domingo, 19 de abril de 2015

LA VENUS AZUL


Dedicado a mi admirado Emile Nolde....

Había logrado llegar a aquella aldea minera del altiplano andino, tras muchas dificultades. Dejada de la mano de dios yacía en el pelado desierto en los confines del mundo. Camuflado de botánico naturalista, pensaba denunciar en mi periódico provinciano las condiciones laborales en las que con frecuencia morían aquellos desdichados mineros.

Estaba sentado en la barra de aquel antro, el único que había, y que como en el "Lejano Oeste"  hacía al tiempo las veces de cantina, burdel  y casa de juego. 

A ella también la ví.  La encontré apartada y sola en un rincón alejado del burdel. Estaba desnuda  y el reflejo de la luz fría y azul de la máquina de discos, le daba un aspecto irreal, más cercano a la muerte que a la vida. Tenía el gesto indolente y la mirada perdida ausente. Su cara pintarrajada, sus carnes ajadas, sus pechos caídos, sus pezones "bizcos" y asimétricos  y su pelo en llamas, conseguían darle un aspecto triste y a la vez fascinante. Tenía algo… ! Si !, emanaba algo extraño que provocaba en mi interior una mezcla de aprensión y deseo decadente que llamaba a mis instintos más escondidos.

El Capataz de la mina entró en el local con paso pesado y por casualidad se acodó a mi lado en la barra. Se atizó sin respirar media jarra de aguardiente. Se le veía inquieto a pesar de su gran tamaño, hablaba con la convicción del que manda en algún sitio y dijo en voz alta para que lo oyeran todos que él no había ido allí a follar, ni siquiera a beber o a jugarse el sueldo en un tapete verde. Que  su  "encargo" era sacar de allí a la "bizca", aquella mujer que yo había visto desnuda y azul en el rincón.

El hombre estaba nervioso. Acostumbrado a bregar con la minería, era evidente que no se daba maña para lidiar con ese tipo de asuntos. Luego con gesto abatido, se encaró a mí, y sin conocerme de nada, me comentó en voz baja que había ido a sacarla de allí y alejarla lo más posible de la aldea y que para ello, el patrón de la mina le había dado carta blanca.

Pensé en lo que me había dicho..mientras me daba la vuelta en mi taburete y echaba un vistazo al puterío,  pero… no podía evitar que mis ojos volvieran a ella una y otra vez.

El hombre continuó diciéndome en tono casi confidencial que prefería que la cosa fuera por las buenas…pero que si no era así, ya tenía cavado el hoyo donde sepultarla entre las montañas de escoria que quedaban tras la extracción de la plata, porque en aquel perdido altiplano desierto y azotado por todos los vientos, no había más ley que la palabra del patrón.

Parecía querer justificarse a sí mismo y el hombre continuó hablando un rato del asunto…

Mire Vd., como capataz, fui el primero de la Dirección en enterarme del este tema. Los mineros lo habían llevado con discreción y reserva, cuando un derrumbe en los túneles del área 6 me sepultó a cuatro hombres.

Cuando lo supe, le dije alarmado a mi ayudante:

-¿Habrá cogido a Genaro?.

Genaro era uno de mis mejores hombres y  el jefe del área 6 que era la que mejor funcionaba.

- !! No jefe!!, !Seguro que no!,  !! Ese cabronazo se ha librado hoy!!.

-¿ Y tú como lo sabes si ni siquiera has bajado a las galerías…?

-!Mire Jefe! !!, Lo sé seguro por que anoche el Genaro estuvo con "la bizca"!!.

-¿Con que bizca…? ¿ Que quieres decir..?

Al fin.. mi ayudante "cantó".  Entre aquel atajo de andinos ignorantes, se había corrido la creencia de que quien de tiraba a la "bizca" no podía morir de accidente en siete días….No se sabe aun a día de hoy, de quien salió la patraña, pero los mineros creían en ella como en Dios.

No mentiré si le digo que al principio me lo tomé a chacota, continuó el Capataz, incluso nos reímos un buen rato cuando se lo conté al patrón. Pero… aquella superstición, se ha convertido ahora en una complicación…!! Todos quieren "protegerse"!! y se dejan en el burdel toda la paga del mes, quitándoles el pan a sus familias !. Ah..y fuera del burdel, las colas se han convertido en riñas y tumultos…Incluso le diré que en la bocamina, frente a los ascensores, ya han tenido lugar motines por negarse a bajar al tajo los hombres "no protegidos". y !Ah!...! Eso sí!...  por ahí, en asuntos de trabajo, el patrón no pasa…

Por fin, el capataz, se levantó y tras cruzar unas palabras con la "bizca" se fueron por la puerta trasera ….

Volví a aquel desolado lugar unos meses después….para hacer de tapadillo algunas fotos más para el reportaje que ya tenía casi terminado. Me dijeron que después de aquello, "la bizca" jamás regresó al burdel, su figura azul desapareció de su rincón  y los conflictos entre los mineros habían terminado.  

Una vez más, la casualidad estuvo a favor de mi curiosidad y volví a topar con aquél Capataz en la misma barra..

-¿ Me recuerda?
-! Claro coño!,! Vd. es el botánico ! ¿Sabe? Vienen pocas personas nuevas a este lugar como para olvidarlas pronto!
- Por fin amigo... ¿Como arregló Vd. el asunto de "la bizca."?
-! Bien !, se resolvió como la seda... Al gusto del patrón
-¿Aceptó pues largarse sin más la muchacha…?
-! No !, no aceptó....
-! La sobornaría Vd. claro !
-!No!, no quiso aceptar dinero….
-¿Entonces…? ! Entonces la hizo desaparecer Vd. en el  hoyo….como tenía previsto !
-!Calle ! !Calle...! !No sea Vd. bestia!
-¿Pues…entonces...que coño hizo Vd....?
- !!Pues algo mejor!!. ! Me gustó tanto la mujer..!  Que me la llevé a mi casa y me casé con ella!.
! Ah.. y desde entonces….!! Los problemas se han acabado y vivo siempre protegido  !!.

No pude evitar pensar que en la vida, las soluciones a veces vienen solas...








lunes, 13 de abril de 2015

LA MISTERIOSA

Tras formar un abrupto cabo, aquel enorme peñón calizo con forma de ballena con su minúscula torre blanca encima del el lomo, daba protección y cobijo al pequeño pueblo pesquero que ocupaba una cala profunda cuyas aguas transparentes permitían vislumbrar el suelo rocoso.

A su espalda, las casa blancas llenas de arcos azulados se habían ido encaramando por las paredes abruptas del barranco creando aquel pueblo típico del mediterráneo levantino. Las calles estrechas y tortuosas, bajaban confluyendo en la pequeña explanada del puerto en la que apenas cabían los antiguos edificios que constituían el ayuntamiento, la cofradía de pescadores,una pequeña lonja y la destartalada tasca marinera donde los pescadores, cuando hacía mala mar dejaban caer sus huesos para beber cazalla, vigilados desde lo alto por una legión de pinos verde rabioso que parecían empujarse unos a otros hasta despeñarse por la ladera.

Es por esto que aquí, lejos de los bosques oscuros y tenebrosos de Galicia, de los negros peñascos del Cantábrico y las enigmáticas neblinas de las ruinas enmohecidas, aquí precisamente, donde siempre luce el sol, los días son claros y la gente extrovertida, el enigma de "La Misteriosa" , por lo insólito, fue durante algún tiempo una tremenda convulsión en el ánimo de sus gentes.

Ella llegó un amanecer de mayo. Lo recuerdo bien porque la cruz de flor presidia la puerta de la ermita. Cuando llegó, discreta y silenciosa, apenas llamó la atención a pesar de que el puerto estaba vacío y casi todas las barcas estaban en el mar faenando desde la madrugada. Aunque entonces nadie reparó demasiado en ello, aquella barca traía matricula de un lugar lejano y Luis, su patrón, un hombre alto, delgado y calvo con un poblado bigote hirsuto y canoso, no tardó en asociarla a la cofradía.

Desde entonces, aquella barca salía todos los días a pescar con el resto de la flota. Luis alquiló una casa pequeña al fondo de un callejón y a los pocos días se trajo a Dolores. 

Luis aunque hablaba un valenciano neutro, hablaba poco, él decía que las palabras eran de oro y no había que derrocharlas. El pueblo, siempre socarrón le llamaba "Chitón".

"Chiton" contrató como segundo de a bordo a Visent, un paisano alegre y parlanchín, que formó una pequeña tripulación autóctona. Visent era en realidad su comunicación con el resto de la gente, porque Luis, cuando estaba en tierra desaparecía de la circulación y pasaba los días a solas con Dolores, una bella y extraña mujer morena, pálida y de ojos gatunos que hablaba menos aún que él y que tenía la casa inmaculada sin que se oyera jamás el trastear de una escoba. Las mujeres del pueblo, comentaban en voz baja, que dolores era bruja y empleaba la magia para fregar.

Si, Luis y Dolores " La Pálida" eran raros, pero en aquel el pueblo, acostumbrado a las excentricidades de los turistas, apenas se hubiera reparado en ellos si no hubiera sido por su barca: " La Misteriosa".

Bueno, " La Misteriosa " era el nombre por la que la conocían en el pueblo, en realidad Luis cuando llegó la bautizó como "Luz de Moraira". Por fuera , hubiera sido indistinguible de las demás embarcaciones del puerto salvo por que siempre se mantenía impoluta sin apenas esfuerzo para limpiarla.

Los Marineros de la tripulación, cuando se les preguntaba, decían que sus motores casi no hacían ruido, y sus humos no apestaban a gasoil. Pero lo verdaderamente misterioso de " la "Misteriosa", era que siempre pescaba….aunque el resto de la flota no trajera una mala sardina, aunque soplara poniente, aunque la mar se picara o se desatara una violenta tormenta, "la Misteriosa" siempre traía pescado al puerto.

La envidia pronto desató la imaginación de las gentes que hablaban ya abiertamente de de hechicería y pactos con el diablo, porque además, lo que pescaba, solía ser lo más demandado de cada temporada y lo que mejor precio sacaba en la subasta.

La intriga era tal, que como cotilleo os contare, que el maestro astillero acudió una noche acompañado del cura que se encargaba de vigilar a levantar una pequeña astilla de madera para ver de qué madera estaba hecha o si olía a algo satánico. Pero la constatación de que sus tablones eran iguales que los de las demás barcas del puerto y olían igual, no hizo sino aumentar el enigma.

Al principio, las gentes del pueblo atribuyeron el fenómeno a la sabiduría y buen hacer de "Chiton" para detectar la pesca, pero pronto fue descartado cuando algunos pescadores arrimaban sus barcas a "la Misteriosa" en el mismo caladero , pero solo ella lograba subir con sus redes algo de pescado a bordo, que sobre la cubierta saltaba en su agonía con un aleteo de plata. Ahora... con el tiempo, nadie dudaba ya de que "la cosa" era cosa de ella y solo de ella.

! Por supuesto que a "Chiton" se la intentaban comprar, ofreciéndole " El oro y el moro" !, pero él siempre se negaba dando la callada por respuesta.

La intriga, solo duró un par de años, pero la leyenda quedara en el pueblo para siempre. Una madrugada, también en un mes de mayo, cuando los tripulantes llegaron al puerto, encontraron vacío el hueco de amarre la misteriosa. Fueron a la casa del callejón pero la encontraron cerrada a cal y canto con las ventanas atrancadas y sin rastro de "Chitón" ni de "La Palida". Jamás se volvió a tener en aquel pueblo noticia alguna de ellos ni de la barca.

Yo creo que " La Misteriosa" tenía un espíritu nómada y salvaje y se había cansado ya del lugar. Tal vez en aquel mismo amanecer de primavera, estuviera entrando discreta en alguna otra bocana llevando su misterio errante a otro luminoso puerto lejano del "Mare Nostrum".

lunes, 6 de abril de 2015

EL PIANISTA

A pesar de los años, aun me persigue aquel sonido disarmónico que jamás olvidare y que brotó del elegante piano cuando la cabeza dorada del pianista golpeó sobre su teclado antes de rodar sin vida hasta el parquet claro del escenario.

Ocurrió tras la última nota de un nocturno de Chopin , cuando él ya se había estirado hacia atrás y con los ojos cerrados y la cara de un ángel dormido escuchaba con solemnidad el eco decreciente de la tecla que aun pulsaba con su dedo.

El silencio más profundo se produjo en la sala del Metropolitan antes de que estallarara el caos y los gritos histéricos. Yo permanecí sereno en mi butaca del palco. No me sorprendió. Hacía tiempo que esperaba algo así. Mañana será un día de conmoción mundial. La repentina e inesperada muerte del joven genio asaltará los titulares de toda la prensa y ocupará el espacio de los informativos de televisión y radio. Esta misma noche, las redes sociales bullirán. A renglón seguido, Las revistas, los programas rosas y los espacios de debate, especularán hasta la saciedad con las más descabelladas hipótesis acerca del suceso.

Pero ! Amigos!......! Solo yo sé lo que pasó… ! ! Solo yo tengo la respuesta al enigma que jamás pudiera imaginar el más loco de los hombres! Nunca lo supo nadie. Y si se lo cuento a Vds…. Es porque están tan muertos como yo y este tipo de historias distrae nuestros desnudos huesos en la soledad de éste aburrido cementerio.

Si , paseaba una noche de luna llena por una boscosa vereda de mi propiedad, cuando oí unas voces de queja que provenían de la escondida cabaña de mi difunto jardinero que ahora ocupaba su anciana esposa. Cuando llegué al borde del claro frente a la casa, la ví arrodillada sobre unos vidrios con los brazos en alto, mirando con ira hacia la luna y maldiciendo a Dios.

Verdaderamente, el todopoderoso solo había premiado su fe con dolor y más dolor aderezado de desgracia y miseria. Tras dos hijos nacidos muertos por las palizas del borracho de su marido y tres abortos entre las violaciones cotidianas que debía soportar, Su adorado Dios, no le había dejado el menor consuelo para sus años de soledad. ! No había sido feliz ni un solo minuto de su existencia!.

Ahora, con las rodillas sangrando, maldecía al Señor, y lo retaba a que le enviara más desgracias porque ella ya era inmune al dolor.

Fue entonces cuando apareció por el claro aquel hombre de largas patillas, agitanado, guapo y vestido con camiseta y vaqueros negros, que murmurándole unas palabras la ayudó a levantarse y la abrazó protectoramente. !Si!, en efecto….. Era, como luego supe, el mismísimo Lucifer.

Lucifer nunca pierde la oportunidad de arrastrar un alma al infierno, y en ésta ocasión podían ser dos…

Yo me había emboscado en la linde del claro y pude escuchar lo que hablaban con el corazón desbocado y conteniendo la respiración. Lucifer le propuso darle a aquella desgraciada la desconocida felicidad que le negaba Dios, hasta el día de su muerte. Le daría un hijo, un hijo que tendría todas las cosas que un hombre pudiera desear….la belleza de un ángel …..la bondad de un santo…el talento de un genio… un hijo que en fin, al contrario que ella, conocería el paraíso en la tierra, pero que tendría que entregarle a cambio su tierna y sabrosa alma cuando cumpliera veinte años.

La pobre mujer resentida y desesperada, acepto el trato sin pensar mas que en ella…..Lucifer la tomo allí mismo en el suelo de hierba a la luz de la luna. Luego, se alejó satisfecho…Ya tenía el alma de ella solo por aceptar el trato. La del niño solo requería un poco de paciencia…Y en el averno el tiempo pasa volando.

! Si mis huesudos amigos…! Yo lo recogí y lo crie cuando ella murió en el parto. No tuve más remedio. yo soy solo un peón sin poder alguno en el tablero donde luchan las fuerzas del bien y del mal. Le vi crecer…lo eduqué…..le vi tocar con cinco años y con nueve ya era el pianista de la orquesta de Berlín…Era un genio maravilloso que con su aspecto de arcángel acariciaba las teclas que se le ofrecían a sus manos celosas unas de otras , entregadas y rendidas, con tal de que sus dedos las rozaran…Siempre fue feliz con su amor , la música, que siempre le correspondió. Su vida no un pudo ser nada más parecido a un Edén.

Pero si. En la cumbre de su gloria, había cumplido veinte años. Desde entonces yo esperaba la desgracia cada minuto. No me sorprendió. Incluso en mi amarga serenidad, me pareció ver como el débil resplandor rosado de su espíritu se filtraba haciendo un remolino, hacia abajo a través de la tramoya para llegar hasta las manos de su nuevo dueño en el reino del dolor y la oscuridad.