  con la que compaginaba su vida de sirena  para vivir del  y para el deporte. Sus  trofeos ya no permitían ver el color azulado de las paredes de su pequeña casa con terraza sobre la bahía y  sus medallas de oro olímpicas le habían abierto las claves del mundo mediático y publicitario. Carmen  era ya  una heroína nacional conocida y respetada en todo el ámbito de la natación internacional.

La federación de su país había becado a Irina  para entrenar junto a Carmen. La preparación de las olimpiadas  en un lugar como la costa mediterránea española cuya climatología permitía entrenar todo el año era fundamental en ésta especialidad de natación.

Irina era entonces  una muchachita joven muy tímida , alta y rubia casi albina, con una cara de niña que incrementaba su maravillosa trenza hasta la cintura y unos ojos verde azulados algo rasgados por sus pómulos altos y eslavos. Su cuerpo era a su vez atlético y flexible. La verdad es que Carmen acostumbrada a estas bellezas, apenas reparó en el físico de Irina además, ella se consideraba asexual, jamás le habían llamado la atención hombres ni mujeres e ignoraba lo que era la necesidad emocional.

Así,  el primer año de los dos de la programación lo pasaron nadando juntas horas y horas, cualquiera que fuera el tiempo que hiciera o el estado de la mar solo atentas al cronómetro sin apenas intentar hacer amistad, mientras Irina aprendía español con la asombrosa rapidez propia de las personas del este de Europa

Fue entonces, cuando sucedió. Era un día helado y negro de Enero al comienzo del segundo año. Habían luchado dos horas con el oleaje que provocaba el viento de levante en la navidad mediterránea y cuando llegaron a los desiertos vestuarios y  se desprendieron de los neoprenos ya comenzaban a dar signos de agotamiento e hipotermia.

Permanecieron en  las duchas comunitarias del gimnasio más de media hora envueltas en el vapor  con el agua casi hirviendo y como en otras ocasiones comenzaron a frotarse la una a la otra con los ásperos  guantes de cuerda de esparto para activar la circulación. 

!S!, !Fue entonces…! , cuando Carmen noto la mano desnuda y suave de Irina que desprendiéndose del guante le acariciaba sus exiguos pechos. Carmen se quedo quieta, como paralizada, lo último que podía esperar no era que Irina la tocara de ése modo, lo habían intentado antes otras y otros, lo que le sorprendió, era la reacción de placer de su propio cuerpo con aquella leve caricia. Carmen  miró entonces a Irina a los ojos y sintió el amor en su oscura profundidad  y como si alguna parte de su cerebro  hubiera estallado como una presa  derramando  por todo su ser, percibió aquella inmensa belleza de Irina y una pasión desconocida  que desatándose involuntariamente dentro de su pecho  le impulsó a besarla , abrazarla y a acariciar fogosamente su cuerpo entero sin que sus bocas se separaran un segundo ni para respirar mientras el agua mansa y cálida le parecía a Carmen una lluvia de Dios.

Lo que Carmen sintió por Irina fue un amor profundo y apasionado que ignoraba que pudiera estar dentro de ella. !Jamás había sido tan feliz!, !Ni el mar le había hecho sentir así!.

Irina ,comiendo sobre la cama, decía con su raro humor que entre el natación y el sexo, se habían pasado todo el año en posición horizontal.

Ahora , Carmen se había dejado ganar. No podía privar a lo que ella amaba mas en el mundo de la alegría más grande para una atleta. Eso solo lo podría entender una madre. Buscar la felicidad de uno dando la felicidad a otro con el mayor sacrificio. Ahora Irina también tendría su medalla de oro y su futuro juntas sería perfecto.

Con los himnos y  toda la pompa de la ceremonia de entrega de medallas, Carmen recibió su medalla de plata con inmensa alegría y lágrimas en los ojos…. Pero cuando miró hacia arriba del pódium,  no encontró la mirada cómplice de Irina, ni siquiera una sonrisa o un abrazo, solo vio el perfil de Irina que tras recibir la medalla de Oro, permanecía sujetándola contra su corazón , hierática y seria , con la barbilla alzada en posición de firmes mirando concentrada al horizonte como mirando al futuro…. Frente a ella, la delegación de su país, le rendía honores militares a su heroína….a la heroína de toda una  la nación. !! La Medalla de oro !!. !! Objetivo alcanzado !!. !!! Misión cumplida !!!.

Cuando Carmen al fin lo entendió…, supo que en los juegos olímpicos además de Oro y Plata también había medallas de hiel…


fin.

2 comentarios:

Dol Gimar dijo...

Bella, triste y contradictoria historia para Carmen.
Ella enseña y cede el oro Olímpico a Irina y esta, siente que ha pagado el sacrificio de su maestra y compañera con un rato de inesperada y gratificante pasión.
Si... Irina tenia un solo objetivo, el cual culmina, a pesar de saber que generaba un sentimiento placentero y doloroso al unisono.
Carmen, abnegada como cualquier madre, se vuelca en el aprendizaje de Irina sin esperar nada a cambio.
Y seguramente seguirá nadando por su bello y plateado Mediterráneo... disfrutando de su ansiada libertad.
Paco, una vez más, la acuarela magistralmente plasmada con tu estilo personal... ese estilo que solo tienen los genios... !!y tu lo eres!!, tanto en la pintura como en el texto... preciosa combinación de acuatexto.
Lola.

Amon-Ra-Net dijo...

'Homo homini lupus' sentenció Plauto en el siglo II antes de nuestra era, lo que trascrito a lenguaje no sexista y políticamente correcto sería 'El hombre/a es un lobo/a para el hombre/a', ¡¡¡totalmente falso!!! las lobas son más leales y generosas que la rubia, tímida y alta miss Irina (véase la loba Capitolina); esta señorita es ¡una tiburona! digna del film terrorífico de Steven Spielberg (su apego a la natación lo confirma) y Carmen es un tornasolado y apetitoso salmonete de aguas mediterráneas, así que el desenlace era de esperar (en la guerra todo agujero es trinchera)
Hasta la pantalla de ordenador me ha salpicado el estallido del agua del cuadro y los brillantes colores son un lujo para la vista.
Música: Händel - Música Acuática: Suite Nº 1