lunes, 13 de abril de 2015

LA MISTERIOSA

Tras formar un abrupto cabo, aquel enorme peñón calizo con forma de ballena con su minúscula torre blanca encima del el lomo, daba protección y cobijo al pequeño pueblo pesquero que ocupaba una cala profunda cuyas aguas transparentes permitían vislumbrar el suelo rocoso.

A su espalda, las casa blancas llenas de arcos azulados se habían ido encaramando por las paredes abruptas del barranco creando aquel pueblo típico del mediterráneo levantino. Las calles estrechas y tortuosas, bajaban confluyendo en la pequeña explanada del puerto en la que apenas cabían los antiguos edificios que constituían el ayuntamiento, la cofradía de pescadores,una pequeña lonja y la destartalada tasca marinera donde los pescadores, cuando hacía mala mar dejaban caer sus huesos para beber cazalla, vigilados desde lo alto por una legión de pinos verde rabioso que parecían empujarse unos a otros hasta despeñarse por la ladera.

Es por esto que aquí, lejos de los bosques oscuros y tenebrosos de Galicia, de los negros peñascos del Cantábrico y las enigmáticas neblinas de las ruinas enmohecidas, aquí precisamente, donde siempre luce el sol, los días son claros y la gente extrovertida, el enigma de "La Misteriosa" , por lo insólito, fue durante algún tiempo una tremenda convulsión en el ánimo de sus gentes.

Ella llegó un amanecer de mayo. Lo recuerdo bien porque la cruz de flor presidia la puerta de la ermita. Cuando llegó, discreta y silenciosa, apenas llamó la atención a pesar de que el puerto estaba vacío y casi todas las barcas estaban en el mar faenando desde la madrugada. Aunque entonces nadie reparó demasiado en ello, aquella barca traía matricula de un lugar lejano y Luis, su patrón, un hombre alto, delgado y calvo con un poblado bigote hirsuto y canoso, no tardó en asociarla a la cofradía.

Desde entonces, aquella barca salía todos los días a pescar con el resto de la flota. Luis alquiló una casa pequeña al fondo de un callejón y a los pocos días se trajo a Dolores. 

Luis aunque hablaba un valenciano neutro, hablaba poco, él decía que las palabras eran de oro y no había que derrocharlas. El pueblo, siempre socarrón le llamaba "Chitón".

"Chiton" contrató como segundo de a bordo a Visent, un paisano alegre y parlanchín, que formó una pequeña tripulación autóctona. Visent era en realidad su comunicación con el resto de la gente, porque Luis, cuando estaba en tierra desaparecía de la circulación y pasaba los días a solas con Dolores, una bella y extraña mujer morena, pálida y de ojos gatunos que hablaba menos aún que él y que tenía la casa inmaculada sin que se oyera jamás el trastear de una escoba. Las mujeres del pueblo, comentaban en voz baja, que dolores era bruja y empleaba la magia para fregar.

Si, Luis y Dolores " La Pálida" eran raros, pero en aquel el pueblo, acostumbrado a las excentricidades de los turistas, apenas se hubiera reparado en ellos si no hubiera sido por su barca: " La Misteriosa".

Bueno, " La Misteriosa " era el nombre por la que la conocían en el pueblo, en realidad Luis cuando llegó la bautizó como "Luz de Moraira". Por fuera , hubiera sido indistinguible de las demás embarcaciones del puerto salvo por que siempre se mantenía impoluta sin apenas esfuerzo para limpiarla.

Los Marineros de la tripulación, cuando se les preguntaba, decían que sus motores casi no hacían ruido, y sus humos no apestaban a gasoil. Pero lo verdaderamente misterioso de " la "Misteriosa", era que siempre pescaba….aunque el resto de la flota no trajera una mala sardina, aunque soplara poniente, aunque la mar se picara o se desatara una violenta tormenta, "la Misteriosa" siempre traía pescado al puerto.

La envidia pronto desató la imaginación de las gentes que hablaban ya abiertamente de de hechicería y pactos con el diablo, porque además, lo que pescaba, solía ser lo más demandado de cada temporada y lo que mejor precio sacaba en la subasta.

La intriga era tal, que como cotilleo os contare, que el maestro astillero acudió una noche acompañado del cura que se encargaba de vigilar a levantar una pequeña astilla de madera para ver de qué madera estaba hecha o si olía a algo satánico. Pero la constatación de que sus tablones eran iguales que los de las demás barcas del puerto y olían igual, no hizo sino aumentar el enigma.

Al principio, las gentes del pueblo atribuyeron el fenómeno a la sabiduría y buen hacer de "Chiton" para detectar la pesca, pero pronto fue descartado cuando algunos pescadores arrimaban sus barcas a "la Misteriosa" en el mismo caladero , pero solo ella lograba subir con sus redes algo de pescado a bordo, que sobre la cubierta saltaba en su agonía con un aleteo de plata. Ahora... con el tiempo, nadie dudaba ya de que "la cosa" era cosa de ella y solo de ella.

! Por supuesto que a "Chiton" se la intentaban comprar, ofreciéndole " El oro y el moro" !, pero él siempre se negaba dando la callada por respuesta.

La intriga, solo duró un par de años, pero la leyenda quedara en el pueblo para siempre. Una madrugada, también en un mes de mayo, cuando los tripulantes llegaron al puerto, encontraron vacío el hueco de amarre la misteriosa. Fueron a la casa del callejón pero la encontraron cerrada a cal y canto con las ventanas atrancadas y sin rastro de "Chitón" ni de "La Palida". Jamás se volvió a tener en aquel pueblo noticia alguna de ellos ni de la barca.

Yo creo que " La Misteriosa" tenía un espíritu nómada y salvaje y se había cansado ya del lugar. Tal vez en aquel mismo amanecer de primavera, estuviera entrando discreta en alguna otra bocana llevando su misterio errante a otro luminoso puerto lejano del "Mare Nostrum".

3 comentarios:

Amon-Ra-Net Aben al Grau dijo...

En el "Holandés errante" el capitán de un barco holandés hizo un pacto con el diablo para poder surcar siempre los mares sin importar los retos naturales que pusiera Dios en su travesía. Pero Dios enterado de esto y en castigo lo condena a navegar eternamente. En la obra de Fitzball, al capitán se le permitía bajar a tierra una vez cada varios cientos de años para tratar de hallar una mujer con la que compartir su maldición. En la ópera de Wagner, cada siete años. En la tuya ¿volverá alguna vez? Danos un poco de Esperanza que es lo único que no nos pueden robar.

Paco Ballester dijo...

Ella no volverá...no, agotó allí aquel amor..llevará sus misterios a otros soleados puertos que dormitan, para despertarlos con su intriga, reposará en otros muelles, pescará en otros azules..Ella, no sabe cuando ni quién la hizo, ni que raro temporal llevará sus maderos hasta los corales mas hondos.. ni quien la mimará después de "Chiton" y Dolores...lo único que sabe, es que jamas volverá.....

Esther Boglár Zapatero dijo...

La Misteriosa tiene todo el encanto de la discreción, al igual que su autor. Francisco Ballester tiene la generosidad de envolvernos entre su pintura y sus relatos en un mundo armónico y espiritual enriqueciéndonos en cada pincelada y en cada palabra. Gracias.