domingo, 11 de octubre de 2015

EL JUEGO DE TÉ AZUL

! Si Amigas!, !! Hay vidas que se repiten como un bucle..!! 

Mi madre, fue una pécora que según papá, tenía yo ocho años cuando nos abandonó de la noche a la mañana por otro hombre. El tipo, al fin ,no ser más que un calavera y su amorosa aventura le duró un suspiro….Pero aún así, harta de nosotros, jamás regreso con mi padre ni se interesó por mí. Aquella desnaturalizada, no quería saber nada de nosotros y tuvo que ser mi abuela la que se hizo cargo de mí, su única nieta, porque mi padre jamás pudo recuperarse de aquel desengaño y no pudo poner su corazón roto en manos de nadie en el resto de su vida.


Bernarda , mi abuela, era un ser maravilloso de buen carácter y generosa con todo el mundo cuya profesión de modista le permitió sacarnos adelante a mí y a mi padre, que alcoholizado no pudo trabajar nunca más como contable. Aparte de su familia, lo que más amaba la abuela Bernarda, era un precioso juego chino de té de porcelana azul que le había su padre de Manila cuando regresó de la guerra de Filipinas milagrosamente vivo.

Cada tarde, como si celebrara una misa social, preparaba y tomaba el té siguiendo un extraño rito al igual que hacen los japoneses, pero con suaves movimientos propios desarrollados durante años. Todas las tardes invitaba a merendar hacia las seis de la tarde a las clientas a las que probaba la ropa, a sus amigas , a proveedoras, incluso arreglaba así sus desavenencias cuando las había con su sonrisa bondadosa y eterna…y así.. té a té, yo me fui educando en sus maneras y el modo gentil de ver la vida y tratar a los demás.

Aun recuerdo como en alguna de estas sesiones hasta su misteriosa y temprana muerte, se presentaba secretamente la ruin de mi madree que yo atisba desde una rendijita que dejaba en la puerta de mi cuarto, a la que mi abuela Bernarda pagaba con disimulo un chantaje para que no me reclamara.

También recuerdo lo bien que trataba al difunto de nuestro casero, una especie de ogro maleducado, un autentico psicópata que amenazaba a cada momento con tirarnos del local si no le pagábamos cada vez más y al que ella manejaba con buenas maneras

También gustaba mi abuela Bernarda con su buen corazón, de acoger en sus salones a las viudas, que solitarias enfermas y sin familia, vivían en ignoradas por los demás. Ella les brindaba apoyo en su duelo, empatía, y amistad incondicional y tanto era así, que ellas agradecidas, jamás la olvidaban en sus testamentos y donaciones e incluso algunas de ellas le dejaban todas sus propiedades al morir..

Cuando acabé mis estudios de corte y confección, seguí sus pasos sin vacilación y fui aprendiendo de ella todo lo que sabía, hasta superarla profesionalmente aportando al negocio savia nueva. Introduje en los talleres nuevas tendencias y materiales modernos, diseños vanguardistas con patronajes inspirados de las mejores publicaciones de Moda de París y Londres y sistemas de contabilidad, gestión y marketing y poco a poco, con el tiempo, fui cogiendo las riendas de nuestra casa de costura...

Pero en lo social, mi abuela Bernarda continuaba con sus sesiones de té vespertino, que había convertido en una especie de reunión social de lo más granado, rico e influyente de la sociedad.

Mi abuela vivió muchos años, pero al fin amigas…. la edad hizo mella en sus huesos y su cabeza y postrada en su sillón orejero, la demencia senil hizo presa en sus neuronas convirtiéndola en el ser más tiránico, irritable y desagradable que se pudiera imaginar.

La casa se convirtió en un infierno y a la servidumbre y a mí no nos dejaba un minuto en paz sin parar de insultarnos y humillarnos.

La pista, me la dio cuando hablaba demonios de alguien y comentaba que se merecía un poco de frasco azul…

! Claro!...al principio no le hice mucho caso, pero cada vez lo repetía mas y más, dado lo que se iba irritando con todo el mundo y hasta con su propia sombra…

Aun no sé porque, pero un día.., tuve un pálpito…, una intuición…., una sospecha…. y miré en el viejo estuche dorado donde vino el juego desde oriente. El un doble fondo disimulado por el terciopelo granate, reposaban media docena de frascos azules del mismo color que el juego de té y observé que alguno de ellos ya estaba vacío…

No lo dudé, amigas, debía tratarse de un veneno poco conocido e indetectable de origen selvático cuya acción a largo plazo alejaba al autor de toda sospecha y que mi agradable abuela Bernarda había usado con sabiduría para facilitar nuestra existencia…

!No! No llamé a la policía…Si mi abuela me había enseñado todo…esto también. Bastaron dos gotas para terminar con su sufrimiento y el mío de paso, y ahora, recién enterrada, he preparado un té para los conocidos que enlutados y susurrantes pululan por mis salones…

Por cierto… que para Juanita, esa desagradecida que después de enseñarle el oficio se ha atrevido a poner una boutique delante de nuestra casa, ese té será especial…

y es que ! amigas !...!! Hay vidas que se repiten como un bucle…!!

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Ayer hice un comentario.
Lo has quitado Francisco? .

Mila Belmonte dijo...

Triste historia, y preciosa acuarela. Te felicito.

Mila Belmonte dijo...

Triste historia, y preciosa acuarela. Te felicito.

Anónimo dijo...

Preciosa acuarela!! Al principio solo he visto azul, me imaginaba el cielo, ese cielo que se puede tocar con las yemas de los dedos, cuando escuchas la ópera de"Lucia. ...
Al pasar ese momento "magico" la tetera, las tazas, los dibujos, me encanta.
Me ha enganchado el relato, no esperaba el final.Es bueno sorprender al lector.
La abuela al final tomó de su propia medicina, o como se dice ahora : el karma.

Amon, nunca había escuchado ópera y los clásicos que pones, fascinada y agradecida me tienes.
Aprendo mucho con tus comentarios" Genio".